Juan Carlos Muñoz vuelve a trabajar en la Universidad Católica luego de cuatro años en el gobierno del expresidente Gabriel Boric. El ingeniero civil industrial retoma la docencia en su alma máter. Muñoz repasa su trayectoria en el gobierno y en cargos de representación estudiantil, como la Consejería Superior.
Por: Juan Pablo Rubio e Isidora Arias, en colaboración con Diario Enfoque.
Ingeniero civil industrial y académico del Departamento de Ingeniería de Transporte y Logística de la Universidad Católica. Fue director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable UC, director de Metro de Santiago y del Metro Regional de Valparaíso. Ahora es exministro de Transportes y Telecomunicaciones.
Juan Carlos Muñoz Abogabir trabajó desde el 11 de marzo de 2022 hasta el 11 de marzo de 2026 con el expresidente Gabriel Boric: fue uno de los siete ministros que permanecieron todo el periodo de gobierno del exmandatario. Luego de su paso por el ministerio, volvió a la oficina que considera como su segunda casa y que habita desde el año 1995, mismo año en que empezó a ejercer la academia.
Allí, su bicicleta, la que usa para moverse a la universidad, descansa frente a su escritorio, justo bajo un cuadro de Nicanor Parra: “PROYECTO DE TREN INSTANTÁNEO entre Santiago y Puerto Montt”. Doce buses de distintos tamaños y colores y un banderín del Club Deportivo Palestino son algunos de los objetos que adornan el lugar de trabajo del profesor.
—¿Cómo fue el recibimiento de sus colegas de la universidad?
—En este departamento tengo grandes amigos. Todos han sido muy cariñosos y en otras unidades también he sentido un respaldo similar. Esto habla de una universidad que está contenta y que aquellos que dedican su vida a la academia están dispuestos a asumir roles de servicio público cuando el presidente de turno lo solicita. Yo creo que eso es muy positivo, porque se construye un puente entre el mundo académico y el sector público que es virtuoso y, al mismo tiempo, esencial, sobre todo para los gobiernos que necesitan construir cuadros capaces de poder tomar el liderazgo del ministerio.
—¿Qué le aportó la UC a su desarrollo como persona, como estudiante y como profesional?
—En la universidad yo me desarrollé mucho en el plano personal y en el profesional. Yo entré el año 1988 y me descubrí en ámbitos de la ingeniería que yo no conocía. Conocí la Ingeniería de Transporte, un área que combina la optimización de procesos, la planificación, el abordar sistemas complejos y que incorpora esas dimensiones sociales o de urbanismo que son propias de esta ingeniería y que la hacen especialmente delicada y compleja.
Muñoz fue presidente del Centro de Alumnos de Ingeniería (CAi) en el año 1991. En 1992 fue elegido para dirigir la Consejería Superior (CS). Confiesa que ambos cargos, sobre todo el de la CS, le permitieron conocer la universidad y ampliar su mirada no tan solo como estudiante, sino como alguien que debe generar consensos. “Logramos representar de manera distinta a los estudiantes”, recuerda.
—¿Hay algo que le faltó hacer como ministro?
—Muchas cosas. Yo hice un esfuerzo de jugar muchas batallas en paralelo. En un principio, me dijeron que sacara tres proyectos. Yo les dije: “No, vamos a tratar de ganar todas las batallas”. Así fue como logramos que en este periodo de gobierno el sistema de transporte y telecomunicación avanzara muchísimo. Hay proyectos que quedaron a mitad de camino, como en todo gobierno, y hay planes a los que les faltaba únicamente la guinda de la torta.
—Chile tiene buses eléctricos en muchas regiones del país, hay otras que faltan, y parte de ellas ahora están encaminadas para que el actual gobierno los implemente. Estos cuatro años junto al expresidente Boric fueron una base muy importante en esa materia y esa era una de las metas del gobierno. El presidente, cuando asumió, me dijo: “Lo que más le pido es mejorar las condiciones de transporte público, especialmente en regiones ”.
