La angustia de tomar ramos en la UC

Los estudiantes de la UC se enfrentan a la compleja toma de ramos al inicio de cada semestre. Este periodo es un proceso marcado por la incertidumbre, la competencia, la falta de cupos y largas filas para solicitudes extraordinarias. El sistema Banner obliga a armar múltiples opciones de horario entre las secciones disponibles, lo que se convierte en una las principales fuentes de frustración para la comunidad estudiantil.

Por Kasandra Bustos, Mariel Escobar y Andrea Giménez

Son las 08.00 del 22 de julio y la toma de ramos del segundo semestre del 2026 acaba de comenzar. Miles de estudiantes ingresan al Portal UC para intentar inscribir los cursos que definirán su próximo semestre. Para algunos, este proceso termina con un par de clics en pocos minutos. Para otros, mientras el reloj avanza y los cupos disminuyen, es solo el inicio de semanas marcadas por formularios, correos y una profunda incertidumbre.

Cada semestre, la toma de ramos vuelve a convertirse en uno de los procesos más comentados entre los estudiantes donde, detrás de cada cupo disponible —o agotado—, existe un sistema cuya complejidad solo se hace evidente cuando un clic ya no basta para inscribir un curso. Además, este semestre tuvo una característica en especial: la página para tomar ramos se caía en los primeros minutos que se abría en cada banner, lo que provocó que la oportunidad para tomar ese ramo al que le quedaban pocos cupos desapareciera. 

Ignacio Pérez, estudiante de College en cuarto año de major en Comunicaciones y minor en Publicidad y Consumo, conoce bien la situación: nunca ha podido dar por hecho que cursará las asignaturas que necesita para avanzar en su major. Antes de comenzar el semestre, planifica el camino que seguirá durante los meses siguientes. Pero, por problemas ajenos a él, los cursos que organizó dejan de estar a su alcance y el recorrido que imaginó para su carrera vuelve a quedar en pausa.

Banner y el mecanismo detrás de la toma de ramos

La toma de ramos se realiza mediante la plataforma “Banner”, encargada de administrar los procesos académicos y estudiantiles. Según Mario Ponce, vicerrector académico, a diferencia de “PUCmático”, antecesor del sistema actual donde los estudiantes postulaban a los cursos y esperaban la asignación, “Banner” permite inscribir directamente las asignaturas con cupos disponibles y reaccionar de inmediato a las vacantes. 

Aunque la UC informa que el orden de inscripción se calcula a partir de la Proporción de Créditos Aprobados (CRA), el Avance Curricular (AVA) y el Promedio Ponderado Acumulado (PPA), no publica la fórmula utilizada para realizar ese cálculo. Algunos estudiantes señalan que, a pesar de tener promedios y avances curriculares similares a los de sus compañeros, a veces obtienen banners diferenciados.

El proceso se organiza en 16 grupos de inscripción que acceden al sistema en horarios diferenciados durante las etapas ordinarias y los reajustes. Según Ponce, esta distribución busca priorizar el desempeño académico de los estudiantes: “Este sistema busca premiar el esfuerzo, sacar lo mejor de cada uno”, dice.

Ser Banner 16

Para quienes integran los últimos grupos de inscripción, la toma de ramos comienza cuando casi toda la universidad ya completó la suya. Mientras los primeros estudiantes definieron su carga académica un día antes, aquellos que pertenecen al banner 16 ingresan a un sistema donde la disponibilidad de cursos está al límite.

Cristóbal Sade, estudiante de Periodismo en quinto año, enfrenta esta situación desde que entró a la universidad. Aunque asegura haberse acostumbrado al procedimiento, reconoce que la angustia forma parte de cada proceso.

Con los semestres, tomar ramos para Sade significó, de una u otra forma, aprender a solicitar sobrecupos y gestionar formularios. Durante el segundo semestre de 2025, debió recurrir a este procedimiento para inscribir dos asignaturas y que, según él, logró adquirirlos gracias a la “costumbre” que había adquirido con el proceso.

Entre cupos y secciones disponibles

Gabriel Román, estudiante de Construcción Civil de quinto año, enfrentó dificultades para inscribir Introducción a la Economía durante la toma de ramos pasada. Aunque el ramo contaba con vacantes disponibles, las secciones que se ajustaban a su horario no estaban habilitadas para su carrera porque, según cuenta, tenían solo una opción de horario.  Ante esta situación, intentó acceder a cupos disponibles en otras secciones, pero su solicitud fue rechazada. Finalmente, los topes de horario le impidieron incorporar el curso a su carga académica.

