El pasado viernes 7 de agosto Sofía Contreras, estudiante de Ingeniería, quedó séptima en el mundo en salto largo tras lograr una marca de 6,22 metros en el Mundial Sub 20, en Oregon, Estados Unidos. La atleta repasa el camino que la llevó a conseguir este resultado histórico, sus proyecciones deportivas y cómo compatibiliza su carrera universitaria con el alto rendimiento.
Por Fernanda León y Juan Pablo Rubio
Eran las 10.30 en el campus San Joaquín. El termómetro marcaba nueve grados y una niebla cubría casi por completo las canchas de tenis y fútbol. En medio del frío, una silueta cruzó el pavimento rápido como un rayo. Sofía Contreras (19) avanzaba a tal velocidad que, en un abrir y cerrar de ojos, ya estaba resguardada en la calidez del gimnasio.
Hace unas semanas, la estudiante de primer año de Ingeniería vivió uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva: el 7 de agosto, en el Mundial Sub 20 de atletismo en Oregon, Estados Unidos, quedó séptima en el mundo en salto largo. Junto con su récord nacional, se convirtió en la primera chilena en conseguir este resultado en un Campeonato Mundial de la disciplina.
Su vínculo con el deporte comenzó mucho antes de llegar a la universidad. Fue durante tercero medio cuando el salto triple marcó su carrera: por primera vez fue seleccionada para representar a Chile en una competencia internacional. Desde entonces, aquella disciplina se convirtió en parte de su futuro.
—¿Qué encontraste en el salto largo que no había en otra disciplina?
—Yo creo que la manera en que se compite en el salto largo va mucho más conmigo, en el sentido de que es una prueba de tiempo. La competencia dura cerca de una hora, hora y media, y se construye una mentalidad a lo largo de cada salto. No es como una carrera que dura 12 o 14 segundos y se acabó, sino que acá tienes la oportunidad de construir el salto y mejorar distintos aspectos para, al final, llegar a tu mejor versión. Yo creo que eso me gusta harto. También es un juego mental bien duro, porque hay que tratar de no frustrarse, pero como tienes más oportunidades, es una prueba bien versátil.
—Tomando en cuenta los récords que has logrado, ¿qué fue lo que te impulsó a dar ese salto al alto rendimiento?
—Yo creo que los récords y esas cosas vienen de sorpresa. Para mí, un punto importante fue la primera vez que me seleccionaron para competir en Argentina. Ahí dije: “Heavy que, haciendo deporte, uno puede conocer tanto”. Yo nunca había ido a Argentina ni había salido de Chile desde que era muy chica. Entonces darme cuenta de que el deporte no solo te hace bien, sino que también te permite vivir otras experiencias, viajar y competir a niveles mucho más altos, fue algo que me motivó mucho. Creo que esa oportunidad fue la que me llevó a perseguir más una carrera deportiva y, a partir de ahí, a seguir entrenando y buscando mejores resultados.
—Cuando terminaste la final y viste que habías logrado el nuevo récord nacional, ¿qué fue lo primero que pensaste?
—No me lo podía creer. Estuve súper lesionada entre marzo y abril, entonces la expectativa de clasificar al Mundial ya se me había ido. Yo estaba derrotada, más o menos. Cuando fui a competir al Iberoamericano Sub 20, dije: “Vamos, ojalá volver a saltar sobre seis metros por lo menos”, porque me estaba costando salir de ese estancamiento por la lesión. Pero en el salto largo venía con una mentalidad mucho más power. Y nada, fue el primer salto: salió récord, marca mínima, todo. Como que todas las piezas encajaron al final.
Contreras asegura que, al llegar al Mundial, clasificar a la final con un salto sobre seis metros ya era una meta cumplida. Para ella, haber podido terminar séptima en el mundo fue “espectacular”. Este logro superó completamente sus expectativas.
—¿Y qué pensaste antes de dar ese salto? ¿Qué pasó por tu cabeza?
—La verdad es que no mucho. Más que nada, confiar y entregarse, porque cuando uno ya está en la competencia solo se puede fijar en lo del minuto. Si te molesta algo o sientes que no te está saliendo algo, hay que tratar de ignorarlo y enfocarse en todo lo que uno sí puede controlar, como los aspectos técnicos: la velocidad, la carrera y el salto en sí. También agradecer que estaba en esa competencia, en ese estadio espectacular, y aprovecharlo al 100%.
—¿En ese momento pensaste que llegarías a conseguir algo histórico para Chile o no estaba en tus posibilidades?
—En verdad, no tenía idea. Cuando terminé de competir, salí de la pista y uno de los periodistas que estaba ahí me dijo que había sido un resultado histórico para el país. Yo no estaba ni enterada de que estaba haciendo eso y creo que, por un lado, fue mejor, porque no competí con ningún tipo de presión, porque estaba tratando de hacer lo mejor para mí misma y, como me estaba yendo súper bien, durante la competencia empecé a ponerme estándares un poco más altos.
—¿Qué esperas conseguir como atleta luego de esa marca?