Muñoz espera que el gobierno de José Antonio Kast, quien también fue consejero superior de la UC, logre terminar proyectos que en su periodo dejó avanzados. Los planes de ley, según el ingeniero, no son únicos de un gobierno, sino que trascienden entre mandatos: “Cada gobierno debe tener la nobleza para reconocer que uno construye sobre gigantes, que son los que estuvieron antes”, dice. Recuerda que él recibió algunos de parte del gobierno de Sebastián Piñera y que él tuvo que finiquitar, como el Puente Bío Bío. El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones heredó de Juan Carlos Muñoz los proyectos del Puerto de San Antonio y las nuevas líneas del metro.
—¿Cuál va a ser su contribución al transporte, a las telecomunicaciones, al servicio público y a lo profesional?
—Lo que yo me imagino es que voy a seguir siendo un feliz profesor. Me gusta mucho hacer clases y logro generar en mis clases una interacción con mis estudiantes. Trato de generar un vínculo, que la experiencia del curso sea una experiencia realmente inolvidable y, al mismo tiempo, poder participar en centros de investigación con proyectos que generen impacto. Desde esta unidad académica y otras de la universidad buscamos proponer políticas públicas que sean beneficiosas para el país.
Juan Carlos Muñoz señala que no es casualidad que los últimos tres ministros de Transportes y Telecomunicaciones (Gloria Hutt, ministra del segundo gobierno de Sebastián Piñera, Muñoz en el periodo de Gabriel Boric y Louis de Grange, actual ministro de José Antonio Kast) hayan salido del Departamento de Ingeniería de Transporte y Logística de la Universidad Católica: “Este es un departamento que forma profesionales y que tienen ese potencial de liderazgo”, asegura.
Muñoz apunta a que los alumnos deben tomar conciencia de la posibilidad de trabajar por el país desde el ministerio y que “la formación que están recibiendo podría convertirlos en personas a las que se les pida que tomen un rol relevante en Chile”. Esto lo ve como un desafío, porque cree que los alumnos deben crear la vocación por el servicio público: “La satisfacción que uno tiene cuando termina el día y siente que logró avanzar en el desarrollo de un proyecto que va a generar impacto es gigante”, señala.
—En ese sentido, ¿cómo cree que la UC puede forjar nuevos líderes desde sus campus?
—Es muy importante que la universidad intencione ese desarrollo: debe transmitir a los estudiantes que deben aprovechar la oportunidad universitaria para prepararse y tomar roles de liderazgo. En algunos casos podrán ser gerencias en empresas, directores de una organización no gubernamental, una autoridad del sector público o desde la misma academia.
Es enfático en que los estudiantes de la Universidad Católica salen de la institución preparados para asumir roles de liderazgo, porque la universidad recibe a “estudiantes extraordinariamente preparados y competentes”, dice. Agrega que la universidad debe preparar a los estudiantes de forma en que se les incentive a pensar qué tipo de liderazgo quisieran cumplir y que se ajuste con su personalidad, sus intereses y la trayectoria que el estudiante UC quiera desarrollar: “Estamos en este mundo para poder hacer de este un mejor planeta. La pregunta es cómo cada uno de nosotros contribuye a eso”, reflexiona.
—¿Qué le diría a un estudiante que ve la universidad solo como un paso para obtener un título?
—La recomendación para los estudiantes es que las oportunidades de participación estudiantil que ofrece la universidad son muy valiosas y es bueno mirarlas con detención, como un espacio donde se expande la cantidad de personas con las que se interactúa y se puede encontrar con personas distintas. La importancia de la universidad es salir al encuentro de personas de otras trayectorias. Yo invito a que los estudiantes busquen la forma de poder recoger y hacerla propia de su experiencia universitaria, que se nutran de esa diversidad, si no, el paso por la universidad va a ser mucho más pobre.
Dice que la universidad no es tan solo un espacio de formación académica de primer nivel, sino que uno se encuentra con personas que son parte fundamental de la formación de excelentes profesionales, donde compartir ambiciones, sueños, o buscar socios para formar un emprendimiento marcan la vida universitaria. Juan Carlos Muñoz conoció a su esposa Paula Armstrong, ingeniera civil industrial, en la universidad, mujer con la que formó su familia. “Creo que la universidad entrega mucho más que un cartón y yo lo veo con mucha fuerza en mi trayectoria”, concluye.






