Mientras algunos ayudantes superan los $100.000 mensuales y otros trabajan gratis a cambio de currículum o puntaje de especialización, el sistema de apoyo docente en la UC abre el debate sobre la falta de una relación justa entre las horas invertidas y la retribución recibida.
Nota por Sofía Sepúlveda, Ángel Cáceres y Andrea Giménez.
Ser ayudante en la UC puede significar corregir pruebas, preparar clases, asistir a cátedras, elaborar material docente y acompañar a otros estudiantes en su proceso académico. La compensación por ese trabajo cambia radicalmente según la facultad: algunos reciben cerca de $40.000 mensuales, otros superan los $100.000, y en carreras como Derecho o Medicina ciertas labores se realizan sin pago alguno.
La desigualdad no solo aparece en los montos, sino en la relación entre carga laboral y compensación. Mientras algunos ayudantes destinan varias horas semanales a correcciones, clases o actividades prácticas y reciben un pago por ello, otros realizan funciones similares sin retribución económica directa, donde obtienen principalmente experiencia profesional, reconocimiento curricular o incentivos académicos.
Los postulantes deben haber aprobado los cursos de Integridad Académica (VRA4000) y de Formación en Docencia para Ayudantes UC. A ello se suman las exigencias particulares de cada unidad académica, curso o profesor que, en muchos casos, contemplan requisitos adicionales e incluso más estrictos para acceder a una ayudantía.
La necesidad de criterios más equitativos entre facultades
E. Valenzuela, estudiante de magíster y ayudante desde el año 2024 en la Facultad de Historia, recibe cerca de $65.000 mensuales. Asegura que su motivación principal no es económica, sino su interés por dedicarse a la docencia universitaria. Considera que la remuneración no refleja completamente el trabajo realizado: “Alcanza para pagar el pase y ya”, dice.
La ayudantía de Valenzuela implica asistir a clases, preparar contenidos, participar en evaluaciones, elaborar rúbricas y corregir pruebas. «No estoy pidiendo que nos paguen una millonada, pero no sé, subirlo a 100 lucas», comenta. Las diferencias en los pagos no deberían depender tanto de la facultad, según Valenzuela, sino de criterios más claros como la cantidad de estudiantes, el tipo de tareas y el nivel de responsabilidad.
Una mirada similar entrega Bernardita Díaz, estudiante de Terapia Ocupacional, quien ha sido ayudante en Ciencias Biológicas y en Ciencias de la Salud. En Fisiología General recibía $60.000 mensuales, mientras que actualmente recauda $49.000.
Para Díaz, la diferencia no radica solo en el monto, sino en la carga de trabajo. En Fisiología debía corregir, asistir a pruebas, participar en talleres prácticos y elaborar preguntas. En su ayudantía actual prepara sesiones de apoyo previas a las evaluaciones. «Antes eran como cinco horas a la semana y ahora son como cinco horas al mes», indica.
La estudiante de tercer año de Historia, Anakenna Allendes, muestra otra dimensión del tema: la necesidad económica. Ha realizado ayudantías en Filosofía, Teología e Historia, con pagos que rondan los $40.000, $45.000 y $67.000, respectivamente. Señala que realiza tres ayudantías al mismo tiempo porque aporta económicamente en su casa.
La carga de trabajo varía considerablemente entre facultades, según Allendes. Mientras en Filosofía y Teología la exigencia es menor, en Historia debe asistir a clases, leer bibliografía extensa y corregir evaluaciones complejas, por eso considera razonable que Historia pague más.
Vicente Alfaro, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil, indica que el sistema es distinto y que se basa en unidades de trabajo asociadas al número de alumnos y al tipo de curso. Él ha recibido entre $60.000 y $130.000 por ayudantía.
Considera que el sistema logra una remuneración proporcional, pero que también tiene limitaciones. Dos cursos con tareas similares, según Alfaro, pueden pagar montos muy distintos solo por tener diferente cantidad de estudiantes: «El trabajo no cambia, ya sea para 20 o 60 alumnos, y el tiempo y rigor que toma preparar una buena clase es el mismo», señala.
Derecho: Ayudantes con honorarios, asistentes sin pago.
En la Facultad de Derecho, el sistema distingue entre ayudantes y asistentes de curso; los primeros cumplen un rol de mayor responsabilidad y reciben honorarios, y los segundos apoyan la labor docente, pero no reciben pago.
Mientras en la mayoría de las facultades de la UC los ayudantes reciben algún tipo de honorario, en otras unidades académicas, como en Derecho, las labores de apoyo docente funcionan bajo una lógica distinta. El trabajo no necesariamente se traduce en compensación económica, sino en beneficios académicos, experiencia profesional o reconocimiento dentro de la disciplina.
Para acceder a una ayudantía, los estudiantes deben postular a través de SIDER —plataforma que ocupa la facultad de derecho donde se debe entrar con el correo UC y llenar los datos para aplicar—, contar con un buen desempeño académico y mantener una relación previa con el profesor responsable del curso. Según explica Agustín Brito, jefe de ayudantes de Derecho Constitucional, Derecho Comercial e Historia del Derecho , cada docente establece sus propios criterios de selección.
Brito indica que los ayudantes sí reciben remuneración, pero que los asistentes no. Esto responde, según él, a que los ayudantes asumen las responsabilidades más relevantes del curso, mientras que los asistentes cumplen funciones más acotadas. Considera que los montos pagados son bajos en relación con el trabajo realizado.
María José Rossat, estudiante de quinto año de Derecho, destaca que las ayudantías entregan beneficios que trascienden lo económico, como la posibilidad de aprender directamente de los profesores, participar en investigaciones, asistir a congresos y acceder a futuras oportunidades laborales.
Medicina: Ayudantías valoradas para la especialización, pero sin pago directo
Las ayudantías tampoco contemplan una compensación económica directa en la Facultad de Medicina, pero sí representan una ventaja académica para quienes proyectan continuar su formación en una especialidad médica.
Juan Luis Uberuaga, estudiante de tercer año de Medicina y ayudante de Morfología II, dice que su labor consiste en enseñar anatomía mediante la explicación de muestras cadavéricas, donde refuerza los contenidos vistos en clases por los estudiantes.
El principal incentivo para desempeñar estas funciones es el puntaje que otorgan en concursos posteriores. De acuerdo con los antecedentes entregados por el estudiante, la categoría «Ayudante Alumno» otorga hasta dos puntos dentro del Concurso Nacional de Ingreso al Sistema Nacional de Servicios de Salud (CONISS) 2026, proceso del Minsal para que médicos recién titulados se postulen a cupos de formación o a becas de especialidad estatales, cuyo puntaje máximo total alcanza los 71 puntos. Para obtener ese beneficio, es necesario completar seis semestres de ayudantía.
Las ayudantías son valoradas por su aporte en la formación y el currículo, pero la ausencia de pago reabre un debate en varias facultades: si la experiencia académica es una compensación adecuada por el tiempo y esfuerzo que los estudiantes dedican a estas tareas.
Además de los casos abordados, los honorarios también presentan diferencias en otras facultades. En Educación las ayudantías alcanzan cerca de $37.000 mensuales, en Letras bordean los $39.000 y en Comunicaciones llegan a aproximadamente $47.000. En Geografía los pagos fluctúan entre $50.000 y $56.000, mientras que en Astronomía alcanzan cerca de $65.000.
Al cierre de esta edición, la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles no respondió al contacto realizado para consultarles sobre el presupuesto de ayudantías y los criterios que explican las diferencias de honorarios entre facultades.






