El nuevo sistema de Solicitud Condicionada de Ajuste de Carga fue implementado para solucionar las fallas del sistema anterior. La plataforma desató cuestionamientos de los alumnos por la falta de vacantes, la rigidez en los topes de créditos y el carácter inapelable de sus decisiones.
Nota por Amalia Pacheco, Felipe Sepúlveda y Ángel Cáceres.
El pasado 22 de julio, College presentó el nuevo sistema de Solicitud Condicionada de Ajuste de Carga (SOCOL). La medida busca dar una solución a los históricos problemas en la toma de ramos y que va a reemplazar al antiguo mecanismo de Solicitudes Generales para reducir los tiempos de respuesta. Desde su entrada en vigencia, SOCOL ha recibido críticas de algunos estudiantes y del Centro de Estudiantes de College (CECo) por el carácter inapelable de sus resoluciones.
El cambio de plataforma surge como una respuesta a las fallas del modelo anterior. Según el CECo, durante el semestre pasado, el sistema de Solicitudes Generales “colapsó” ante la alta demanda de casos críticos. Esto dejó que decenas de alumnos enfrentaran tiempos de espera prolongados, sin claridad sobre el estado de sus requerimientos y, en algunas ocasiones, con resoluciones finales insatisfactorias al momento de configurar su carga académica.
Para evitar que este escenario se repita, SOCOL fijó nuevas reglas. Su instructivo advierte que la plataforma “no constituye una etapa adicional de inscripción de cursos ni garantiza la obtención de vacantes”. Limita las peticiones exclusivamente a Cursos Regulares del Plan de Licenciatura y Cursos del Plan de Titulación, y recalca que “no se aceptarán ni evaluarán solicitudes ingresadas por correo electrónico, solicitudes generales o cualquier otro medio distinto al ya señalado”.
El debut de la plataforma ha dejado en evidencia posturas encontradas. Mientras el CECo acusa que la falta de vacantes responde a un problema sistemático del programa, la Dirección sostiene que la cantidad de casos conflictivos es acotada.
Los cuestionamientos al nuevo sistema
Un estudiante de quinto año de College con inicial R, explica que se ha atrasado en su avance curricular luego de modificar su major durante el transcurso de la carrera. Señala que los cursos que solicitó a través de SOCOL corresponden exclusivamente a su major y que le permitirían acelerar su egreso. Además, asegura que ingresó su solicitud mediante la plataforma apenas se habilitó. Sin embargo, durante las semanas siguientes no recibió más información que el estado “en proceso”.
María Ignacia Aguilar cursa la Licenciatura de Artes y Humanidades con doble major en Arquitectura, Historia, Teoría y Crítica y Estudios Patrimoniales y Conservación, y con minor en Arte, Cultura y Espiritualidad. En su último semestre en College, Aguilar dice que el principal problema con el nuevo sistema SOCOL es que se centralizó de forma imprevista y restrictiva la inscripción de cursos, lo que bloqueó la vía directa que solía usar con la coordinación de la carrera de Arquitectura. Ante los nuevos cambios de tener un límite de 30 créditos en asignaturas de titulación, el sistema le rechazó los ramos que necesitaba para completar su carga académica, situación que la dejó sin cursos válidos para inscribir y con imposibilidad de egresar este semestre como tenía planeado.
La perspectiva de la representación estudiantil
El CECo junto a Emily Yorston, consejera académica de Ciencias Sociales, Jesu Quintana, consejera académica de Artes y Humanidades y Javier Vargas, consejero académico de Ciencias Naturales, realizaron un catastro para levantar información sobre las fallas e impactos que tuvo el nuevo sistema SOCOL, con el fin de presentarlas ante el Decanato y la Vicerrectoría Académica. Las principales críticas recibidas fueron: escasez sistemática de cupos, información cruzada y contradictoria, demora en las respuestas, cierre comunicacional y la imposibilidad de apelar, asignaciones y topes de créditos arbitrarios, rechazos sin contexto y nuevas reglas que, según manifestaron los estudiantes, son más rígidas que antes.
Entre los casos recabados por el catastro, está uno de un estudiante le recomendaron congelar porque le faltaban 20 créditos que no se impartían el segundo semestre. A otro lo dejaron inicialmente con 25 créditos y solo logró subir a 40 tras reiteradas insistencias. Destacan también el testimonio de un alumno que le faltaban 10 créditos para titularse y articular a Ingeniería Comercial, pero, pese a haber inscrito 55 créditos, el sistema le impidió sumar los 10 restantes —con esto arriesgaba su beca DAE y la continuidad de sus estudios—. Su caso fue resuelto y sí pudo inscribir los créditos que le faltaban. Por último, quienes cursan doble major o necesitan inscribir inglés para graduarse se enfrentaron al tope inflexible de 50 créditos.
