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El 29 de julio se estrenó Spider-Man: Brand New Day, la nueva entrega del trepamuros de Tom Holland. Dirigida por Destin Daniel Cretton, la cinta llega cuatro años después de Spider-Man: No Way Home, la parte final de la trilogía del director Jon Watts. Desde los tráileres, el cambio de dirección prometía un enfoque diferente, abarcando desde lo visual hasta lo narrativo.
Dado el gran éxito de la entrega anterior, nos cuestionamos si podíamos volver a emocionarnos después de haber visto las tres versiones de Spider-Man juntas. Sin embargo, esta nueva película logra presentar una historia donde el Peter de Tom Holland por fin se luce al cien por ciento, aunque su predecesora fue la que preparó el terreno para que esto fuera posible. A continuación, te presentamos una reseña de la película sin spoilers.
Reseña por Sebastián Sepúlveda – YouTube: SEBASW 501
La soledad como antagonista
La trama principal de la cinta presenta a un Spider-Man que está en su mejor momento, contrastando con un Peter Parker cuya identidad se extingue, tras haber sido olvidado por el mundo entero. A esto se suma la crisis existencial del personaje, que termina derivando en la mutación de su ADN arácnido. La lucha por dar lo mejor de sí mismo, mientras es consumido por el aislamiento, entrega momentos desgarradores. A pesar de esa oscuridad, Peter también encuentra luces de esperanza al refugiarse en nuevas figuras y comenzar a reconstruir sus vínculos, aunque sin la garantía de que las cosas vuelvan a ser como antes.
¿Demasiadas tramas?
La soledad de Peter, la mutación, Punisher, Hulk y el personaje de Sadie Sink generaron preocupación en la previa al estreno. Existía el temor de que la película sufriera el mismo problema que Spider-Man 3 (2007), donde la saturación de subtramas resultó en una narrativa desordenada. Afortunadamente, este no es el caso. Existe una telaraña conductora, que entrelaza todas estas historias. Aquí, los personajes secundarios sirven a la trama de Peter y no al revés, logrando que el universo se sienta cohesionado.
Los otros personajes
Traer a Frank Castle, interpretado por Jon Bernthal, era una apuesta arriesgada. Existía el miedo de que la adaptación de un personaje tan violento, proveniente de una serie de clasificación R, no encajara en un formato PG-13. Pero contra todo pronóstico funciona muy bien. Forma un dúo increíble con Spider-Man, regalándonos una dinámica similar a la de dos hermanos muy distintos, pero que terminan preocupándose el uno por el otro.
Sadie Sink destaca interpretando a su misterioso personaje, cobrando gran relevancia en el transcurso de la historia, resultando interesante ver los paralelismos entre su situación y la de Peter. Por su parte, el Bruce Banner de Mark Ruffalo no repite el rol del “mentor” que acompaña al protagonista (como Tony Stark), sino que aparece lo justo y necesario. Verlo nuevamente como Hulk salvaje es un verdadero regalo para los fans.
Música, fotografía y efectos especiales
Michael Giacchino vuelve tras componer el soundtrack de la trilogía anterior, entregando una versión evolucionada de su tema principal que refleja la madurez del protagonista. Visualmente, la película destaca con planos que hacen contraste entre colores fríos y cálidos, dándole personalidad. El traje de Spidey luce increíble; sus pliegues y arrugas de la tela superan el aspecto artificial que le daba el retoque digital en entregas pasadas.
Conclusión
Spider-Man: Brand New Day es, sin lugar a dudas, la mejor película del arácnido protagonizada por Tom Holland, e incluso posicionándose entre las mejores del personaje a nivel general. Aunque No Way Home dejó la vara muy alta en términos de expectativa, esta nueva entrega logra superarla al brillar por mérito propio, apoyándose en un guion sólido en lugar de depender exclusivamente de la nostalgia y los cameos.
Nota final: 6.6 / 7.0






