Diana Bolocco, animadora de televisión sobre su periodo en la UC: “Yo le diría a esa Diana que estudie menos y que lo pase mejor”

La conductora de televisión recuerda su paso por la UC, marcado por la maternidad, amistades duraderas y sus primeros acercamientos a la pantalla. Reflexiona cómo superó las dudas del pasado para convertirse en un referente del entretenimiento.

Una Diana Bolocco de 23 años, casada y embarazada, cursaba su último año de Periodismo en la Universidad Católica. Entre apuntes y sesiones de estudio, con una fecha marcada en el calendario: el 11 de diciembre rinde su última evaluación en el Campus Oriente. Tres días después, se convierte en madre por primera vez.

Desde entonces, Bolocco tuvo que combinar el cuidado de su hijo recién nacido con las labores de la casa y el estudio. Preparaba el examen de grado junto a sus amigas mientras su hijo permanecía en un andador para que ellas pudieran estudiar. “Fue una etapa bien estresante de la vida”, recuerda. Sus compañeras fueron un apoyo durante ese periodo y finalmente logró aprobar el examen y se convirtió en periodista el año 2000.

Pasaron varios años antes de que diera el salto a la televisión. En 2006 debutó en Locos por el Baile, de Canal 13, como reportera. Al año siguiente fue coronada reina del Festival de Viña del Mar y comenzó una trayectoria como rostro de distintos matinales y realities de Canal 13, hasta su salida en 2018. En 2019 llegó a Mega, donde condujo Mucho Gusto y el reality Resistiré. Actualmente trabaja en Chilevisión, donde ha conducido programas como Gran Hermano, Fiebre de Baile y Fiebre de Canto.

Hoy, a sus 49 años, Bolocco se prepara para una prueba distinta, la conducción de la nueva temporada de Pasapalabra en su casa televisiva, Chilevisión. 

En el patio de su casa, en una pequeña pausa del ajetreo del trabajo, recuerda su experiencia universitaria, atravesada por periodos de crisis vocacional y la maternidad. Las amistades que se mantendrían hasta el presente y aprendizajes que formaron su actual carrera televisiva.

—¿Qué la motivó a estudiar periodismo en la UC?

—Yo iba a estudiar Ingeniería Comercial al final de mi etapa escolar. En algún momento me visualicé trabajando y dije: “No, los números no son lo mío”. Me gustaba mucho escribir y quería hacer novelas cuando estaba en el colegio. Entonces pensé en estudiar Letras, pero en esa carrera uno lee, no escribe. Así que opté por el periodismo sin querer dedicarme a ser periodista. Quería aprender a escribir, pero también a comunicar. 

Ese espíritu de autora se formó desde pequeña. Cuenta que creció admirando a grandes periodistas como Raquel Correa, y sus mayores referentes se encontraban en el realismo mágico: Gabriel García Márquez e Isabel Allende.

—¿Cuál fue su primera impresión al entrar al UC?

—Para mí es la mejor universidad. Sentía que la carrera era más global e integral: había muchos más ramos teóricos y de pensamiento crítico que te preparan mejor en la vida. Yo no entré a periodismo directo, entré a bachillerato. Me faltó un poco de puntaje. Podría haber entrado a otra universidad directo a Periodismo, pero opté por la UC, que siempre fue mi primera opción.

En paralelo a ella, pero en distintas generaciones, estudiaban quienes serían posteriormente reconocidas figuras televisivas, como Daniel Matamala, Soledad Onetto y Mónica Rincón. La periodista Andrea Aristegui fue compañera de Bolocco en varios ramos y la recuerda por su compromiso con la carrera. Tras años de egresar, la televisión los volvió a reunir: “Ellos tienen ese sello muy particular de la UC”. Es bonito reencontrarse con excompañeros en el mundo laboral y saber que tenemos muchas cosas en común”.

—¿Cuál era el área del periodismo que más le interesaba mientras estudiaba?

—Cuando empecé el periodismo, me fasciné por la radio. La inmediatez, el relajo, no tener que preocuparse de la imagen. Ese misterio de la radio me gustó mucho. Y en términos de escritura, me gustaban mucho los reportajes. Te permitían una pluma un poco más creativa.

—¿Tuvo algún acercamiento a las cámaras durante la carrera?

—Por supuesto, desde el primer año teníamos acercamiento a las cámaras. Había un superestudio de televisión y salas de edición muy modernas en esa época. Desde muy temprano en la carrera hacíamos simulaciones de todo tipo. Las pruebas eran frente a la cámara, teníamos que hablar durante 2 o 3 minutos de un tema que era sorteado al azar. Es un muy buen entrenamiento e, independiente de lo que quieras hacer en el periodismo después, siempre puedes enfrentarte a la cámara y perder el miedo.

—En Mucho Gusto mencionó que un profesor le había dicho que no servía para la tele. ¿Cómo fue ese momento?

—Yo tengo una autoestima bien alta, gracias a Dios, porque si hubiese sido un poco más insegura ese comentario me hubiese afectado. Obviamente, no es grato que el profesor te diga algo así en frente de toda la clase, fue a raíz de mi de mi voz. Como tengo una voz particular, he tenido que aprender a manejarla. Me dijo que él tenía el mismo problema, unos nódulos en las cuerdas vocales, y se lo había tenido que tratar. No me dijo que no podía dedicarme a la tele por mi capacidad ni por mi personalidad, sino por la voz. Eso era lo que a él le molestaba. Lo recuerdo como una anécdota, no tengo ningún rencor. 

