De niño, Benjamín Vergara encontraba en los payasos una libertad que la masculinidad tradicional le negaba. Pero el confinamiento de la pandemia y el maquillaje se convirtieron en el catalizador del estudiante de Diseño UC para crear a Scorpia D’Antares, su alter ego que le permitió afrontar el mundo con mayor seguridad, desafiar las normas de género y transformar el escenario en un espacio de expresión política.
Por Violeta Edwards, Ignacia Estay, y Trinidad Caamaño.
Benjamín Vergara quería ser payaso de niño: sus papás lo llevaban mucho al circo y pasaba horas observándolos.
—Yo tenía algo con la figura del payaso que encontraba mágico: la capacidad de la persona de utilizar maquillaje, peluca, una vestimenta distinta y salir al escenario a caracterizar un personaje y cumplir un rol. El payaso, por ejemplo, no tiene la imposición de actuar de manera masculina y se puede ver frágil o tonto. Esas son cosas que la masculinidad no se permite. Yo creo que esos también son factores que son súper intrigantes para un niño de esa edad.
Su primer acercamiento con el transformismo fue durante un bingo, donde contrataron a una transformista para realizar un espectáculo. No pudo evitar asociar esa presentación con la de un payaso, pero no era el show al que estaba acostumbrado, tenía algo más, algo que estaba oculto y marginado por la sociedad chilena.
Cuando Benjamín cumplió 14 años, llegó el programa The Switch, el primer drag race show chileno.
—Era muy malo, por cierto, pero era una primera aproximación a lo que era la cultura disidente, o lo que era el travestismo, a lo que era el drag queenismo. Ahí fue cuando me pegó más, porque lo estaban televisando y ya no era algo que estaba tan oculto.
Allí descubrió que su creatividad y la pintura no tenían por qué quedarse únicamente en el papel, sino que también podían expresarse en su rostro, su vestuario, su pelo y en su propia identidad.
—¿Cómo era el Benjamín adolescente antes de encontrar el transformismo?
—Yo era una persona sumamente introvertida, con una autoestima muy baja y, probablemente, con una muy baja percepción de mis capacidades. Sentía que, como cualquier niño, se valoraban más ciertos atributos, como ser bueno en los deportes, ser más canchero o un poco más rudo. Después conocí Drag Race y ahí pasé de cero a cien.
Durante la pandemia, encontró en las maratones de RuPaul’s Drag Race y en el maquillaje un refugio creativo. Su hermana de cuatro años se convirtió en el público principal de esas transformaciones, fascinada por el brillo y la magia de un espectáculo montado en plena intimidad del hogar.
En el encierro, Vergara encontró un espacio dentro de un círculo de amigos virtuales donde se compartían tips de maquillaje. Al poco tiempo, con la práctica y experimentación, sus habilidades culminaron en la creación de su alter ego: Scorpia D’Antares.
— Cuando empezaste a crear a Scorpia, ¿de dónde partiste? ¿Desde una imagen, un vestuario, una emoción o una historia?
— Desde la necesidad de querer destacar o querer ser valorado. Buscar la belleza dentro de las cosas que no eran hegemónicas. Si me pongo a pensar en un sentido más lógico de dónde nace la necesidad de crear un alter ego, es básicamente el querer gritarle al mundo que existo, que estoy dispuesto a seguir existiendo y a tomar el control de la escena y el escenario. El drag es una forma de comunicación.
Banjo, como lo llaman sus amigos, ingresó a Diseño UC en el segundo semestre de 2021 y rápidamente comenzó a dejar su huella. En 2023, durante el desfile Eleganza Extravaganza Upcycling, realizado en el campus Lo Contador e impulsado por el Centro de Estudiantes de Derecho, se presentó por primera vez como Scorpia con el deseo de proponer algo disruptivo sobre la pasarela: la búsqueda de alejarse de lo normativo terminó dando vida a su alter ego drag.
— ¿Cómo apareció el nombre de «Scorpia»? ¿Qué encontraste en él que sentiste que te representaba?
—Es muy esotérico, pero deriva de que mi Luna está en Escorpio y mi Sol es Géminis. Entonces, Géminis representa las dos caras y Escorpio mi cara oculta. El nombre completo es «Scorpia D’Antares» y D’Antares es la estrella más brillante de la constelación de Escorpio. Representa que yo soy una persona súper dual.
