Sin licencias Adobe en la UC: estudiantes enfrentan costos de hasta $300 mil al año

Aunque estos programas forman parte de la formación en distintas carreras, el acceso se sostiene en pagos individuales o infraestructura limitada, en contraste con modelos institucionales de licencias presentes en otras entidades, como Duoc UC y la Universidad de las Américas.

Cuentas compartidas, softwares piratas y horas en computadores de la universidad. Sea cual sea el camino, acceder a programas de Adobe no es algo garantizado para todos los estudiantes de la UC, sino una gestión personal que cada uno resuelve como puede. 

En carreras como Dirección Audiovisual, Diseño o Artes, herramientas como Premiere, Photoshop o Illustrator son parte fundamental de la formación académica: se enseñan en clases, se utilizan en trabajos y, en algunos casos, las evaluaciones exigen demostrar su dominio. Sin embargo, la universidad no entrega licencias para uso personal, lo que obliga a los estudiantes a costearlas o buscar alternativas.  

Aunque el uso de programas de Adobe no es homogéneo entre carreras, en muchas de ellas su manejo termina siendo relevante, incluso cuando no siempre figura como un requisito formal en los programas de curso.  

En Dirección Audiovisual el uso de Premiere Pro se introduce desde los primeros talleres y estructura el aprendizaje del montaje. “Si quieres intentar ocupar otro programa gratuito, podrías hacerlo, pero estás en una situación de desventaja con el resto”, señala Bastián Villa, consejero académico de la carrera.  

Algo similar ocurre en Artes, donde estas herramientas se enseñan desde el primer semestre en ramos como Artes Mediales y su dominio puede formar parte de los criterios de evaluación. En Diseño, su uso atraviesa gran parte de los trabajos, desde piezas gráficas hasta proyectos editoriales. 

En carreras como Arquitectura o Planificación Urbana, su uso es más acotado, pero igual de relevante para la elaboración de proyectos, donde se usan los programas de Photoshop e Illustrator. En la carrera de Periodismo, estas herramientas se utilizan de forma más puntual en talleres de radio y televisión.  

El acceso a estos programas no solo implica una decisión académica, sino también económica. Para quienes optan por pagar una licencia, los planes con descuento estudiantil van desde los $13.600 hasta los $27.200 mensuales, lo que puede superar los $300.000 al año, especialmente cuando se requieren varias aplicaciones.

Aunque la universidad dispone de computadores con programas de Adobe, su uso presenta limitaciones asociadas a horarios, disponibilidad y rendimiento. En el Campus Lo Contador, estos programas están en los equipos de la sala crisol. José Antonio Mozó, estudiante de Arquitectura, señala que esto no es oportuno, porque “hay clases durante algunos horarios y los encargos toman muchas horas. Es más amigable trabajar desde casa”. 

Emanuel Velasco, estudiante de Planificación Urbana, dice que “las especificaciones técnicas de los equipos no siempre son las adecuadas para ejecutar de manera fluida el software requerido. Además, el acceso queda restringido únicamente a la universidad, lo que impide avanzar en el trabajo desde casa”. 

En la Facultad de Comunicaciones existen cerca de 60 equipos con licencias Adobe, los que están distribuidos en distintas salas, pero factores como los tiempos de traslado o vivir fuera de Santiago dificultan su uso continuo.   

Frente a la falta de acceso garantizado, los estudiantes han desarrollado distintas estrategias. La más común es afrontar el gasto de forma individual o compartida. Otra alternativa extendida es la descarga de programas por vías no oficiales. No obstante, a pesar de su acceso gratuito, esta opción implica riesgos técnicos y abre cuestionamientos éticos. “Los profes siempre nos dicen que tratemos de piratearlos y mucha gente lo hace, pero a mí me dio susto dañar el computador”, dice María Laura Ramos, estudiante de cuarto año de Artes, quien paga una licencia.  

Desde los centros de estudiantes, el diagnóstico apunta a que la falta de acceso a licencias no es un problema aislado. En Arquitectura señalan que no se han entregado herramientas suficientes para la formación, calificándolo como una situación “decepcionante”, ya que “no se le ha dado el peso ni la urgencia que merece”.  

En Planificación Urbana, indican que “es inconsecuente enseñar herramientas propias del mundo laboral sin garantizar acceso a ellas”.  En Diseño ponen el foco en la proyección profesional de los estudiantes: dicen que estos programas constituyen una “necesidad profesional básica”, por lo que no contar con ellos “genera una brecha de competitividad”.  

Al comparar con otras instituciones, el acceso varía. En la Universidad de Chile, estudiantes de Diseño y Arquitectura describen un escenario similar: no cuentan con licencias personales y dependen de computadores institucionales u otras alternativas. Desde el Centro de Estudiantes de Diseño de la misma casa de estudios, señalan que el único lugar que tienen disponible para trabajar es un taller conocido como “la pecera”.  Advierten que los equipos presentan problemas de rendimiento y que “están en muy mal estado”. 

En Duoc UC y en la Universidad de las Américas, los estudiantes cuentan con licencias institucionales que permiten usar programas como Photoshop o Illustrator en la universidad y en dispositivos personales. 

En la Universidad Católica, la situación es analizada por distintas unidades académicas: desde la Escuela de Diseño señalan que se han evaluado alternativas, donde se incluyen licencias institucionales, aunque destacan su “alto costo y complejidad”. 

La Facultad de Comunicaciones UC indica que se han ampliado salas y se ha mejorado el equipamiento, además de que está en evaluación un sistema de acceso remoto a ciertos computadores. Enfatizaron que el foco formativo y de evaluación está puesto en el “desarrollo de habilidades comunicacionales, éticas y estéticas, antes que de manejo tecnológico”. 

Los centros de estudiantes han impulsado gestiones en instancias con la FEUC y espacios interfacultades. Desde Comunicaciones señalan que el tema ha sido planteado en petitorios o reuniones con autoridades y destacan avances como la habilitación de nuevos espacios junto con la evaluación de otras medidas. 

Pese a esto, la demanda por un acceso más amplio se mantiene. Desde la Consejería Superior señalaron que el tema ha sido planteado ante la Dirección Superior y que actualmente existe un proyecto en evaluación, aunque su implementación aún no está asegurada. 

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Joaquín Araya
Joaquín Araya

Coordinador de Actualidad - El PUClítico Chile