{"id":3387,"date":"2025-03-17T20:06:58","date_gmt":"2025-03-17T20:06:58","guid":{"rendered":"https:\/\/elpuclitico.cl\/?p=3387"},"modified":"2025-03-17T20:22:56","modified_gmt":"2025-03-17T20:22:56","slug":"la-audacia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpuclitico.cl\/index.php\/2025\/03\/17\/la-audacia\/","title":{"rendered":"La audacia: \u00bfPor qu\u00e9 seguimos tolerando estos micromachismos?"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa audacia\u201d, \u201cla osad\u00eda\u201d, \u201cel atrevimiento\u201d, o como dir\u00edan en ingl\u00e9s, <em>the nerve<\/em>. Son palabras que se nos vienen a la mente cada vez que, en nuestro d\u00eda a d\u00eda, nos encontramos con micromachismos,<em> mansplaining, <\/em>o llanamente con comentarios mis\u00f3ginos que algunos hombres lanzan gratuitamente con total libertad, sin miedo a consecuencia alguna.<\/p>\n\n\n\n<p>Recientemente, en este mismo medio, hemos visto ejemplos claros de c\u00f3mo hombres van por la vida con este sentimiento de que pueden usar su derecho a la libertad de expresi\u00f3n para esparcir desinformaci\u00f3n y falacias con una confianza que solo se explica desde el privilegio. \u00bfPor qu\u00e9 se sienten con el derecho de hablar con tanta seguridad, incluso cuando est\u00e1n equivocados?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La confianza sin conocimiento: un fen\u00f3meno bien documentado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No es solo una impresi\u00f3n. Estudios han demostrado que los hombres tienden a sobreestimar sus conocimientos y capacidades, mientras que las mujeres, incluso cuando tienen un mayor nivel de preparaci\u00f3n, tienden a subestimarse. Un estudio publicado en la revista Science mostr\u00f3 que, en entornos acad\u00e9micos, los hombres participan m\u00e1s en discusiones, incluso cuando no est\u00e1n seguros de sus respuestas, mientras que las mujeres tienden a hablar menos, a menos que est\u00e9n completamente seguras de su conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, un informe de la Universidad de Princeton revel\u00f3 que los hombres interrumpen a las mujeres en las conversaciones con m\u00e1s frecuencia que a otros hombres (<em>manterrupting<\/em>). En espacios profesionales y acad\u00e9micos, esto refuerza la idea en el colectivo de que la voz masculina tiene m\u00e1s peso, incluso cuando lo que se dice carece de sustento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El doble est\u00e1ndar de la credibilidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como mujeres, cada vez que se nos da espacio para opinar, ya sea en debates, conversatorios o incluso en simples conversaciones con nuestros pares, nos aseguramos de estar preparadas, de tener argumentos s\u00f3lidos, de no hablar sin conocimiento. Se nos exige. Un error y de inmediato somos desacreditadas. En cambio, a los hombres se les da el espacio para decir lo que sea, aunque est\u00e9n equivocados, aunque perpet\u00faen discursos de odio, aunque minimicen problemas reales.<\/p>\n\n\n\n<p>Este doble est\u00e1ndar tambi\u00e9n se refleja en el \u00e1mbito laboral. Un estudio de Harvard Business Review encontr\u00f3 que, en reuniones de trabajo, cuando una mujer sugiere una idea, es m\u00e1s probable que sea ignorada o atribuida a un hombre. El mismo informe destaca que las mujeres deben demostrar su competencia constantemente, mientras que a los hombres se les presume capaces por defecto.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchas facultades, a\u00fan se observa c\u00f3mo las voces femeninas son minimizadas o desacreditadas con mayor facilidad. En reuniones acad\u00e9micas, en salas de clases y en discusiones p\u00fablicas, se espera que las mujeres prueben su capacidad antes de ser tomadas en serio. Mientras tanto, los hombres pueden opinar sin la misma exigencia de respaldo, lo que refuerza la percepci\u00f3n de que su voz es incuestionable.<\/p>\n\n\n\n<p>Los espacios educativos deber\u00edan ser los primeros en corregir estas desigualdades. Sin embargo, nuestra universidad, en lugar de abordar el problema, lo sigue perpetuando al dar cabida a discursos que refuerzan la violencia de g\u00e9nero. Un claro ejemplo de esto son ciertos posts, llenos de sexismo, que han sido publicados en el contexto del 8M por nuestros propios representantes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ahora, adem\u00e1s, nos dicen c\u00f3mo ser feministas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No solo se sienten con derecho a hablar con autoridad sobre temas que desconocen, sino que ahora tambi\u00e9n creen tener la libertad de decirnos c\u00f3mo ser feministas. Nos dicen qu\u00e9 luchas son \u201cv\u00e1lidas\u201d, c\u00f3mo deber\u00edamos manifestarnos y hasta qu\u00e9 emociones podemos expresar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hablamos de desigualdad, nos dicen que \u201cexageramos\u201d. Cuando se\u00f1alamos un problema, nos piden que lo expliquemos con calma, sin enojo, para no parecer \u201cagresivas\u201d. Cuando exigimos derechos, nos acusan de \u201cvictimizarnos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es hora de dejar de tolerar esta arrogancia disfrazada de opini\u00f3n. Las mujeres no debemos seguir justificando nuestra presencia, nuestra voz o nuestro derecho a se\u00f1alar las desigualdades que vivimos todos los d\u00edas. No debemos esperar a que nos den permiso para hablar ni aceptar que se nos exija el doble para ser escuchadas la mitad del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>A los hombres, les corresponde reflexionar sobre el papel que juegan en la perpetuaci\u00f3n de estas din\u00e1micas. No se trata solo de \u201cdejarnos hablar\u201d, sino de cuestionar sus propios privilegios, de dejar de defender con tanta vehemencia lo indefendible y de entender que el patriarcado tambi\u00e9n los afecta a ellos, limitando su capacidad de expresar emociones, imponi\u00e9ndoles roles r\u00edgidos y haci\u00e9ndoles creer que su valor radica en su dominio sobre los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio no vendr\u00e1 de la nada. Vendr\u00e1 cuando dejemos de dar espacio a la desinformaci\u00f3n, al menosprecio y al machismo disfrazado de opini\u00f3n. Que la audacia, esta vez, sea nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Francisca Ver\u00f3nica Figueroa G\u00f3mez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estudiante de Qu\u00edmica y Farmacia UC<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa audacia\u201d, \u201cla osad\u00eda\u201d, \u201cel atrevimiento\u201d, o como dir\u00edan en ingl\u00e9s, the nerve. 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