—Como atleta espero llegar lo más lejos posible. Uno siempre sueña con unos Juegos Olímpicos, Mundiales y eventos de ese tipo, así que obviamente está dentro de mis objetivos. Pero creo que para mí lo más importante es no desencantarme con el deporte, que siempre me siga gustando y que no se vuelva una obligación, sino algo que quiero hacer. Creo que mantener esa mentalidad es la única forma de llegar a esos eventos importantes. Ojalá en el futuro pueda estar representando a Chile en unos Juegos Olímpicos. Es un desafío que quiero conseguir completamente.
—¿Y tus papás cómo se tomaron este récord?
—Están muy orgullosos. En verdad siempre me han apoyado en todo, tanto en las decisiones deportivas como en mi vida. Nunca me han puesto presión para que siga los estudios al 100% o para que me dedique al deporte. Lo que yo quiera hacer, ellos lo van a apoyar y estoy muy agradecida de eso, porque siento que es algo muy raro dentro de las familias: que te apoyen tan incondicionalmente. Les agradezco a ellos y a toda mi familia y amigos.
—¿Qué te dicen antes de dar un salto?
—Que confíe, que suelte, que no esté estresada por la marca, sino que esté pendiente de lo que tengo que hacer. Y bueno, también mi película favorita cuando chica era Cars, así que con mi papá tenemos una cábala, desde que era chiquitita. Digo una de las frases antes de saltar. Pero aparte de eso, trato de tener la mente lo más en blanco posible y estar ahí, en el momento.
—¿Hay alguna inseguridad que hayas tenido que aprender a manejar como deportista?
—Yo creo que compararse es algo muy difícil de evitar, porque al final uno tiene la competencia ahí y piensa: “¿Por qué no estoy saltando como ella? ¿Por qué no estoy corriendo como ella?”. Creo que esas son cosas súper negativas. Incluso también está el compararse y ponerse muchas expectativas que a veces uno no cumple. Creo que es mucho más importante fijarse en lo que uno tiene que hacer que en lo que uno quiere lograr.
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Detrás de la atleta que hoy compite hay también una estudiante que intenta mantener otras partes de su vida en equilibrio. La familia, la universidad y sus propios desafíos personales han acompañado su crecimiento.
—¿Cómo has compatibilizado este primer año de estudio?
—La verdad es que en la universidad tienen mucha facilidad en ese sentido. Me han permitido tomar menos ramos para poder compatibilizar la carga académica con la carga deportiva y, al tomar menos ramos, también puedo pagar menos por ser deportista. Eso ha sido una ayuda tremenda, porque todos sabemos que la universidad no es barata.
—¿Ser atleta te ha llevado a hacer algún sacrificio en tu vida?
—Yo creo que más que sacrificios, son decisiones. Hay momentos para todo. Entonces, si estoy en un periodo competitivo, obviamente voy a priorizar el descanso, el entrenamiento, etcétera, pero creo que nunca me he sentido obligada a dejar de lado cosas más sociales o compromisos familiares o con amigas por el deporte. Siempre ha sido como una decisión y lo bueno es que mi círculo cercano siempre ha aceptado que a veces no puedo ir, o que a veces ellos me acompañan a las competencias.
Dentro de su carrera deportiva, la Universidad Católica (UC) ha jugado un rol importante desde que era niña. Para Contreras, poder representar a la institución como deportista ha sido un honor, especialmente si se considera que su vínculo con la universidad viene de generaciones anteriores: sus dos padres estudiaron en la UC y ahora ella continúa con esta trayectoria familiar.
—¿Algún día te imaginas dedicándote exclusivamente al atletismo o es importante para ti continuar con tu carrera como futura ingeniera?
—Para mí es muy importante continuar con la carrera, sobre todo porque en Chile ser solamente deportista es muy difícil. Creo que todavía no existen los apoyos necesarios para que exista una carrera profesional de deportista. Los deportistas que tiene Chile son infinitamente sacrificados y admirables, porque han logrado llegar a donde están teniendo que muchas veces compatibilizar con otros trabajos, con su familia, etcétera.
—Creo que mantener ese equilibrio es muy bueno, porque a veces, cuando uno se dedica solamente al deporte, termina frustrándose cuando no consigue resultados. Si algún día se me diera la oportunidad de dedicarme 100% al deporte, de alguna manera que no me perjudique el futuro, la tomaría. Pero, por ahora, con la situación que hay hoy día, creo que es muy importante mantener ese balance. Tener el estudio por una parte, a pesar de que a veces tenga que priorizar el deporte, pero siempre tener una patita en el deporte.
Bonus track – PUClicuestionario:
—¿Baño favorito?
—El que queda en el edificio de Ingeniería.
—¿Ramo favorito?
—Va a ser medio controversial, pero Álgebra Lineal.
—¿Ramo más temido?
—Cálculo, cualquier cálculo.
—Cosa que quieras hacer antes de egresar
—Participar en las actividades de alianza, porque este año no pude.
—OFG que recomiendes
—No he tomado ninguno.
—Si fueras rectora de la UC, ¿cuál sería tu primera medida?
—Que exista la opción de tomar más ramos como deportista y pagar proporcionalmente.
—Invéntate un ramo
—Exploración internacional. Uno donde tengas que conocer distintos países y hacer deporte.






