¿Hijos del pueblo?

Estimada directora: “¡Sáquenle la mierda a esa culia’…!”: fueron algunas de las palabras con las que “estudiantes” de la Universidad Austral de Chile agredieron verbal y físicamente a la ministra Ximena Lincolao durante la inauguración del año académico. Después de cuatro años en silencio, disfrutando de la comodidad de tener a sus amiguitos políticos instalados en el poder y haciendo parecer que todo en el país funcionaba de maravilla, resulta que recién ahora se acordaron y surgen las protestas ante “potenciales retrocesos”.

Las manifestaciones impulsadas por estudiantes, entre ellos movimientos de nuestra universidad e incluso nuestra misma federación, me resultan de una hipocresía tremenda. Mientras el gobierno de Gabriel Boric entregaba más de 90 mil millones de pesos a las fundaciones de sus amigos, en el Caso Convenios; premiaba con una pensión vitalicia a un imputado por homicidio, como lo era Jesús Véjar Vega; le subían las cuentas de la luz a sus familias por un “error”; ocultaban información y mentían sobre lo ocurrido en el caso Monsalve; y dejaban al Mineduc con un déficit de 473 millones de dólares… ¿dónde estaban?

Tratar de vendernos esta repentina euforia como una «lucha social» es subestimar la inteligencia de cualquier persona. Tuvieron cuatro años donde no supieron qué hacer con el país y, aun así, nadie de su sector se atrevió a criticar su evidente falta de capacidad. Hoy, con un gobierno que lleva apenas cuatro semanas, ya recurren a las agresiones contra una ministra. Tengan la decencia de permitir trabajar a quienes poseen la verdadera determinación de querer sacar adelante este país mediante acuerdos reales y gestión, entregando a las personas la verdadera dignidad que merecen.

Exigir hoy a gritos y agresiones lo que callaron durante cuatro años con tanta disciplina no los convierte en valientes defensores e “hijos” del pueblo, los revela como simples oportunistas políticos. Su doble estándar es evidente y, lamentablemente, esta vez la víctima fue una mujer mapuche. A estas alturas, ya no convencen a nadie, solo a aquellos que buscan destruir Chile.

Martín Medel Luengo
Estudiante de Construcción Civil UC

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