Mario Ponce explica que la distribución de cupos se realiza mediante una predicción de demanda, en la que cada Unidad Académica debe estimar cuántos estudiantes necesitarán un determinado curso y solicitar las vacantes correspondientes. Sin embargo, reconoce que estas estimaciones no siempre logran anticipar completamente las necesidades de los estudiantes.

Entre las carreras que suelen tener mayores problemas durante la toma de ramos, Ponce identifica a Ingeniería y College. Según explica, esto se debe a que ambas unidades cuentan con una gran cantidad de majors y mallas curriculares flexibles, lo que  permite que los estudiantes se muevan con amplia libertad, lo que vuelve más complicado predecir qué cursos tomarán el siguiente semestre. 

Esta dificultad también se ve reflejada en los Optativos de Formación General (OFG), otro de los puntos neurálgicos para la planificación académica de los estudiantes. “Son los cursos en donde menos certeza tenemos. El horario es un factor que aumenta esa incertidumbre, porque la cantidad de cupos que se requieren depende de cuántos estudiantes prefieren inscribirse en cada horario, y eso varía mucho”, señala Ponce. Al ser interdisciplinarias para casi toda la UC, los OFG son los que se quedan sin cupos más rápido. Esto provoca que los estudiantes de menor banner pierdan la oportunidad de acercarse a un tema desconocido que sea de su interés.

College UC y la travesía para conseguir cupos 

La falta de cupos es uno de los problemas que enfrentan los estudiantes de College UC durante la toma de ramos. Al tratarse de una Unidad Académica interdisciplinaria, los 3.092 estudiantes vigentes dependen de la oferta de cursos de las distintas facultades de la universidad para completar sus majors, minors y planes de estudio. Esto obliga a coordinar la distribución de vacantes entre diversas Unidades Académicas.

Tomás Cádiz, presidente del Centro de Estudiantes de College (CECO), y Emilia Yorston, consejera académica de Ciencias Sociales en College, dicen que el principal problema se concentra en carreras como Derecho, Psicología y Comunicaciones, donde la demanda supera ampliamente los cursos disponibles para estudiantes de College. Según explican, esto genera un “cuello de botella”: aunque existan vacantes en algunos cursos, estas no siempre están habilitadas para College.

Lorena Correa Arratia, directora ejecutiva de Pregrado de College, reconoce que la planificación de vacantes es uno de los principales desafíos del proceso. La unidad proyecta la demanda de sus estudiantes cada semestre y solicita los cupos a las distintas facultades, aunque la asignación final depende de la compatibilidad con las necesidades de todas las carreras de la universidad. Aseguran que el último año han fortalecido el trabajo con las Unidades Académicas para aumentar la reserva de vacantes desde el inicio del proceso y mejorar la planificación de la oferta. 

La falta de disponibilidad obliga a los estudiantes a recurrir a solicitudes extraordinarias para acceder a cursos necesarios para su avance académico. Ignacio Pérez, con major en Comunicaciones y minor en Publicidad y Consumo, indica que en esta unidad los cupos no suelen alcanzar para la demanda existente: “Generalmente no son suficientes. Siempre faltan y tenemos que mandar una solicitud para que, por A o B motivo, nos acepten este sobrecupo”.

La demora en las respuestas a las solicitudes aparece como otra de las principales preocupaciones de los estudiantes de College. Cádiz y Yorston señalan que muchos reclamos se relacionan con la incertidumbre sobre el estado de las solicitudes y los plazos de respuesta. En procesos anteriores, según dicen, hubo casos ingresados en enero que obtuvieron respuesta a finales de marzo, mientras que algunos estudiantes permanecieron varias semanas sin saber si podrían inscribir ramos esenciales para su avance curricular.

En respuesta a estas críticas, la Dirección Ejecutiva de la facultad implementó este semestre la Solicitud Condicionada de Ajuste de Carga (SOCOL), un nuevo sistema que centraliza las solicitudes de vacantes a través de la intranet de College. El mecanismo establece un periodo único de postulación, criterios de priorización curricular y plazos definidos para la entrega de respuestas, con el objetivo de reducir los tiempos de espera y entregar mayor certeza a los estudiantes.

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Sofía Sepúlveda
Sofía Sepúlveda

Coordinadora de Actualidad - El PUClítico Chile