Entre la esperanza, el miedo y la nostalgia, estudiantes venezolanos de la UC relatan cómo siguieron desde Chile los recientes acontecimientos en su país y qué expectativas tienen sobre su futuro.
En 2024, la población extranjera en Chile fue calculada en 1,9 millones de personas, equivalente a casi el 8% del total de habitantes del país, según consignó el Centro de Estudios Libertad y Desarrollo (LYD). Dentro de ese universo, los venezolanos representan cerca del 42%, lo que implica alrededor de 800 mil personas de nacionalidad venezolana viviendo en territorio chileno.
La UC no se ha visto exenta de aquel auge migratorio. La universidad, a día de hoy, cuenta con organizaciones como La Red de Alumnos Extranjeros UC (RAE), una iniciativa impulsada por estudiantes extranjeros cuyo propósito es promover la inclusión y el sentido de pertenencia dentro de la universidad.
Frente a la última intervención de Estados Unidos en territorio venezolano, misma que acabó con la detención de Nicolás Maduro, en El PUClítico decidimos conversar con distintos estudiantes venezolanos para conocer sus percepciones frente a la situación de Venezuela.
Andrea Giménez (19), estudiante de Letras Hispánicas en la UC, cuenta que los recientes acontecimientos fueron vividos con una intensa carga emocional e incertidumbre, marcada por la realidad que, según dice, aún persiste en Venezuela. “Las primeras horas fueron muy significativas; te preguntas qué viene a continuación”, relata. La censura y el miedo, indica, continúan siendo parte del día a día, lo que incrementa su preocupación al tener a gran parte de su familia en el país.
Aun así, reconoce sentir alegría. Para ella, más allá de las declaraciones internacionales, este momento representa un reconocimiento a un “pueblo oprimido, donde reinó el miedo, la escasez y el hambre durante más de 25 años, y que por fin pudo tener la oportunidad —aunque sea mínima— de reunir nuevamente a todos sus compatriotas en su cálido hogar”.
Desde su experiencia migratoria, Giménez señala que vivir fuera de Venezuela la ha llevado a valorar con mayor profundidad sus raíces y a reafirmar su rechazo a cualquier forma de dictadura. De cara al futuro, expresa que espera reencontrarse con su familia tras más de una década. Por último, Andrea hizo un llamado a los universitarios: “A toda la comunidad venezolana en la UC, los invito a sentirse orgullosos de esto y de lo que viene”.
Desde la carrera de Ingeniería Civil, Juan Andrés Carvallo (21), recuerda que su primera reacción fue una mezcla de alivio y espera. “Al fin, después de tantos años”, pensó. Las horas siguientes, cuenta, estuvieron marcadas por la expectación y la incertidumbre sobre el destino de las figuras del gobierno venezolano.
Hoy dice sentirse tranquilo y agradecido por su experiencia en Chile, sin perder la esperanza sobre una transición efectiva, donde Estados Unidos adopte la administración del país y potencie la industria petrolera para su reconstrucción, “que está tan destruido tanto económica como socialmente por culpa de la dictadura socialista de Nicolás Maduro”.
“Al principio no lo podía creer”, cuenta Mario Donoso (20). El estudiante de Ingeniería Comercial recuerda haber experimentado una profunda angustia durante las primeras horas, ya que tiene familiares que viven en las cercanías del Fuerte Tiuna, instalación militar en Caracas que fue atacada durante la madrugada del 3 de enero. Sobre su vida en Chile, reconoce que “vivir en un país que rechaza en gran manera a tu nacionalidad es difícil”, a lo que suma el no poder ver a su familia como antes. Aun así, afirma que ha conseguido seguir adelante, valorando las oportunidades que ha calificado como “increíbles”.
Donoso mira con optimismo el futuro de su país, pero sostiene que “queda mucho camino para tener una libertad absoluta en Venezuela”. El estudiante confía en la voluntad de la gente para reconstruir el país, y sueña con que ocurran reencuentros familiares, se elimine la delincuencia y la corrupción, y una mejora en la calidad de vida. “No tengo duda de que se vienen cosas buenas”, concluye.
Para Wuil Piedrahita (19), la noche del 3 de enero fue un torbellino de emociones. El estudiante de Ingeniería Comercial UC sintió alegría al creer que “la causa por la que hemos luchado durante tanto tiempo por fin se estaba dando”, pero también temor por el riesgo que enfrentan las familias en Venezuela. Por esto, en su entorno, la esperanza convivió con el miedo. “Al final, los inocentes son quienes pagan los platos rotos de otras personas”, sostuvo.
Vivir el proceso sociopolítico venezolano desde el extranjero, admite, ha implicado una “carga silenciosa” que incluso atraviesa su vida como estudiante y lo ha impulsado a involucrarse en política. Pese a ello, continúa asistiendo a clases con sus familiares en Venezuela en mente, entre ellos, su primo opositor al chavismo, quien estuvo secuestrado en el período de las últimas elecciones. “Lo vuelve un tema difícil, triste y complejo”, expresó.
“El derecho internacional que muchos mencionan hoy en Venezuela no vale nada desde que decidieron robarse las elecciones, asesinar gente, torturarla y desencadenar una ola migratoria de más de 8 millones de venezolanos”, señaló. Sobre el futuro, Wuil espera una transición democrática que permita recuperar el país “que en algún momento fuimos” y dejar atrás el miedo a ser perseguidos por pensar distinto.
Jeremy Escalona, estudiante de la UC, declara haber sentido mucha alegría al saber que “la primera cabeza de esta dictadura narcocriminal que gobierna Venezuela cayó”. Jeremy fue representante estudiantil durante 2024, donde trató de “promover el fiel respeto a los derechos humanos, al estado de derecho y a la concientización acerca de Venezuela”. Además, confiesa que es consciente de que el proceso de transición será largo, porque “al final, es la reconstrucción de las instituciones que no tenemos por la destrucción de este mismo régimen —de Nicolás Maduro— que durante 26 años destruyó toda la institucionalidad respetable de un país”.
De cara al futuro, espera que el liderazgo quede a cargo de María Corina Machado y Edmundo González, donde “se le dé el espacio al liderazgo opositor que fue elegido democráticamente y por una victoria aplastante en las elecciones del 28 de julio del 2024 y que sea justamente ese mismo liderazgo, liderado por Machado y por González, que nos ayude a transicionar a un país próspero”.






