Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, Donald Trump anunció que Estados Unidos asumirá temporalmente la administración de Venezuela. Analistas advierten que el escenario tensiona a la región y plantea cuestionamientos desde el derecho internacional.
En la madrugada de este sábado 3 de enero, la Delta Force (unidad de élite del Ejército de Estados Unidos) realizó la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Horas más tarde, el presidente estadounidense Donald Trump anunció que su país asumirá de forma temporal el control de Venezuela hasta que se concrete una “transición segura”.
Tras el anuncio, El PUClítico conversó con analistas internacionales para explicar y contextualizar las implicancias políticas y regionales de la decisión comunicada por la Casa Blanca.
Las declaraciones de Donald Trump sobre el futuro de Venezuela
Desde Florida, el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos se hará cargo de la administración de Venezuela de manera temporal, hasta que se logre una “transición segura”. En ese contexto, señaló que “no nos vamos a arriesgar a que cualquier otro tome el mando de Venezuela. Ya llevamos décadas de esto”.
El mandatario también se refirió a la industria petrolera venezolana, indicando que esta pasará a estar bajo administración estadounidense. Según explicó, compañías petroleras de Estados Unidos intervendrán para reparar infraestructura, reactivar la producción y generar ingresos. Cabe recordar que Venezuela es el país con mayor reserva de petróleo del mundo, lo que lo convierte en un punto estratégico en el escenario energético internacional.
Por su parte, el director del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, Alberto Rojas, analizó el valor más profundo que tendría la materia prima para el país de Trump: “Me parece que, lejos de lo que muchos piensan en términos de que a Estados Unidos le interesaba quedarse con el petróleo venezolano para sí, considero que, tomando en cuenta cómo es el escenario de política internacional actual, lo más probable es que Estados Unidos lo que busca es tomar el control del petróleo venezolano para que no lo obtenga ni Rusia ni China”.
¿Qué implica el proceso de “transición segura”?
La denominada “transición segura” es un proceso largo y ambiguo, donde existen dudas e incertidumbre sobre las imprecisiones que surgen en esta situación y lo que espera a futuro. “Hasta donde es posible ver, el régimen no ha caído (…) las figuras relevantes del régimen se mantienen en Venezuela, y no queda para nada clara la trayectoria que el país va a tener en las próximas 24 o 48 horas”, señala Guido Larson, analista internacional de la Universidad del Desarrollo.
En esa línea, el analista internacional y doctor en Ciencia Política, Mladen Yopo, advirtió que la captura de Nicolás Maduro no implica necesariamente un cambio inmediato, ya que “el chavismo tiene todavía poder al interior de Venezuela”, y conserva capacidad política y militar para responder frente a eventuales modificaciones del escenario.
Por último, es relevante considerar la participación de actores externos en la transición. El presidente de los Estados Unidos mencionó que su equipo (incluido el secretario de Estado, Marco Rubio) liderará partes del proceso, y que podría considerar a líderes opositores venezolanos para roles futuros, aunque no dejó un calendario claro ni mecanismos constitucionales propios de Venezuela.
La segunda ola de ataques y el rol del derecho internacional
Durante el primer punto de prensa luego del bombardeo a Caracas, Donald Trump se refirió al operativo de captura de Nicolás Maduro y del futuro de Venezuela. Además, no descartó un segundo ataque en caso de recibir una respuesta armada por parte de las autoridades venezolanas: “Estamos preparados para hacer una segunda ola de ataques si es necesario, pero probablemente no lo será”.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se reunió en un Consejo de Defensa de la Nación junto a los poderes públicos del país durante la tarde del 3 de enero para asumir la presidencia interina y exigir la inmediata liberación del expresidente y de su esposa, Cilia Flores. Además, respondió a las acciones tomadas por la Casa Blanca: “Estamos listos para defender Venezuela”, dijo.
Sin embargo, las tensiones entre ambos países no se limitan solo a declaraciones. Según el analista internacional Guido Larson, en un primer parámetro, “es de consenso que lo que ha ocurrido viola el derecho internacional en la carta de Naciones Unidas”. Por otra parte, planteó que esta situación llevaría a que países como China, Rusia o Irán comiencen a plantear nuevas estrategias geopolíticas, lo que llevaría a un mayor gasto en armamento.
Bajo este lineamiento, el analista Mladen Yopo declaró que “Estados Unidos ha tenido una labor de ´gendarme internacional´, está usando la diplomacia de las cañoneras —exhibición del poderío naval para intimidar a estados pequeños para que acepten términos de una potencia mayor—, está aplicando la Doctrina Monroe —política exterior que establece que potencias europeas no pueden intervenir en América a cambio de que EE.UU. no intervenga en Europa— en su forma más bruta”. A raíz de esto, cree que Estados Unidos ha roto el derecho internacional y esta situación “genera un mundo más caótico, más distópico”.
Implicancias para Chile y Latinoamérica
En el marco del derecho internacional y el rol de Latinoamérica y Chile, Alberto Rojas considera fundamental referirse a una “operación acotada” de Estados Unidos sobre Venezuela, ya que a su juicio no posee las mismas características de una invasión ni de una ocupación. A pesar de considerarlo como un hecho que aún tiene muchas interrogantes, lo que sí está claro, afirma Rojas, es que “Estados Unidos está de vuelta en América Latina. EE.UU. durante este siglo XXI, durante prácticamente un cuarto del siglo, estuvo enfocado en Medio Oriente, Irak, Afganistán, la guerra contra el terrorismo, etcétera. Pero dejando de lado, sin duda, a América Latina. Eso cambió con el regreso de Trump a la Casa Blanca y cambió hoy con la captura de Maduro”.
Según analistas como Paz Milet, el ataque inequívocamente orillará a los distintos países a tener que adoptar una postura y dialogar, desde ella, con Estados Unidos. “Ha habido una condena y una preocupación porque se actuó fuera del marco multilateral, pero los países de la región saben que tendrían que también actuar facilitando una transición en Venezuela, y en ese sentido se va a tener que dialogar con Estados Unidos”, explicó la analista.
Desde Chile, esta tarde el presidente Gabriel Boric se refirió durante un punto de prensa a la captura de Nicolás Maduro y la operación militar realizada por Estados Unidos en Venezuela. El mandatario condenó la operación y mostró preocupación por el futuro de la región: “Como Gobierno de Chile manifestamos nuestra máxima preocupación y enérgica condena frente a las acciones militares que Estados Unidos ha estado desarrollando en Venezuela, y en particular, ante el anuncio de que un Estado extranjero pretenda ejercer un control directo sobre el territorio venezolano”.
La máxima autoridad chilena continuó su discurso recordando la importancia de la soberanía y su rol en la protección de los países de “voluntades externas, de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte”. Refiriéndose al accionar de Estados Unidos, afirmó que “hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro”.
Por su parte, el Jefe de Estado electo, José Antonio Kast, manifestó su apoyo a la detención de Nicolás Maduro a través de su cuenta de X, calificando el hecho como algo positivo para toda la región. “Su permanencia en el poder, sostenida por un narcorégimen ilegítimo, expulsó a más de 8 millones de venezolanos y desestabilizó a América Latina a través del narcotráfico y el crimen organizado”, planteó Kast a la hora de calificar como ilegítima la presidencia de Maduro.
Nicolás Maduro y Cilia Flores serán juzgados el lunes 5 de enero en Nueva York, donde enfrentan diversos cargos como narcotráfico, conspiración de introducir droga a Estados Unidos, encabezar un cartel, conspiración narcoterrorista, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, conspiración de tener armamento, entre otros.