El proceso de solicitud de nuevos cupos era hasta el 14 de agosto y, según indicó el CECo, al día 25 de agosto aún había estudiantes sin respuesta. Tomás Cádiz, presidente del centro, dijo que la Dirección de College les comunicó que Psicología, Derecho y Comunicaciones son “los tres majors que siempre presentan problemas con los cupos”. Además, no se les informó previamente sobre los detalles del nuevo sistema SOCOL.
“Nuestra postura es que es una injusticia tremenda. College, hoy, es lo más parecido al Registro Civil. Tú vas a lograr lo que quieres, pero tienes que estar todo el día parado esperando en la fila”, dice Cádiz. Agrega que su mayor preocupación como Centro de Estudiantes es que el nuevo sistema ya no haga el análisis caso a caso, sino que se basa en contrastar el avance curricular.
Sobre la implementación de este nuevo sistema, Cádiz cuestiona su efectividad: “SOCOL fue una medida que nos prometió que iba a solucionar la situación de toma de ramos, pero lo que hizo fue facilitar el trabajo a la coordinación académica y perjudicar al estudiante al no poder apelar”. Agregó que, debido a los más de 3.200 estudiantes que conforman College, los cupos ofrecidos no dan abasto, enfatizando que “ninguna trayectoria académica es igual”.
Sofía Moraga, consejera territorial (CT) de College por la Nueva Acción Universitaria, valoró la incorporación del nuevo sistema SOCOL, pero señaló que “necesita mejoras”. Moraga afirmó que “la facultad no tiene en consideración las diferentes realidades de los estudiantes”. Emiliano Vergara, CT de College por el Movimiento Gremial, indicó que “se está preparando una postura conjunta respecto a lo sucedido con el proceso SOCOL”.
El balance de la Dirección de College
Lorena Correa, directora ejecutiva de Pregrado de College, realizó un balance “positivo” del nuevo sistema, donde destaca mejoras en orden, trazabilidad, tiempos y en la aplicación de criterios comunes de revisión. Aunque reconoció que existen aspectos por perfeccionar, descartó problemas exclusivos de la nueva plataforma y argumenta que SOCOL “permitió visibilizar situaciones que antes se resolvían de manera menos estructurada”.
Respecto a las resoluciones, Correa indicó que el 88% de los resultados se publicaron en el plazo establecido (14 de agosto), mientras que el 12,8% requirió gestión adicional.
Sobre las críticas al carácter “inapelable” del sistema, defendió que la medida busca establecer una resolución final “sustentada en criterios comunes” y evitar sucesivas reconsideraciones de una misma solicitud. Además, aclaró que sí se permiten revisiones ante antecedentes nuevos o fundados y precisó que una parte importante de los rechazos no se debió exclusivamente a la falta de vacantes, sino a criterios académicos como topes de horario o solicitudes de 50 créditos o más.
Este último punto afecta directamente a estudiantes de doble major, quienes suelen requerir altas cargas académicas. Correa explicó que la asignación de 60 créditos o más es excepcional y se evalúa caso a caso, donde se considera el avance curricular y la proximidad al egreso. Detalló que el 21% de los usuarios de SOCOL logró inscribir 60 créditos o más (cifra similar al 24% de los alumnos tras el proceso regular).
En cuanto a la falta de cupos, el CECo atribuye los problemas al volumen de vacantes de admisión que abre College cada año. La directora ejecutiva desestimó esta acusación y afirmó que “cada semestre se proyecta la demanda y las vacantes requeridas, considerando el tamaño de las generaciones, los intereses de los estudiantes, su avance y su rendimiento académico”. Pese a esto, admitió que el proceso “siempre puede perfeccionarse”.
Finalmente, Correa abordó los casos de estudiantes que asistieron a clases desde el primer día por sugerencia de College en tomas de ramos pasadas, pero que, a casi un mes de iniciado el semestre, fueron informados de que su solicitud fue rechazada. Frente a esto, la autoridad aclaró que “la recomendación de asistir o mantenerse al día mientras una solicitud estaba pendiente no implicaba que la inscripción estuviera garantizada, ya que esta dependía de la revisión académica y de la disponibilidad efectiva de vacantes”.
El CECo espera que, durante esta semana, se concrete una reunión con la decana de la facultad, Romy Hecht. El CECo también apunta a un encuentro con el vicerrector académico, Mario Ponce, donde esperan abordar la creación de un plan integral e interdisciplinario que dialogue entre las Unidades Académicas y College. Tomás Cádiz asegura que su postura “no es necesariamente provocar, pero sí es nuestro rol interpelar: ¿cuál es el plan de la universidad en este nuevo plan al 2030? ¿Dónde queda College?”.






