¡Tenemos nuevo cómputo! El arancel de Ingeniería subió a $10.260.000, un incremento de $760.000.
Este incremento no solo refleja un aumento del 8% sobre el arancel con respecto al antiguo monto de $9.500.000, sino que evidencia una desconexión preocupante entre la Universidad y el estudiantado.
Al mismo tiempo que se reajustan las tarifas, los estudiantes se enfrentan directamente a la frustrante realidad de la falta de cupos en ramos de malla. Estar vigilando constantemente si es que los cupos van a llegar a sus respectivos banners y, en caso de que se acaben, conformarse con el reajuste de los cupos que abran, independientemente de cómo calzan con su horario.
Esta paradoja refleja una contradicción en la gestión institucional: ¿se exige mayor inversión, pero no se garantiza la calidad ni la disponibilidad de los recursos académicos?
En este “nuevo cómputo” que la Universidad propone, el costo se incrementa, pero la promesa de calidad y de oportunidades se queda corta. Es fundamental exigir que la Universidad, como mínimo, reevalúe sus prioridades y garantice que el aumento en el arancel se refleje en una verdadera mejora en la calidad educativa.
Si este “nuevo cómputo” fija el valor de estudiar Ingeniería en $10.260.000, pero no asegura siquiera los cupos para cumplir con los ramos obligatorios, ¿estamos pagando por una formación de calidad o solo por el derecho a esperar?
Vicente Serrano
Estudiante de Ingeniería
