Desde octubre de 2023 hemos sido testigos de una respuesta desproporcionada y sin precedentes por parte de Israel hacia la Franja de Gaza. A plena vista del mundo, se han cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad de forma sistemática, sin pausa ni compasión. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos siendo víctimas de un genocidio? ¿Qué más tiene que pasar para que Israel respete, de una vez por todas, la legalidad internacional?

Hoy no solo está en juego el futuro de Palestina: está en juego el tipo de mundo en el que queremos vivir. ¿Queremos un mundo donde impere la ley del más fuerte, o uno regido por normas, derechos y justicia? Hoy está en juego si aprendimos o no las lecciones más horrorosas del pasado de la humanidad.

Israel ya ni siquiera oculta sus intenciones, amparado en la impunidad de la que goza a nivel internacional. Las declaraciones de su liderazgo dejan en evidencia un discurso con tintes genocidas que resulta profundamente alarmante. Ejemplos de ello son afirmaciones como: “Aniquilar Gaza. Nada más nos satisfará… No dejen a ningún niño allí, expulsen a todos los que queden al final, para que no tengan posibilidad de recuperación” (Nissim Vaturi, vicepresidente del Parlamento israelí); “Los niños de Gaza se buscaron esto” (Meirav Ben-Ari, del partido opositor Yesh Atid); “La Franja de Gaza debe ser arrasada, y para todos ellos solo hay una sentencia: la muerte” (Yitzhak Kroizer, miembro del partido Otzma Yehudit); “Es toda una nación la que es responsable…” (Isaac Herzog, presidente de Israel); y “Aplanar todo en Gaza, tal como está hoy Auschwitz” (David Azoulay, líder del consejo municipal de Metula). Estas declaraciones reflejan una narrativa que no solo normaliza la violencia, sino que también justifica la destrucción sistemática de una población entera.

Pero no nos confundamos: estas son las acciones de un régimen fascista, profundamente racista y bárbaro; no del pueblo judío. Israel es un Estado y, como tal, es responsable de sus actos, sin que ello implique manchar a ninguna religión ni a ningún grupo. Por más que intente hablar en nombre de todos ellos, el Estado de Israel no representa a todos los judíos, y su discurso busca confundir deliberadamente el antisemitismo con el antisionismo para deslegitimar cualquier crítica a su política.

Mientras la población palestina vive un infierno diario, en muchas partes del mundo parece no haber reacción alguna. ¿Será que no han visto los videos de niños decapitados, mutilados, de personas quemadas vivas, de familias enteras exterminadas? ¿Será que no han escuchado los testimonios de niños que, tras sobrevivir a un bombardeo, desearían haber muerto con sus familias?

Desde hace 76 años, las masacres y los desplazamientos forzados han sido parte del proceso de limpieza étnica, colonización y construcción de un Estado que opera bajo un régimen de apartheid. Lo que ocurre desde octubre de 2023 es una nueva fase de ese proceso: una ofensiva sistemática contra un pueblo, perpetrada por un Estado y un ejército que ha demostrado una crueldad extrema, documentada incluso en videos donde soldados ríen mientras presionan el botón que lanza misiles sobre zonas residenciales.

Algunos rehenes israelíes liberados —que se han atrevido a hablar del sufrimiento que también vieron en Gaza— han sido duramente atacados y repudiados por su propia comunidad, simplemente por atreverse a humanizar al otro. ¿Qué clase de sociedad castiga la empatía?

Es lamentable el silencio de ciertos movimientos políticos y de representación de esta universidad. La nula condena por parte de la Federación de Estudiantes y Jóvenes Judíos (FEJJ) a las múltiples violaciones de derechos humanos es a lo menos dolorosa. Vergüenza debería darles caminar por los pasillos de esta universidad, cruzarse con estudiantes de origen palestino y seguir guardando silencio. ¿Será ignorancia? ¿Será indiferencia? El silencio no es neutralidad, es complicidad.

Valentina Sabag Abusleme

Beatriz Lazen Maralla

Tarek Sarras Varas

Maisa Misleh Rafide

Nicole Abara Zalaquett

Trinidad Zerené Razazi

María Loreto González Chieto

Antonia Ruiz-Tagle Lahsen

Coordinación Organización Solidaria con Palestina (OSP-UC)

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