Catalina Alfaro Núñez, campeona regional de cueca: “Desde que decidí competir, siento que evolucioné en alguien que no conocía”

“La Cata que baila cueca” equilibra su pasión por el baile nacional con la alta exigencia de estudiar Química y Farmacia. La campeona regional de Coquimbo en 2025 recuerda cómo la cueca pasó de ser una tradición familiar a convertirse en el motor de su vida.

Por Juan Pablo Rubio Herrera

En 2025, Catalina Alfaro Núñez (19), junto a su pareja de baile Roberth Araya, ganó el Campeonato Regional de Coquimbo, donde representó a la comuna de Combarbalá. Posteriormente, representó a su región en el Campeonato Nacional Jóvenes del Aconcagua. Catalina comenzó a bailar cueca de manera recreativa gracias a su papá y hoy, a sus 19 años, compite profesionalmente. Con este título, se convirtió en una de las pocas estudiantes de la Universidad Católica (UC) que puede decir con orgullo: “Yo gané un campeonato de cueca”.

Alfaro va en segundo año de Química y Farmacia en la UC. Desde que ingresó, ha tenido que aprender a convivir con la alta exigencia de su carrera y la disciplina del baile nacional. En cada momento libre, ensaya cueca para perfeccionar la técnica de los pasos y, por sobre todas las cosas, el característico ritmo de 6/8 de esta danza.

Catalina recuerda el triunfo con orgullo y guarda ese momento con profunda nostalgia: “Es un reflejo de todo el esfuerzo que conlleva este proceso de preparación, de entrenamiento, de mentalizarse, de todo”. Además, confiesa que en la universidad algunos la conocen como “la Cata que baila cueca”, un apodo que le otorga aún más valor a haber recibido este título.

–¿Cómo llegaste a la cueca?

–Yo empecé a bailar de muy chiquitita, pero era recreativo. Fue gracias a mi papá, porque él siempre me inculcó el baile desde pequeña: siempre cuando eran Fiestas Patrias bailábamos y en eventos también. Después me metí a un taller cuando estaba en la básica y en tercero medio empecé a competir y a prepararme de verdad. 

–¿Cómo pasaste de lo recreativo a la competencia profesional?

–Yo de muy chiquitita bailaba con el mismo compañero y él me invitó a competir. Él antes bailaba con otra persona y yo los había ido a ver bailar un par de veces a las competencias. Como ya conocía más o menos el ambiente, lo encontraba entretenido. Además me llamó la atención vivir la experiencia de competir primero en la etapa regional y, si es que a uno le iba bien, pasaba al nacional. Eso fue lo que me motivó, la experiencia de llegar al nacional. 

La bailarina prefiere interpretar la cueca tradicional porque, según dice, se siente mucho más cómoda al hacerlo. Aunque ha practicado otros estilos como la cueca chora, nunca los ha llevado al plano de la competencia, sino que los utiliza como un ejercicio complementario de ensayo. Al fin y al cabo, la tradicional es la variante del baile nacional que la ha cautivado desde pequeña.

Alfaro asegura que la música juega un papel fundamental para disfrutar y bailar cueca, ya que permite experimentar la fuerza del arpa, el pandero, las guitarras y las voces de los artistas en perfecta sintonía. Gracias a los campeonatos, ha tenido la oportunidad de bailar al son de grandes cuequeros, como lo son Con Tormento y Pandero, Entre Coplas y Seguidillas, Las Comaires y las Pitukas de Temuco. Además, tuvo la oportunidad de bailar junto a su agrupación favorita: Alborada de Temuco.

–¿Qué significó ganar el Campeonato Regional?

Fue un total orgullo, sobre todo por haber representado a mi región, a la cuarta región. Obviamente es una recompensa a todo el esfuerzo, a todo el sacrificio que conlleva prepararse para un campeonato. Como nunca había competido, fue muy reconfortante. Aparte que eso me dio el paso a representar a mi región en el nacional. 

–¿Cómo fue esa experiencia en el Campeonato Nacional?

La bailarina se toma una pausa y suspira. La emoción asoma en sus ojos y se acomoda con calma antes de responder.

–Fue increíble. Fue en el verano de 2025, justo antes de que entrara a la u. Estuvimos una semana allá, en una concentración con parejas de cada región y se siente esa tensión, la atención de todos. Son cuatro noches de competencia y cada una es más increíble que la anterior. El poder bailar con música en vivo, con los grupos que uno a veces escucha en Spotify, es hermoso.

–¿Pensaste que podías llegar a ganarlo?

–¿El nacional? No. Uno igual sabe cuándo sí y cuándo no. En ese momento yo sabía que podría a lo mejor sacar algún lugar, porque premian a los cuatro mejores, pero igual hay que pensar que son 16 regiones del país. Estaba la ilusión, obviamente, pero yo sabía que era difícil. Igual eso nunca me desmotivó tanto, porque el hecho de haber llegado allá era muy grato. Fue casi como haber ganado. 

–¿Tus compañeros saben que llegaste hasta al Campeonato Nacional?

