Mujeres que reescriben la comedia en Chile

El PUClítico conversó con Darinka González y Paola Molina para desglosar cómo se vive el stand up y el mundo del entretenimiento actual desde una mente creativa femenina.

“Chile es un país de comediantes, aparte de país de poetas” expresa una de las entrevistadas, confesando que la industria del entretenimiento nacional está consolidada hace años. Sin embargo, no siempre hubo un espacio para las mujeres dentro de la escena. Pero a medida que avanza el tiempo, son cada vez más las que forman carrera en la comedia.

En el marco del mes de la mujer, El PUClítico desglosa a través de entrevistas cómo se vive el stand up y el mundo del entretenimiento actual desde una mente creativa femenina. Conversamos con Darinka Gonzales y Paola Molina, ambas estandaperas y podcasters, para conocer sus experiencias a la hora de hacer reír. Además, se les consultó cuál es su perspectiva al ver el panorama para escalar a escenarios más grandes, como “La Quinta Vergara”, del Festival de Viña del Mar, y “El Patagual”, del Festival del Huaso de Olmué.

El primer acercamiento de Paola a la comedia fue en Argentina, donde hizo la práctica profesional de la carrera de Diseño. Entró a un taller de stand up como una forma de salir de la rutina. Cuando volvió a Chile, participó en un micrófono abierto que la hizo generar lazos con gente de la industria. 

Por otra parte, el primer contacto de Darinka con la comedia fue gracias a la televisión: “Chile es un país de comediantes, aparte de país de poetas, siempre tuvimos programas de humor, como El Club de la Comedia”. En 2008 hizo stand up con un grupo de amigos, pero no lo consideró como un posible trabajo y se enfocó en sus estudios de Teatro. 

Todo cambió en 2016, luego de ver la rutina de Natalia Valdebenito en el Festival de Viña del Mar, show que fue decisivo para iniciar su carrera. Paola incluye a Natalia dentro de sus referentes, junto con Jani Dueñas, Paloma Salas, o comediantes argentinas como Charo López y Malena Pichot. Además, considera que tener una perspectiva de género en el stand up es algo revelador, “sentí que el feminismo (…) podía ser no solamente estar enojada contra el mundo, sino también algo luminoso”.

Con respecto a si hay un factor común dentro de las “mentes creativas femeninas” al momento de hacer reír, Darinka declara que “hay distintos tipos de mujeres haciendo comedia, entonces hay distintos grupos que tienen un factor común”. La estandapera pone como ejemplo a las comediantes que son madres y que incorporan experiencia de la crianza en sus rutinas. 

Por su parte, Paola hace referencia a la masculinización de los chistes: “hemos tenido chistes masculinos, como el chiste del pico:, “Al chileno le gusta el chiste del pico, jajaja”. No existe la parte universal, porque suena ordinario decir: “A la chilena le gusta el chiste de la vulva”.

Paola también menciona que existe una tendencia a lo autobiográfico en la comedia de mujeres, y eso presenta un desafío. Y es que encuentra limitaciones del público al enfrentarse a un relato identitariamente femenino al momento de conectar con los chistes: “Yo me río como público de (…) los comediantes varones, aunque hablen de la experiencia de ser un hombre hetero cis. (…) Creo que falta esa apertura más mixta de que los varones no necesitan esperar identificarse con una artista femenina, sino más bien querer entrar en ese mundo”. 

Asimismo, ambas comediantes destacan otro tipo de desafíos más generales. Paola cree que existen las mismas trabas como en cualquier otro trabajo, donde las mujeres se ven disminuidas en términos salariales, de oportunidades, entre otros. Darinka expresa que a la mujer comediante se le exige mucho más, porque “no sirve ser chistosa más o menos”, refiriéndose a que las mujeres tienen que esforzarse el doble para ser consideradas dentro del rubro.

Este año el Festival del Huaso de Olmué no le cedió espacio a ninguna comediante, cuando normalmente se acostumbra a tener a una mujer en “El Patagual” todas las ediciones. Esto llamó la atención en el rubro y fue mencionado por Darinka en un capítulo de su podcast “Dariño”, que conduce junto a Paula San Martín, ya que ella era una de las comediantes que estaban siendo evaluadas por el comité del festival, pero que no fue elegida para pisar el escenario: “La producción finalmente decidió no llevar a ninguna mujer, no sé por qué, porque no te dan un feedback tampoco”, comenta Darinka, “queda la incógnita de por qué no fue ninguna (…) y es algo que se escapa de nuestras manos”, finaliza. 

Al visualizar el panorama existente para poder llegar a un festival, ambas comentan que es necesario despojarse de ciertos rasgos de la identidad cómica para poder encajar en lo que busca la industria televisiva. “Tú quieres ir a meterte a un lugar donde hay una producción (…) tomando decisiones, entonces tal vez sí toca cambiar un par de palabras, (…) pero ojalá no alejándose tanto de lo que una es”, comenta Darinka.

Paola expresa que los festivales televisados esperan “un humor más blanco, más familiar, más femenino, y esa no es mi propuesta”. También comenta que le gustaría escuchar las voces de sus colegas y productores varones respecto a estas situaciones, y que no solo recaiga en la figura de la comediante que tiene que pelear por ganarse el espacio en cualquier escenario. 

Ambas destacan cómotoda la experiencia de ser una mujer haciendo comedia se ve trastocada por un discurso de género que a veces opaca el contenido técnico que implica construir una rutina. 

Para finalizar, Paola dice que “se pierde un espacio de creatividad también por tener que emparejar la cancha, (…) en la comedia se nota harto porque es un rubro que se trata de hablar de tu posición en el mundo, y la posición en el mundo obviamente está atravesada por ser mujer”.

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Sebastian Rozas
Sebastian Rozas