Representantes estudiantiles de todos los campus de la Región Metropolitana criticaron el manejo de la UC ante el temporal que afectó a la capital. Mario Ponce destacó que se buscó equilibrar la seguridad de la comunidad con la continuidad de las actividades.
Durante la jornada de ayer, consejeros territoriales y centros de estudiantes de los cuatro campus de la Región Metropolitana cuestionaron la decisión tomada por la Universidad Católica (UC) de no suspender las clases para el miércoles 14 de octubre, producto de los daños provocados por el sistema frontal en la capital.
A raíz de las fuertes lluvias que afectaron distintos puntos de Santiago, la infraestructura de los Campus Lo Contador y Oriente resultó con diversos daños. Frente a esta situación, la universidad determinó suspender las clases durante los primeros cuatro módulos, y que se retomaran las actividades presenciales a partir de las 15.00.
Junto a esto, la Vicerrectoría Académica adoptó mantener las clases presenciales en Casa Central y San Joaquín. Además, las evaluaciones calendarizadas para el miércoles 14 fueron suspendidas y reprogramadas, lo que incluye interrogaciones, entregas y controles de asistencias.
Los representantes estudiantiles criticaron que la medida para los Campus Lo Contador y Oriente contrasta con la respuesta institucional adoptada ante los aluviones en Las Condes, cuando se suspendieron las actividades académicas. Esta diferencia, según señalaron, evidencia un trato dispar frente a emergencias climáticas similares.
Ante los cuestionamientos, el vicerrector académico de la UC, Mario Ponce, defendió la decisión institucional y aseguró que se basó en informes rigurosos del Comité de Emergencia, protocolos internos y en los antecedentes entregados por las autoridades regionales y nacionales.
Con respecto a la cancelación de los primeros cuatro módulos de clases en el Campus Oriente y Lo Contador, Ponce señaló: “Esta medida nos permite realizar durante la jornada de hoy las labores necesarias para recuperar las condiciones de funcionamiento de los espacios afectados”.
Respecto a la diferencia de criterio frente al episodio de la semana pasada en Las Condes, que sí obligó a suspender las actividades académicas presenciales, y las consecuencias del reciente sistema frontal, Ponce explicó que se trató de contextos distintos: “Ambas emergencias presentaron características y niveles de riesgo diferentes. Esta decisión consideró las dificultades que enfrentaban integrantes de nuestra comunidad universitaria y sus familias, tanto por la afectación de sus hogares como por la suspensión de clases escolares y alertas decretadas en la RM”.
Junto a esto, declaró que el objetivo de toda decisión es “resguardar la seguridad y el bienestar” de la comunidad UC, además de “procurar la continuidad de las actividades formativas cuando las condiciones lo permitan”.
Para conocer las necesidades y situaciones que afectan a los integrantes de la comunidad UC, Ponce indicó que ha estado en permanente contacto con decanos, autoridades de las distintas facultades, con la FEUC y los centros de estudiantes.







