En 1988, Chile votó por terminar con la dictadura de Augusto Pinochet. Dos académicos UC realizan un viaje a través de su trabajo para esta campaña.
Nota por Ignacia Estay, Danae Ruiz y Rosario Sandoval.
Luego de 15 años de dictadura, y tras años de protestas ciudadanas, el general Augusto Pinochet y la junta militar se vieron obligados a llamar a un plebiscito que definiría el futuro del país.
La papeleta del plebiscito tenía solo dos opciones: “Sí” y “No”. Si ganaba la primera opción, Pinochet tendría un nuevo período al mando del país, comenzando desde el 11 de marzo de 1989 hasta el 11 de marzo de 1997. Si la alternativa del “No” se imponía, Pinochet no podría ser candidato, mientras que su periodo presidencial se prorrogaría por un año más, junto a las funciones de la Junta de Gobierno, hasta el 11 de marzo de 1990. 90 días antes de terminarse el prolongamiento del mandato presidencial, se tenían que efectuar las elecciones para escoger un nuevo Presidente de la República y a los representantes del Congreso Nacional.
Las campañas realizadas por el oficialismo y la oposición fueron intensas. Durante el período, los partidarios del “Sí” y el “No” realizaron marchas, panfletos y enfrentamientos. Durante el 5 de septiembre y el 1 de octubre de 1988, se emitió la franja electoral televisiva, la cual significó un hito comunicacional en la época y fue la forma por la que se informaron mayormente los chilenos, según la Encuesta CEP de septiembre de ese año.
A las 2 de la mañana del 6 de octubre de 1988, tras una intensa jornada electoral, el entonces subsecretario del Interior, Alberto Cardemil, dio a conocer que el “No” había ganado el plebiscito con un 54,7% de las preferencias frente al 43% obtenido por el “Sí”.
De este hito, acontecido hace 38 años, fueron parte Rodrigo Moreno y Fernando Acuña, actuales profesores de Dirección Audiovisual en la Facultad de Comunicaciones UC.
“Yo era el gerente de Teleanálisis, un noticiero alternativo a la dictadura militar que en forma clandestina entregaba en VHS una vez al mes una cinta con una hora de contenidos audiovisuales”, cuenta Fernando Acuña, productor y director en televisión.
Acuña relata que cuando se comenzó a organizar la campaña del NO, los partidos de la concertación nombraron a comisarios políticos para establecer una campaña publicitaria. “Allí uno de los comisarios políticos era muy amigo de Augusto Góngora, Juan Gabriel Valdés. Ellos estaban planificando hacer los videoclips y algunas piezas más bien publicitarias de propaganda contra la dictadura”, explica el docente, recordando que en aquella situación fue que Teleanálisis ofreció participar con las llamadas “NOticias”. El proyecto fue aprobado.
Rodrigo Moreno, periodista de profesión y apasionado por el mundo audiovisual, también formó parte de Teleanálisis como estudiante en práctica de Periodismo. “En ese momento, el periodismo estaba muy restringido por la dictadura, había censura y persecución”, explica. El académico describe a Teleanálisis como un proyecto que buscaba “devolverle la voz a los sin voz”: “Mostrábamos a estudiantes, trabajadores, pobladores, dirigentes sindicales y estudiantiles, y a personas que normalmente no tenían espacio en televisión”.
Para Moreno, su sensación más gratificante era ser un aporte para la campaña del NO: “Para mí era como ver a estos señores que eran muy choros y muy bacanes, y ver que yo era un joven periodista que estaba ahí tratando de hacer el aporte”. Las “NOticias” que producían eran parte de la franja del NO, donde cubrían marchas, actividades culturales y acciones políticas. “Investigábamos, planificábamos, grabábamos, entrevistábamos, editábamos y entregábamos el material”, explica el académico.
Fernando Acuña describe el sentimiento de formar parte de la franja como algo épico. “Teníamos una ilusión, una esperanza tremenda, pero por supuesto la sombra de que nos pudieran hacer fraude y que pudiera haber otro golpe”, dice.