—Mientras estaba estudiando, ¿se veía en un trabajo como el que tiene ahora?

—Para nada. Nunca me imaginé trabajando en la televisión. En algún momento me enamoré de la radio en segundo año, pero tampoco me veía trabajando ahí. Me veía escribiendo, ni siquiera en diarios, más bien en revistas.

—¿Cómo era la Diana Bolocco universitaria?

—Como soy hoy día así, media extrovertida, un poco loca, supermatea igual. Era mala para faltar; tenía un grupo de estudio muy formado con tres compañeras. Era muy mala para carretear, más bien me gustaba hacer otro tipo de panorama. Salía harto como con amigos o con hombres que me invitaban a salir. En mi último año de periodismo ya estaba casada y embarazada, entonces era una vida mucho más tranquila.

Después de egresar, no se sentía lista para unirse a un medio de comunicación y separarse de su hijo. Durante los siguientes seis años, emprendió junto a una amiga que, guiadas por su gusto en la decoración, iniciaron un negocio de sábanas y manteles bordados. A los 29 años fue que ocurrió el salto a las pantallas.

—¿Cuándo decidió dar el paso hacia la televisión?

—Había tenido varias ofertas, pero ninguna me llamaba la atención. Me llamaron y me insistieron, hasta que me ofrecieron un proyecto que me tincaba más que los otros. No es que me sintiera 100% preparada, pero al menos me quise dar la oportunidad de probar.

Así llegó a Locos por el Baile, un programa de concursos de Canal 13 en el que comenzó con despachos en los camerinos de los participantes. Esa participación le dio el impulso definitivo y, sin pensarlo, terminó como copresentadora junto a Sergio Lagos.

—Mencionó que era “bien matea» en la universidad, pero ¿cuál llegó a ser su mayor acto de irresponsabilidad académica?

“No era muy rebelde yo; el único ramo que reprobé de la carrera fue Investigación”, dice Bolocco. Se mantiene pensativa unos segundos hasta que sus ojos se iluminan al recordar una situación en particular.

—¡Tengo un acto de rebeldía! Como en tercer año dije: “¿Qué estoy haciendo acá? No me gusta esta carrera”. No me gustaba ir a reportear. Yo entré a la carrera porque me gustaba escribir, no quería ser periodista en realidad; no era mi personalidad. Entonces me rebelé un día y no fui a dar una prueba. 

—No llegué a la universidad y me llaman mis amigas desde un teléfono público: – Diana, ¿por qué no has llegado? – No, es que no voy a ir a dar la prueba – ¿Por qué? – Es que me voy a retirar – ¿De qué estás hablando? ¿Cómo te vas a retirar si ya has hecho casi 3 años? – No puedo, quiero estudiar paisajismo. ¡Nada que ver! Había tomado la decisión de salirme no más. Me dicen: ‘Vístete y vente ahora’ Les hice caso. Me vestí, me duché, fui, di la prueba y nunca más me cuestioné salirme. Y les agradezco igual porque efectivamente ya había mucho esfuerzo invertido como para no terminar.

Para la Bolocco de esos años, el acto de reportear era sinónimo de estrés, pero con los años recordaría con cariño esas instancias. En 2020, la conductora compartió en su Instagram una fotografía de su época estudiantil donde entrevistaba al expresidente Frei, mientras cubría un acto oficial del mandatario. Sin darse cuenta, un fotógrafo de La Moneda le tomó la foto y se la envió de regalo. Tal acto la conmovió, ya que resultaría ser el único registro fotográfico que tendría de ella en terreno durante su época universitaria.

—¿Qué le diría a la Diana del pasado que recién se enfrentaba a la universidad?

—Que no se tome las cosas tan en serio, que nada es tan grave, que no se te va la vida porque te va mal en una nota. Yo le diría a esa Diana que estudie menos y que lo pase mejor.

PUCLI CUESTIONARIO

—Baño favorito

—No me acuerdo de ninguno, me acuerdo de las salas, pero no de los baños.

—Ramo favorito

—Taller de radio.

—Ramo más temido

—Teoría democrática, por lejos. No lo volvería a hacer nunca en mi vida. Igual tengo curiosidad de volver a leer lo que me hicieron leer para ver si ahora entiendo algo.

—Algo que te faltó hacer antes de egresar

—Me hubiese gustado irme de intercambio a un lugar lejos y distinto a Chile.

—Consejo para los estudiantes

—Aprovechen las herramientas que les entrega la universidad, tengan un buen grupo de estudio donde apoyarse, que disfruten más y estudien un poquito menos.

—Si fueras rector de la UC, ¿cuál sería tu primera medida?

—Prohibiría las tareas. Siento que las jornadas de estudio son muy largas, entonces trataría de optimizar el tiempo para que los estudiantes puedan llegar a su casa a disfrutar, hacer deporte y tener hobbys.

—Inventa un ramo

—Uno de debate. Que aprendan a debatir con un compañero, en público, ahí uno desarrolla el pensamiento crítico.

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