Semana de receso UC: estudiantes apuntan a una falta de desconexión académica y a fatiga mental 

Mientras alumnos de distintas carreras describen la semana como una instancia para “ponerse al día”, especialistas advierten altos niveles de autoexigencia y cuestionan las posibilidades reales de descanso dentro de la vida universitaria.

Este lunes 18 de mayo comienza la tan esperada semana de receso en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Algunos aprovecharán la semana para hacer panoramas, descansar en cama o ponerse al día con trabajos para la semana siguiente. ¿Es la semana de receso un descanso para recargar las pilas?, ¿o es simplemente una instancia para que los estudiantes preparen evaluaciones para la semana entrante? Desde El PUClítico hablamos con diversos estudiantes de la Universidad para saber qué hacen en su semana de receso.  

Estudiantes UC y el patrón de “ponerse al día” 
 
Durante la semana de receso en la UC, estudiantes de distintas carreras y campus comparten una percepción en común: no es una semana que realmente se utilice para descansar. Catalina Narea, estudiante de último año de Diseño, da cuenta de esta realidad. “Depende mucho de la persona y del ramo, porque algunos aprovechan de descansar full y otros no pueden porque tienen que ponerse al día. Muchos descansan con culpa, porque están muy cansados, pero sienten que tienen que avanzar”, dice. 

A sus declaraciones se suman las de Gabriela Rivas, también próxima a egresar de Diseño. Según explica, aunque durante esa semana no haya clases, el vínculo con la universidad no desaparece.

La experiencia de Martín Flores, estudiante de quinto año de College, concuerda con que la semana de receso no significa desconexión total: “En verdad la uso para ponerme al día. Justo el jueves de la semana siguiente tengo una prueba y el viernes una entrega. No hay tiempo para descansar, porque, aunque salga, mentalmente sigo muy conectado con la universidad”, dice Flores. 

Vicente Perona, estudiante de Ingeniería en Recursos Naturales, coincide con esa percepción. “Yo creo que hay un consenso general de que, al final, la semana de descanso es para seguir estudiando”, comenta agobiado. 

Pablo Gallegillos estudia Ingeniería Eléctrica y reconoce que comenzó a sentir la semana de receso como una instancia para ponerse al día recién desde segundo año. Hoy, en tercer año, experimenta un agotamiento que, según dice, se repite cada semestre: duerme poco, estudia mucho y, durante este semestre, incluso tuvo que botar un ramo. 

Pese al desgaste emocional que describe, Pablo asegura que utilizará la semana de receso para estudiar. “La semana de receso es para ponerse al día y, ojalá, estudiar mucho para quedar un poquito más al día, porque siempre estoy atrasado con algo”, concluye. 

Constanza Zavala, psicóloga especializada en estrés académico, evalúa como preocupante el panorama de la “no” semana de receso. “He visto en mis pacientes universitarios que no logran descansar en la semana de receso (…) Hay un nivel enorme de autoexigencia, porque los estudiantes creen que van a fallar, que les va a ir mal o que van a repetir”. A su diagnóstico, añade el temor de los estudiantes con gratuidad a perder este beneficio si reprueban, lo que genera una mayor sobrecarga emocional durante la semana de receso.  

Derecho UC: un mundo aparte 

El caso de la Facultad de Derecho es diferente: no existe la semana de receso. Esto responde al diseño curricular y a lo que los mismos estudiantes consideran como algo práctico. Los estudiantes de derecho tienen un calendario fijo de evaluaciones. Por ello, detener las actividades académicas pospondría tanto las pruebas parciales como el inicio de los exámenes finales, los que son obligatorios y sin derecho a eximición. Esto atrasa el cierre de año académico y acorta el periodo de vacaciones tanto en julio como en diciembre. Ante esto, los estudiantes de Derecho votaron por no tener semana de receso. 

Mateo Cruzatt, consejero académico del Centro de Alumnos de Derecho (CADe) 2026, sostiene que la opinión en la facultad hoy se posiciona en contra de la semana de receso por los costos de tiempo en el calendario de exámenes. Cruzatt aclara que la Consejería Académica y el CADe plebiscitó la semana de receso en 2023, pero fue rechazada por cerca del 80% de los estudiantes que votó. 

Ismael Chacón, estudiante de tercer año de Derecho UC que vive en San Vicente, dice que la continuidad del régimen académico, sumada la carga, le ha impedido volver a su ciudad natal por largos periodos de tiempo. No obstante, el propio Chacón coincide en que tener una semana libre a mitad de semestre sería una instancia para organizarse académicamente, por lo que pierde el propósito de la semana de desconexión. 

Constanza Zavala, psicóloga de la Universidad Mayor, apunta a un problema de fondo en lo que es la cultura universitaria en Derecho UC. “La universidad ya sabe cuál es la respuesta, es como si hubiera una manipulación por detrás y les dicen: ‘Si tienen semana de receso, se atrasan“, apunta. La especialista cuestiona la libertad de selección detrás del plebiscito realizado.

Semana de receso, no de vacaciones  

Frente a este escenario, Ignacio Pizarro, psicólogo y subdirector de Asuntos Estudiantiles de la Facultad de Comunicaciones, plantea que el debate sobre la semana de receso debe comenzar por definir cuál es realmente su propósito. Según explica, estas instancias nacen como una medida concreta para que los estudiantes puedan detenerse y priorizar su bienestar frente a las exigencias académicas. “Las semanas de receso efectivamente cumplen con la función que se proponen”, sostiene.  

Pizarro refiere que, desde un comienzo, nunca existió un consenso absoluto respecto a cómo debía entenderse esta semana. Mientras algunos espacios universitarios la conciben como un período completamente libre de exigencias, otras comunidades académicas consideran que, aunque no existan clases ni evaluaciones, es una instancia de actividad académica. “Por eso se le llama semana de receso académico y no de vacaciones“, enfatiza.

Respecto a posibles medidas para disminuir el estrés a mitad de semestre, Pizarro sostiene que uno de los principales desafíos está en definir con claridad qué lugar ocupa esta semana dentro de la vida universitaria. A su juicio, la discusión también debe centrarse en cómo las universidades generan espacios efectivos de bienestar que permitan a los alumnos recuperar energías y disminuir el desgaste emocional acumulado durante el semestre.

Comparte esta noticia
Sofía Sepúlveda
Sofía Sepúlveda

Coordinadora de Actualidad - El PUClítico Chile