“The Odyssey” de Christopher Nolan

El poema épico más famoso de la historia llega a la pantalla grande prometiendo, según su director, ser el film “que Hollywood jamás ha hecho”.

Reseña por Raúl Zamorano

Estimado lector de El PUClítico:

The Odyssey tuvo su estreno mundial el pasado 17 de julio e hizo historia al ser el primer largometraje rodado íntegramente con cámaras IMAX de 70 mm. A través de la ambiciosa visión de Nolan, la cinta nos introduce en el mundo homérico mediante un espectáculo cinematográfico de primer nivel. A pesar de sus impactantes visuales, la historia y dirección no han estado exentas de críticas.

Contexto histórico

Los increíbles planos y la exquisita banda sonora logran deslumbrar a cualquiera. Sin embargo, cuando la mirada se detiene en las embarcaciones y el diseño de vestuario, la cinta se aleja drásticamente de la evidencia histórica. Aunque La Odisea es una epopeya anclada al mito, se enmarca en un contexto real: el ocaso de la Edad del Bronce en el siglo XIII a.C. 

Decisiones como hacer navegar a Odiseo en el Draken Harald Hårfagre (una nave vikinga posterior por más de un milenio) resultan desconcertantes y quiebran la inmersión. Así se suman elecciones de indumentaria de estilo medieval, y una armadura para Agamenón cuyo diseño recuerda más a la máscara de Batman que a un auténtico casco micénico.

La historia

La línea argumental es sólida, exceptuando un inicio y un final que resultan abruptos. El grueso del filme sigue una narrativa que entretiene en todo momento. Las diferencias con el mito son amplias; al adaptar un relato extenso, se recurre a la libertad creativa para fusionar personajes u omitir tramas menos relevantes. Sin embargo, hay un par de licencias que, en lugar de aportar fluidez, terminan haciendo ruido.

El encuentro con el cíclope Polifemo es el mejor ejemplo. La ejecución del gigante es asombrosa y transmite terror genuino, pero resulta un error haber omitido el icónico diálogo donde Odiseo le dice que su nombre es “Nadie”. Según Nolan, este juego de palabras era un desafío de adaptación y traducción. Al tratarse de un momento clave que define la astucia del protagonista, la decisión del director es incomprensible.

Circe

La construcción del arco de Circe fue desaprovechada. Mientras que el mito sitúa a la hechicera en un palacio y desarrolla una compleja relación amorosa con Odiseo, la cinta la despoja de su grandeza. Relegada a habitar una choza, esta versión del personaje adopta una actitud que bordea la misandria, lo que resulta forzado. Al omitir su vínculo sentimental con el protagonista, Circe pierde matices.

Calipso y Ogigia

La adaptación tropieza de manera definitiva con Calipso. En vez de presentarnos a la imponente y posesiva diosa que retiene al héroe en la isla de Ogigia durante siete años, el guion la reduce a una especie de terapeuta que lo acompaña en su viaje. Al combinar sus funciones con las de otros personajes del mito, vuelven unidimensional una diosa cuyas intenciones originales nunca fueron buenas.

Homero describe la isla como un paraíso mágico y lleno de vegetación. Nolan, nos muestra una playa vacía. El iPhone face de Charlize Theron le quita toda el aura divina a la diosa, dando la impresión de que Odiseo estuvo siete años atrapado en un comercial de perfume Dior en vez de un paraíso en la tierra.

Los dioses y la terrenización del relato

Los dioses en la historia original tienen un protagonismo equiparable al de los humanos. El director decide borrar esto casi por completo y deja únicamente a Atenea como la diosa “presente” en el viaje. Resulta decepcionante, pues nos perdemos de ver cómo Zeus, Poseidón, Hermes, y otros dioses influyen directamente en el objetivo de Odiseo. 

Aciertos historiográficos, desaciertos de guion

Si hablamos de aciertos, el mayor mérito de Nolan fue incluir el contexto histórico como parte de la trama. Como mencionamos, La Odisea se sitúa a finales de la Edad del Bronce, y la película lo representa muy bien con la amenaza casi fantasmal de los Pueblos del Mar, responsables del colapso de los imperios mediterráneos.

El problema es la manera en que se incorporó. Que Odiseo diga explícitamente: “Nuestra Edad del Bronce está colapsando” (una denominación acuñada recién en el siglo XIX) o que Penélope concluya que ellos mismos son los Pueblos del Mar, deja un mal sabor de boca frente a un recurso que tenía muchísimo potencial.

Conclusiones finales

The Odyssey se consolidará rápidamente como uno de los hitos cinematográficos del año. Su relato resuena profundamente en el presente, al utilizar la Ley de Zeus, sagrada norma de hospitalidad, como espejo de nuestra propia realidad contemporánea. 

Dentro de la filmografía de Nolan, se posiciona inequívocamente como uno de sus mejores trabajos. Supera a Oppenheimer, aunque no alcanza a Interstellar. Evaluada estrictamente como adaptación, la película se queda corta frente al texto original; sin embargo, como producto cinematográfico individual, es un triunfo indiscutible. 

Se recomienda verla en IMAX para disfrutar en su totalidad del trabajo de las cámaras, vale la pena.

Calificación como adaptación: 3.0/7.0

Calificación como producto individual: 6.0/7.0

Calificación general: 6.0/7.0

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