Además, Acuña recuerda un momento inolvidable para él. Cuenta que en el octavo día de la franja, Teleanálisis hizo un reportaje donde el juez, René García Villegas, le muestra gráficos al periodista Marcelo Ferrari y le enseña cómo torturaba la dictadura. El juez dice: ‘Aquí, a la gente la torturaban’. Teleanálisis envió el reportaje a la franja, pero no se emitió: “No dan la franja completa, ni la del ‘No’ ni la del ‘Sí’ y era por nuestro reportaje”.
Finalmente, lograron emitir el reportaje y, según dice, muchas personas se convencieron de votar por el NO a causa de esta cinta. Pero Acuña no se fue sin antes un “reto” por parte de Ricardo Lagos: “Me llama Lagos en privado a su oficina y me dice: ‘Mira, huevón, próxima vez que pase esto, cagamos. Es que tienes que ser más prudente y tener más criterio’. Yo estaba levitando y me tiraron agua fría”, recuerda Acuña.
El triunfo
El 6 de octubre, recuerda Acuña, hubo una multitudinaria marcha, una de las más grandes que ha presenciado la Alameda. “Fue una emoción impresionante. El abrazarnos, el llorar de alegría, el salir a la calle a bailar. Ya no a marchar, a bailar”, relata.
“No se trataba solamente de sacar a Pinochet, sino que existía la idea de que comenzaba una vida nueva, casi perfecta, sin diferencias de clase y con mucha alegría”, señala Rodrigo Moreno. Teleanálisis hizo una cobertura extensa desde muy temprano, hasta la marcha en frente de La Moneda. Pero ganar no significó un cambio automático en las fuerzas policiales.
“Mi ingenuidad era tan grande que pensé que ya no nos iban a molestar a nosotros los periodistas, porque nos habían molestado durante años”, explica Moreno al recordar el apagón que se produjo en pleno Santiago Centro, momento en que Carabineros de Chile arremetió contra la marcha que se producía con guanacos, zorrillos y agentes de fuerzas especiales. “Yo levanté mi credencial así como ‘ahora no me van a hacer nada porque ya cambió todo’. Tonto, porque nos agarraron y me dieron como nunca en mi vida”, afirmó.
Moreno, junto al camarógrafo que lo acompañaba, fue acorralado en un callejón oscuro y brutalmente golpeado con lumas y patadas. “Esa noche terminé en el Hospital del Trabajador, siendo atendido con contusiones fuertes”, sostuvo. Fernando Acuña recuerda el episodio de su colega: “Carabineros de Chile los apaleó hasta decir basta. Eso está grabado porque corresponsales norteamericanos grabaron cómo les pegaban”.
Acuña concluye que la mañana de ese día fue “maravillosa”, con una ilusión latente en las personas: “La gente hacía filas para abrazar a los carabineros de la calle y ellos estaban medio asustados abrazando a la gente. Todos cantando. Y en la noche nos fuimos de paliza”.
¿Dónde estamos hoy?
Aquellas vivencias se encuentran ya casi cuatro décadas atrás. Los docentes dan una mirada al pasado desde su presente, recordando con la misma intensidad lo que vivieron en ese momento.
“Lo recuerdo como un momento absolutamente histórico, no agradezco el haber vivido en dictadura, pero agradezco el haber sido parte del triunfo del no. Y eso es algo que guardaré toda mi vida”, declaró Acuña. También realiza una reflexión sobre cómo hemos evolucionado como país y vivimos nuestro presente: “Una cosa que me encantaría es que recuperemos la unidad. No vamos a construir un país mejor si no estamos unidos”.
Moreno se suma a las palabras de Acuña y compara la situación actual con lo vivido en el régimen militar. “Hoy día en Chile estamos en un momento delicado, pero estamos en una democracia, imperfecta e incompleta, como quieran decirle. Pero estamos todavía en democracia, no podemos homologar esto a lo que pasaba en dictadura”, señala el docente.