Para Scorpia, el drag no se reduce a la mera performance, sino que constituye un espacio comunicativo donde usa el cuerpo como principal medio para dar significado a su interior. Su interpretación no está condicionada por las normas de género: es una forma de despersonalizarse mediante el espectáculo, ponerse una coraza y afrontar el mundo con mayor seguridad.
En esa concepción del drag, también resuena la fascinación que sentía de niño por los payasos. Con el tiempo, comprendió que la sociedad parecía permitir esas transformaciones solo cuando ocurrían sobre un escenario y con el propósito de entretener. Scorpia, en cambio, nació de la necesidad de habitar una identidad y expresarse.
Benjamín comienza a transformarse cuando pinta sus cejas y las deja afiladas e intimidantes; cuando toma el rouge y deja sus labios rojos e intensos; cuando delinea sus ojos y quedan penetrantes; y cuando se pone sus guantes con largas uñas acrílicas que simulan ser garras y le permiten tomar una actitud caprichosa y bitchy. Recién ahí, aparece Scorpia.
—¿Qué tienen las mujeres que te sigue llamando la atención?
—Existimos en un mundo donde, como comunidad queer y mujeres, nos hacen pedir disculpas por existir. Scorpia es un tributo a las mujeres que marcaron mi infancia. Las mujeres, en las vivencias queer, juegan un rol fundamental. Vivimos toda nuestra vida rodeados de figuras femeninas que no solo son figuras de apego, sino también de protección: de las amigas que te acogieron cuando no encajabas con los niños, las que te defendieron de las burlas y te ofrecieron un lugar seguro.
La sola existencia de Scorpia constituye para Benjamín un acto político. Cada transformación reivindica una historia que comenzó mucho antes que ella, la de personas y comunidades que encontraron en el drag una forma de resistir a la exclusión y reclamar un lugar en el mundo. Scorpia, para Benjamín, no puede desprenderse de ese origen. Su presencia no solo busca entretener, sino también visibilizar, desafiar las normas y afirmar el derecho a existir sin esconder quién es.
En la pasarela obtuvo el primer lugar del desfile. Una victoria que ni para Scorpia ni para Benjamín estuvo en duda.
Ya en su último semestre de carrera, Vergara ha demostrado cómo la cultura queer está fuertemente relacionada con el diseño y cómo la expresa mediante su carrera.
—¿Y cómo conversan el diseño y el drag en tus trabajos?
——Scorpia es el proyecto más grande de diseño que tengo. Scorpia está pensada para ser vista, porque tiene un sentido estético, comunicacional y político, tal como el diseño. Yo siento que se nutren el uno al otro: mis habilidades de diseño se pasan a mi expresión de Scorpia y la realidad de la violencia del mundo de Scorpia se traspasa a mi intención de diseñar.
Esa fusión entre lo queer y el diseño atraviesa cada una de las facetas de Banjo y alcanza su punto más claro en su proyecto de título, Unidos en la Gloria. A través de una investigación curatorial de archivos sobre el VIH e intervenciones performáticas en el espacio público, busca generar instancias de reflexión para la comunidad LGBT+, especialmente para hombres gays y bisexuales. Este año, durante la Marcha del Orgullo, instaló una cabina interactiva que invitaba a abordar la prevención del VIH desde el deseo y la autonomía.
Scorpia aparece solo de manera ocasional. Este año, Benjamín se ha transformado en ella apenas dos veces, siempre en eventos y círculos cercanos. Aun así, espera que, con el tiempo, Scorpia ocupe un espacio en la mente de las personas, impacte a quienes se crucen con ella y genere un cambio en su público.
—¿Cómo te imaginas a Scorpia en 10 años más?
—En realidad, lo único que me interesa es que Scorpia no pierda este sentido político en 10 años, que nunca deje de hacer arte con esta mirada política y sensible. Porque honestamente, si bien soy muy guapa, no estoy simplemente existiendo para ser bonita. A mí realmente me interesa ser una forma de expresión. Me interesa calar más hondo en la mente de las personas: que la gente se cuestione realmente cómo hemos tratado a las disidencias, visto estos shows, y demonizado ciertas identidades. Tal vez la violencia hoy día no sea la misma que mañana, pero yo estoy seguro de que siempre va a haber una causa por la que luchar.






