El consenso que nos une

Lamentablemente, cada verano nuestro país se ve afectado por grandes incendios que destruyen todo a su paso. Estos grandes muros de fuego dejan sin hogar y trabajo a muchas familias y, en ocasiones, les cuesta la vida a sus seres queridos. Este verano tristemente no ha sido la excepción, ya que las regiones de Ñuble y del Biobío, el centro sur del país, fueron devastadas por el fuego gracias a condiciones climáticas extremas y vientos implacables. Es en estas situaciones de crisis donde podemos medir la fortaleza de las instituciones que nos rigen, no solo para gestionar la emergencia, sino para evitar que la tragedia se convierta en un estado permanente de infortunio.

Tras lo anterior, en las últimas jornadas, hemos podido presenciar un gesto inusual en la política del país: las declaraciones y acciones conjuntas del presidente Boric y el presidente electo Kast. Ambos, representantes de sectores políticos opuestos, han decidido unirse por una causa común: el auxilio de quienes lo han perdido todo. Más allá del simbolismo, este acto republicano es un ejemplo de la política que el país necesita. Una política dialogante, despojada de intereses personales, cuyo fin no sea sacar rédito electoral, sino formular políticas públicas que pongan el bienestar de Chile como principal objetivo.

Esta imagen, la de dos líderes de posiciones diferentes, pero trabajando en conjunto, nos recuerda que la polarización extrema es un lujo que un país en emergencia no se puede permitir. Cuando la política se convierte en un campo de batalla de trincheras ideológicas, los únicos que quedan desprotegidos son los ciudadanos. Y esta crisis, como tantas otras, no distingue colores políticos, y la reconstrucción tampoco debería ser la excepción.

Por todo lo anterior, es urgente que comprendamos la importancia de converger posturas. Esta convergencia no debe significar renunciar a las convicciones, sino tener la madurez de reconocer que el bienestar nacional se construye en los puntos de encuentro. El consenso es, en realidad, el espacio donde el diálogo sustituye al grito y donde el pragmatismo se impone sobre el dogma. Que la unidad que vemos hoy no sea una excepción dictada por la tragedia.

Al final del día, Chile no necesita líderes que se derroten mutuamente, sino personas con vocación de servicio que se atrevan a caminar en dirección al centro y apagar de una vez por todas los fuegos que nos dividen.

Rodrigo Olalde

Consejero Territorial de Avanzar por Ingeniería Comercial

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