Entre ensayos, funciones y los últimos ramos de su carrera, la actriz transita el cierre de una etapa mientras consolida otra. Próxima a egresar de Teatro UC, reflexiona sobre su paso de los escenarios a la pantalla grande con La Ola, filme que la llevó a Cannes. Analiza sus convicciones que mantienen su apuesta por el arte, incluso en un contexto marcado por la incertidumbre cultural.
Buscar un lugar silencioso en el Campus Oriente no es fácil. Entre carteles donde se lee “Espacio no habilitado para ensayo, alumnos en clase”, gritos histriónicos de monólogos de Macbeth o simplemente una vida universitaria disfrutada, el punto de encuentro fue un café de “Hogwarts”, como lo describe Daniela López (23). Ya sentada, la actriz advierte que es “muy parlanchina”.
López cursa sus últimos dos ramos en la Escuela de Teatro UC. Alargó su paso por la universidad porque se encontraba grabando la película La Ola (2025), estrenada hace un año en el Festival de Cannes en Francia. Hoy trabaja en diferentes obras del Teatro UC y de producciones independientes.
Es fácil contagiarse por la pasión al arte que tiene: su carácter carismático hace que el ruido de la cafetería pase a segundo plano. La estudiante habla desde la convicción de que el teatro es un trabajo que vale la pena sostener.
Los primeros escenarios
—¿Cómo llegaste a la actuación?
—Desde chica que me gustó actuar. Siempre estuve metida en talleres de teatro. Era muy tímida. Cuando encontré ese gusto por el teatro y también la aprobación externa, fue un gran impulso para seguir metiéndome en este mundo. Me parecía muy entretenido habitar a otras personas, dejar de ser yo por un momento, aunque también era yo de otras maneras.
A los 15 años llegó una oportunidad que terminó por confirmar ese interés. Corría el 2018 cuando, sin experiencia previa en el teatro profesional ni en castings, se animó a probar suerte. Quedó seleccionada en Paisajes para no colorear, obra de la compañía La Resentida que abordaba la violencia de género a partir de testimonios de adolescentes.
—¿Cómo fue la reacción de tus padres al verte actuar en una obra tan madura?
—Ellos siempre me han apoyado mucho en todo. Creo que es porque desde chica manifesté este deseo por hacer teatro, entonces la única opción que quedaba era apoyarme. También, cuando vieron que me había ido muy bien con esta obra, fue como: “Okay, ya se puede hacer algo”. Aunque todos sabemos que es difícil trabajar en Chile del arte, creo que fue una especie de esperanza.
“Fue una experiencia muy llenadora participar en la obra”, dice López. Luego de su estreno en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), realizó funciones en Europa y Brasil durante los siguientes cuatro años. Esto le permitió salir por primera vez del país y, según ella, acceder a oportunidades que no todos los artistas tienen en Chile. Esa experiencia terminó de confirmar que quería dedicarse a la actuación: “Después de eso, ya no había otra cosa que hacer que estudiar teatro”, señala.
El salto a La Ola
Antes de La Ola, la experiencia en pantalla de la actriz se reducía a cortometrajes universitarios. En el musical, Daniela López interpreta a Julia, una joven universitaria con una historia marcada por las denuncias de abuso sexual y las tensiones del movimiento feminista.
—¿Cómo viviste el salto del teatro a protagonizar una película y desfilar por Cannes?
—Al principio me sentía muy insegura de ocupar esos zapatos, de ser la protagonista de la película. A mí me gusta cantar y bailar, pero sé que había personas que hacían ambas cosas mejor que yo en el mismo elenco. Estaba muerta de miedo.
Consciente de esas inseguridades, se volcó al aprendizaje y encontró apoyo en sus padres y en sus coprotagonistas, quienes también enfrentaron su primera experiencia audiovisual a gran escala.
La construcción de Julia estuvo marcada por largas conversaciones con Sebastián Lelio, el director de la película. Según López, el desafío consistía en abordar temas complejos desde la sensibilidad y la humanidad, junto con evitar reducir al personaje a un estereotipo.