–Saben que bailo y varios se enteraron que gané el regional. Algunos ya me conocían como “la Cata que baila cueca”. Igual se sorprenden, porque mucha gente no es consciente de lo que implican los campeonatos. Incluso lo ven simple, como un ‘ah, va a competir’, y quizás piensan que se ensaya un día antes y listo, sin dimensionar todo lo que hay detrás. Entonces se sorprenden al descubrir la gran preparación que conlleva y que esto no es solo llegar y bailar cueca.

La estudiante ingresó en 2025 a la carrera de Química y Farmacia. Desde pequeña le atrajo el área de la salud y siempre le gustó la química: “Sentí que esta carrera era un equilibrio perfecto entre ambas cosas”. Según dice, su trayectoria en la danza le ha ayudado a forjar hábitos clave para su vida universitaria, como la constancia, la disciplina, el compromiso y la responsabilidad.

–¿Cómo has dividido tu tiempo entre tu carrera y la cueca? 

–Son dos mundos muy distintos entre sí y es una carrera muy demandante. He tratado de aprovechar cada espacio libre para bailar y ensayar, porque me sirve mucho para desconectarme. Igual me ha costado, sobre todo pensando en futuras competencias: mi compañero está en La Serena, entonces es bien complejo que podamos ensayar juntos, porque nuestros tiempos casi nunca calzan.

Actualmente, por falta de tiempo, Alfaro ha tenido que dejar en pausa su faceta más competitiva para volcarse de lleno a las exigencias de su carrera. Sin embargo, eso no quita que, en cada momento libre, practique en su casa la ejecución de los pasos, el ritmo y el pulso, precisamente los aspectos en los que los jueces ponen mayor atención al calificar. 

Como Roberth Araya, su pareja de baile, está en La Serena, Catalina se junta con un amigo en Santiago para ensayar. En estas sesiones prácticas repasan los pasos, desplazamientos y la interpretación de la danza nacional con el fin de lograr la sincronía y la elegancia que la caracterizan. Sin embargo, ella misma reconoce que no es lo mismo: “Es un baile de atracción, de conquista, entonces bailar con otra persona igual es extraño, porque uno no está acostumbrada”.

Catalina proyecta sus próximos pasos con la convicción de que los sueños más altos se construyen con paciencia. Sabe que el camino exigirá más sacrificios, pero tiene la certeza de que cada zapateo lleva el apoyo de su familia, su refugio incondicional al que siempre regresa cuando la exigencia del mundo universitario y la alta competencia se vuelven costa arriba. 

–¿Qué significa la cueca para ti?

–Para mí la cueca forma parte fundamental de mi vida. Desde que decidí competir siento que evolucioné en alguien que no conocía. Este es un tipo de hobby que uno disfruta y, al mismo tiempo, puede sacarle provecho. Gracias a la cueca he conocido a mucha gente de todo Chile y ha sido muy enriquecedor todo lo que gira en torno a la cueca. 

–¿Cómo te imaginas en un futuro?

–A mí me gustaría seguir bailando hasta que pueda. Me gustaría seguir ensayando, seguir compitiendo y ojalá poder competir en más campeonatos nacionales, porque sé que se puede ganar algún nacional. Para nada me gustaría dejar de lado esta parte de mi vida por los estudios o por el trabajo. Quiero encontrar el equilibrio para poder fusionar ambas facetas de mi vida.

–¿Qué rol ha jugado tu familia en todo este proceso?

–Mi familia es mi apoyo fundamental: me llevan a los ensayos, me compran la vestimenta, me van a ver cuando hay presentaciones. Ellos son todo para mí. Cuando fuimos al nacional fue la gran mayoría de mi familia de vernos, y eso me emociona mucho. Han jugado un rol fundamental en todo este proceso de la cueca.

–¿Sin tu familia no sería lo mismo?

–No. Yo creo que no. No creo que pudiera hacer todo sin mi familia. Imposible.

–¿Hay alguna persona de tu familia con la que te guste bailar cueca?

–Con mi papá y con mi tata, con ellos siempre bailo.

–¿Sientes una conexión?

Hace una pausa de dos segundos antes de contestar. Mira hacia el techo, suspira y responde.

–Sí, igual es lindo bailar con ellos.

–¿Por qué? ¿Qué es lo que sientes cuando bailas con ellos?

–Siempre que bailo con mi papá siento nostalgia. Pensar que gracias a él en realidad estoy donde estoy, gracias a él he competido, gracias a que él me inculcó eso. No sé, es muy lindo pensar en eso. 

Bonus track – PUClicuestionario

–¿Baño favorito? 

–Los de economía.

–¿Ramo favorito?

–Química Orgánica I.

–¿Ramo más temido?

–Farmacología. Todos los Fármacos.

–Cosa que quieras hacer antes de egresar

–Participar en algún proyecto de investigación de mi facultad. 

–OFG que recomiendes

–Expresión corporal y folklore.

–Si fueras rectora de la UC, ¿cuál sería tu primera medida?

–Implementar programas de acompañamiento para estudiantes de región.

–Invéntate un ramo 

–Introducción a la cueca.

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Juan Pablo Rubio
Juan Pablo Rubio

Editor - El PUClítico Chile