Elena Saavedra, bronce en los juegos FISU en levantamiento de pesas: “La fuerza no es exclusiva de un género y el deporte va mucho más allá de lo estético”

El 21 de julio, Elena Saavedra, estudiante de Pedagogía en Educación Física y Salud de la Universidad Católica, consiguió el bronce en los FISU America Games 2026, un logro que coronó sus primeros años en el levantamiento de pesas. Saavedra repasa su crecimiento como deportista, los prejuicios que ha enfrentado como mujer en una disciplina históricamente masculina y su objetivo de seguir ligada a ese deporte.

Entrevista por Fernanda León

La tarde del martes 21 de julio, Lima lucía un cielo despejado. Eran las 15.00 horas en el Polideportivo Videna y, con la mirada puesta en la pantalla donde aparecían los pesos de sus rivales, Elena Saavedra (21) seguía cada levantamiento desde la zona de competencia. Sabía en qué posición estaba y entendía que cada intento podía alejarla o acercarla a conseguir su objetivo: subirse al podio. No era una sorpresa que estuviera peleando por una medalla, se había preparado para esto y, aunque sus expectativas no eran tan altas, sabía que estar ahí junto a tantos otros países ya significaba un gran logro. 

Elena Saavedra hace diez días consiguió su primer podio en una competencia internacional: los FISU America Games 2026, certamen que reúne a estudiantes-deportistas de universidades de todo el continente. 

Aunque comenzó practicando crossfit, fue en 2022, mientras cursaba cuarto medio, cuando  Elena tuvo su primer acercamiento al levantamiento de pesas. Desde ese momento, se convirtió en su verdadera pasión. Un año después, al ingresar a Pedagogía en Educación Física y Salud en la Pontificia Universidad Católica de Chile, postuló a la selección de halterofilia —deporte olímpico de fuerza en el que los atletas buscan levantar la mayor cantidad de peso posible—, y fue seleccionada. A partir de ahí, se propuso un objetivo claro: representar a Chile en una competencia internacional. Hoy, ese sueño ya es una realidad y lo concretó con su medalla de bronce en su primera experiencia oficial vistiendo los colores del país.

Lejos de conformarse con este resultado, Saavedra ya tiene la vista puesta en sus próximos desafíos. En las próximas semanas, disputará el Campeonato Nacional Adulto y Juvenil Federado, donde buscará quedarse con el título nacional, y luego el Campeonato Nacional Universitario, torneo clasificatorio a futuras competencias internacionales. A largo plazo, su meta es seguir representando a Chile y consolidarse en el circuito internacional de este deporte.

—La halterofilia ha sido históricamente vista como un deporte masculino, ¿cómo ha sido para ti desarrollarte como mujer en una disciplina que todavía está rodeada de estereotipos?

—Cuando empecé a practicar este deporte fui bien cuestionada. Me decían que mi cuerpo se iba a transformar en un cuerpo de hombre, que me iban a salir muchos músculos. Recibí varios comentarios de ese tipo. Decidí ignorarlos, porque sabía que estaban equivocados. Hasta el día de hoy, cuando digo que practico levantamiento de pesas, muchas personas se sorprenden y me dicen que me veo muy chica, muy flaca o incluso muy femenina para hacer este deporte. Al final, uno tiene que demostrar, compitiendo y con resultados como esta medalla, que es mentira. Creo que a los hombres no les pasa lo mismo: a ellos nunca se les cuestiona practicar levantamiento de pesas y, al contrario, suele ser mucho más aplaudido.

—¿Cómo ves hoy la participación y la visibilización de las mujeres en el levantamiento de pesas?

—Por suerte, la participación de las mujeres ha aumentado muchísimo, no solo en la halterofilia, sino también en los gimnasios en general. Hoy se visibiliza mucho más a una mujer empoderada, una mujer que puede tener músculo y ser fuerte. El levantamiento de pesas ya no se ve únicamente como un deporte de hombres, sino que cada vez más personas valoran que las mujeres lo practiquen, porque demuestra que la fuerza no es exclusiva de un género y que el deporte va mucho más allá de lo estético. Cada vez son más las mujeres que se atreven a practicar esta disciplina, y eso se nota.

—¿Crees que todavía quedan barreras por derribar para las mujeres en esta brecha que existe?

—Sí, obviamente quedan muchos estereotipos por derribar. Dentro del mundo del deporte, la halterofilia ya es una disciplina bastante conocida, pero, fuera de ese entorno, muchas personas todavía no saben realmente de qué seg trata. Falta dar a conocer el deporte y mostrar cómo las mujeres se desarrollan en él. La halterofilia femenina es mucho más que levantar kilos y crecer músculos. 

—¿Hay algún otro prejuicio que hayas tenido que superar al momento de realizar el deporte? 