—¿Qué implicó encarnar a Julia?
—Para mí fue importante abordar el personaje desde mí misma. Fue muy transformador volver a visitar temas sobre el abuso, el feminismo y la amistad. Hubo mucha reflexión e intenté hacerlo desde lo más personal.
El personaje la obligó a volver a discusiones que habían marcado una etapa importante de su vida: durante años participó en marchas y espacios vinculados al feminismo. En la película se aborda la pandemia, el proceso constitucional y el desgaste de las luchas sociales. Para López, volver a esos temas a través del personaje fue, de alguna forma, una reconciliación.
El resultado de todos estos procesos fue una experiencia que recuerda como una “auténtica locura”. “Yo pensaba: ayer estaba en mi casa, hoy estoy en Cannes y mañana vuelvo a la universidad”, dice sobre los cinco días que pasó en el festival de cine, rodeada de una industria y un mundo muy distintos a los que conocía.
Aunque reconoce que fue impactante compartir espacios con celebridades, bromea con que los fotógrafos no le pusieron atención porque detrás venía Angelina Jolie. La experiencia terminó por reafirmar algo que ya tenía claro: “Hay personas que sueñan con ser famosas, pero esa no es mi meta, sino hacer lo que me gusta y hacerlo bien”, expresó.
De vuelta a las tablas
Como parte de su formación, López vivió la experiencia de estar en el escenario del Teatro UC durante los montajes de egreso, instancia que marca el cierre de la carrera y acerca a los estudiantes a dinámicas de trabajo profesional. Sin embargo, apenas unos meses después regresó al mismo escenario.
Con Escena 7, su compañía de teatro, fueron invitados a participar en el Ciclo de Compañías Jóvenes. La actriz recuerda que fue “superemocionante”, porque en diciembre estaba como estudiante y en abril volvió con una obra de su compañía, una obra propia.
—Fue super lindo e importante para nosotros. Era una obra producida por nosotros mismos, sin profesores ni intermediarios.
—¿Cómo evalúas el ambiente de las artes escénicas actualmente?
—Desde el punto de vista de pagar las cuentas, es difícil. No imposible, pero sí muy difícil. Tampoco deja de ser cansador, porque siempre hay que buscar qué es lo que viene después.
A esa incertidumbre, López suma su preocupación por la escena cultural actual en el país por los recortes a los presupuestos para las artes y las dificultades que enfrentan quienes intentan desarrollar proyectos en Chile.
—Es un esfuerzo constante. Claramente es lo que toca, pero también es lo que elegimos hacer.
—¿Cómo te defines hoy como actriz?
López se toma unos minutos en contestar. Es una pregunta que, según ella, ronda su cabeza todos los días.
—No me gusta definirme solo como actriz, porque también me considero una persona creadora, o al menos esa es la intención. Siempre ando en búsqueda de nuevos temas, nuevas discusiones, de cuestionar cosas y de tomar decisiones.
Bonus Track – Puclicuestionario
—¿Baño favorito?
—Los de abajo del Centro de Extensión (de Oriente).
—¿Ramo favorito?
—Los montajes.
—¿Ramo más temido?
—El Taller de Investigación Teórica, el TIT.
—Algo que te faltó hacer antes de egresar.
Pasar una noche y dormir en la universidad.
—¿Algún consejo para los estudiantes?
Estudiar lo que de verdad les gusta y no entramparse con las expectativas o lo que te digan tus papás, porque igual te vas a salir de esa carrera y vas a entrar a la que te gusta.
—Si fueras rectora de la UC, ¿cuál sería tu primera medida?
En lo muy personal, flexibilizar el horario o facilidades para las personas que están trabajando.
—Invéntate un ramo.
Ramo de Actuación Audiovisual obligatorio y ramo de Acrobacia, Danza Comedia del Arte también obligatorio.






