La complicidad internacional versus la resiliencia humana

La Global Sumud Flotilla, «Sumud» significando perseverancia en árabe, es una iniciativa civil internacional cuya misión es romper el bloqueo impuesto por Israel a Gaza. Faltando solo un día respecto a la fecha de redacción, para que zarpe desde Barcelona, con más de 70 embarcaciones y más de 3.000 personas de 100 países, me pregunto: ¿qué dice de la comunidad internacional que sean civiles comunes los que tengan que arriesgar sus vidas para llevar ayuda humanitaria y médica?

En años anteriores, intentos similares terminaron con resultados fatales para los activistas. Aunque esta vez la flotilla cuenta con un apoyo más amplio que nunca, cabe preguntarse qué podemos esperar. Ahí radica el problema de fondo: la complicidad internacional a través del silencio, la inacción o el apoyo. Esto frente a un bloqueo que muchos consideran ilegal, que priva a los palestinos de sus derechos marítimos y obstaculiza la entrada de ayuda, en medio de una agresión que no ha cesado pese al alto al fuego, generando una crisis médica y alimentaria devastadora.

La flotilla se convierte, así, en una acusación contra gobiernos y bloques que declaran «preocupación», pero no actúan, o que directamente protegen a Israel en los foros internacionales.

¿Y qué ha hecho el gobierno chileno, en un país que históricamente ha mostrado solidaridad con la causa palestina y que alberga la mayor comunidad palestina fuera de Asia Occidental? Ha decidido dar un paso atrás: retirarse como miembro pleno y conformarse con un rol de observador del Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino (CEIRPP), el único foro multilateral de la ONU dedicado exclusivamente a los derechos palestinos.

El gobierno lo justifica como un gesto de neutralidad o equilibrio. Pero, ¿se puede ser neutral ante un bloqueo que niega derechos básicos y profundiza una catástrofe humanitaria? Para mí, esto es un claro ejemplo de complicidad por omisión.

Mientras mañana la Global Sumud Flotilla zarpa encarnando la Sumud: esa resiliencia palestina que se vuelve global, Chile decide remar en dirección contraria. La verdadera complicidad no solo la ejerce quien impone el bloqueo, sino también quien, pudiendo alzar la voz, prefiere callar.

La historia no juzgará solo a quienes bloquean, sino también a quienes miran hacia otro lado.

Sebastián Ramos Díaz

Estudiante de Agronomía UC

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