—Creo que uno de los principales tiene que ver con la alimentación. Muchas veces se espera que las mujeres coman poco, sean delgadas o incluso se salten comidas para mantener cierta imagen. En el deporte eso no existe. Como deportistas necesitamos alimentarnos bien para recuperarnos, rendir mejor y cumplir con las exigencias del entrenamiento. Para quienes no practican deporte puede parecer extraño que una mujer coma tanto, cuando en realidad es una necesidad para poder rendir mejor.

—¿Qué significó para ti representar a Chile y obtener una medalla?

—Para mí fue súper emocionante y gratificante. No solo por representar a Chile, sino también por conseguir este logro en un deporte que en nuestro país no recibe mucho apoyo. Esta medalla demuestra todo el trabajo que hay detrás y que, incluso con recursos limitados, podemos conseguir resultados importantes para Chile. Estoy convencida de que, si el deporte tuviera mucho más apoyo, podríamos alcanzar logros aún mayores.

—Este fue tu primer logro internacional, ¿cómo viviste la experiencia?

—Era mi primera competencia internacional oficial y, la verdad, llegué con expectativas muy bajas. Sabía que iba a ser una gran experiencia y una oportunidad para seguir creciendo como deportista, pero nunca pensé que iba a ganar una medalla. Antes de competir, conocíamos el rendimiento de todas las participantes y, en el papel, yo aparecía quinta, así que sabía que conseguir un podio sería muy difícil. Había que pelearlo hasta el final. Por eso, lograr la medalla fue muy gratificante: era un objetivo que parecía lejano y terminó siendo el resultado de todo el trabajo que hemos hecho durante el año. Salió incluso mejor de lo que esperábamos.

—¿Cómo viviste el momento en que supiste que habías ganado la medalla de bronce?

—Fue muy emocionante, porque sabía lo difícil que era conseguir esa medalla. Mi entrenador y yo estábamos muy felices, ya que habíamos cumplido el gran objetivo que nos propusimos. Me fui muy satisfecha con todo el trabajo realizado, porque siento que los resultados llegan cuando hay un proceso bien hecho, con esfuerzo, constancia y una preparación completa.

—Estudias Pedagogía en Educación Física y Salud, ¿qué te motivó a elegir esa carrera?

—A mí el deporte me cambió la vida. Encontré una pasión que nunca había sentido antes. Me cambió la vida en millones de aspectos y se convirtió en la razón por la que me levantaba todos los días. Ahí me di cuenta de lo importante que era para mí y quise transmitir esa misma experiencia a otras personas. Yo tuve la suerte de que mi papá me acercara a este mundo, pero hay muchos niños y niñas que todavía no descubren que el deporte puede convertirse en su pasión o incluso cambiarles la vida. Como profesora, puedo enseñarles lo que es el deporte y les puedo cambiar la vida, como me pasó a mi.

—Mirando hacia atrás, desde esa Elena que estaba en cuarto medio hasta la deportista y universitaria que eres hoy, ¿qué ha cambiado en este proceso de crecimiento personal?

—Comencé siendo una deportista muy nerviosa, con mucha inseguridad y desconfianza en mí misma. No creía en lo que podía llegar a hacer ni en que podía alcanzar grandes objetivos. Con el paso de los años, y a través de todo el esfuerzo que le he dedicado al deporte —más que por conseguir un logro específico, porque realmente amo y me apasiona esta disciplina— he crecido mucho psicológicamente. Hoy confío mucho más en mis capacidades, porque las distintas competencias me han demostrado que, independiente del contexto o de lo que haya detrás, soy capaz de pararme frente a la tarima y buscar mi máximo rendimiento. Además, estudiar, ser universitaria y trabajar me ha ayudado a desarrollar una mayor personalidad y actitud para enfrentar los desafíos deportivos. Todavía quedan muchas cosas por mejorar, pero puedo decir que he evolucionado mucho a lo largo de estos años, no solo físicamente en mi rendimiento, sino también mentalmente, que es lo más importante. La salud mental siempre va a ser una prioridad ante todo.

Bonus track PUClicuestionario 

—¿Baño favorito de la u? 

—El del piso -1 de ciencias de la salud.

—¿Ramo favorito?

—Fisiología del ejercicio.

—¿Ramo más temido?

—Anatomía 1 y 2.

—Cosa que quieras hacer antes de egresar

—Manejar un carrito de golf, hay muchos en el campus.

OFG que recomiendas 

—No temas a las matemáticas, de los ramos más entretenidos que he cursado. 

Si fueras rectora de la UC ¿cuál sería tu primera medida?

—Abriría los gimnasios y espacios deportivos con horarios mucho más amplios para que cualquier estudiante pueda entrenar antes o después de clases.

—Invéntate un ramo

—Nutrición para Universitarios: comer bien con poco tiempo y poca plata.

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Fernanda León
Fernanda León

Coordinadora de Deportes - El PUClítico Chile