De “creerse Mafalda” a conducir un programa internacional: el riguroso viaje de Mónica Rincón

La conductora de Conexión Global, el nuevo programa de CNN en Español, recuerda sus inicios en la Universidad Católica. Con más de 25 años de trayectoria, la periodista realiza un viaje lleno de recuerdos, reflexiones y expectativas para el futuro. 

Por Sofía Sepúlveda y Joaquín Araya

Fotografías por Vicente Hernández

En una fría tarde de agosto, una ráfaga de viento se cuela por los pasillos de la ex fábrica Machasa. A lo lejos, Mónica Rincón (50) avanza con la cartera al hombro, vestida con un traje sastrero fucsia y una blusa púrpura. Camina apurada. “Tomemos las fotos primero”, dice mientras saca de su cartera unos tacones del mismo color de su traje. Son Aquazzura y miden unos 5 centímetros. Se coloca los tacos y deja de lado las zapatillas blancas de velcro con las que llegó. 

A paso rápido, se dirige al estudio de CNN. Su perfume de rosas deja rastro en el hall del canal. Su credencial está en su casa, la olvidó. Pide que le hagan el favor de hacerla ingresar. Al llegar al set, saluda a su equipo. Las zapatillas vuelven a tomar protagonismo y Mónica entra a cuadro. Sobre la mesa de conducción deja su MacBook, el celular, un lápiz y La Muñeca Bielorrusa de Carlos Gajardo. 

Se acomoda en su asiento y dice: “Dispare”. Comienza la entrevista. 

Nacida y criada en Concepción, Rincón se formó como periodista en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica (UC). Hoy, es conductora de Conexión Global, un nuevo programa de CNN en Español y CNN Chile. La alianza busca ampliar la oferta informativa e instalar un nuevo espacio de análisis internacional que, desde el 1 de agosto, se transmite en toda América Latina.

—¿Qué significa para ti asumir este desafío? 

—En lo personal, lo siento como un honor, porque desde la sede de Atlanta sugirieron mi nombre para este proyecto, entonces fue un reconocimiento muy bonito. Estábamos esperándolo con harto nerviosismo y ansiedad, pero sobre todo, con harta alegría. 

Mónica asume el logro con orgullo. “Siempre es un honor informar. Es una tremenda responsabilidad”, dice con una sonrisa que ahora será vista en más de 20 países. 

Los inicios de los más de 25 años de trayectoria

“Lo peor es que son más”, dice mientras ríe y cuenta su consolidada carrera con los dedos. “A ver, 18, 19, 20, 21, 22. Sí, son más, pero más de 25 años suena perfecto”. 

A los siete, Mónica Rincón ya buscaba una forma de contar historias. La ronda de los sapos fue su primer escrito. “Tan malo mi cuento”, comenta y ríe. Con la seguridad de quien todavía no conoce el miedo al rechazo, fue personalmente hasta el diario El Sur y le pidió al director que lo publicara. La periodista, sin embargo, sitúa su primer acercamiento al mundo de las comunicaciones antes de su cuento. 

“Mi primer gesto periodístico fue tratar de creerme Mafalda”, recuerda. Para Rincón, el personaje creado por Quino representaba lo que, años después, entendería como el corazón del oficio periodístico: “Yo creo que Mafalda hubiera sido una gran periodista”.

—¿Qué había en esa niña que ya quería contar historias y verlas publicadas?

—Yo creo que de pequeña fui bastante busquilla. Siempre tenía mucha curiosidad. Detrás de esa niña que se atrevió a ir a pedirle al director que publicara un cuento, hay unos papás y un entorno familiar que, con cariño, la hicieron tener confianza. 

Para entender algunas de las bromas y referencias de Mafalda, Rincón se acercaba a quienes le regalaban la tira de prensa argentina: sus padres. “Mafalda habla del comunismo, habla del capitalismo, entonces requería hacerle preguntas a mis papás para entender”. 

“Yo creo que eso es ser periodista: hacerse preguntas, hacerle preguntas al resto, tratar de entender el mundo que a uno lo rodea”, afirma.

Trazar el futuro

A los 17 años, Mónica postuló a Periodismo en dos universidades: la Universidad Católica, como primera opción, y la Universidad de Chile, como segunda. Convencida de que sus posibilidades de ingresar a la UC eran escasas, no estaba preparada para quedarse. 

—Yo creí que no iba a quedar en la Católica. Eran menos cupos, era un puntaje mayor de corte. Entonces no confié mucho en mí misma y pensé que no iba a quedar. Me vine con cosas para un par de días.

Sorprendida, Mónica recibió la noticia: había sido seleccionada para estudiar Periodismo en la UC. 

—¿Cómo llegó el bichito?

—Yo creo que, naturalmente, tenía este bichito por hacer preguntas, por contar historias, por manifestar las injusticias, por denunciar. A los 14 años estaba súper clara y le dije a mi mamá que quería estudiar periodismo en Santiago.

—¿Qué significó para ti llegar sola a Santiago siendo tan joven?

—Como decía Mafalda: «Había una basurita en el alma”. En el sentido de que se extrañaba la casa, los amigos, la ciudad, la lluvia en diagonal de Concepción. Yo creo que la gente que venimos de otras regiones tenemos harta hambre y harta garra.

Así, la futura periodista inició su vida universitaria, etapa en la que guarda “sus mejores recuerdos». 

Facultad de Comunicaciones y un segundo hogar

—¿Cómo fue tu primer año en la UC?

—Perdía’, perdía’, perdía, perdía’. Me perdía en el metro, me perdía en las micros. Yo tengo un problema de orientación grave respecto a los puntos cardinales. Entonces, cuando me dicen vereda norte o vereda sur, estamos en un problema. 

La estudiante de Periodismo de ese entonces recuerda sus mañanas en el Campus Oriente y el “apetito feroz” de las palomas que, en más de una ocasión, devoraron su desayuno. “Era súper aplicada. Estudiaba y no lo encontraba un esfuerzo, lo encontraba maravilloso”, recuerda mientras juega con su lápiz. 

—En segundo año me gané la beca Matrícula de Honor. Me la gané cada año hasta que terminé de estudiar, así que estudié becada en la Universidad Católica.

Desde siempre fue “busquilla” y sin muchos límites. Rincón recuerda la vez en que terminó en la casa de unos narcotraficantes para un trabajo de la universidad. La misión que le había dado su profesora, Paula Escobar, con quien resultó ser compañera tiempo después en Tolerancia Cero, era describir a través de una crónica, una mexicana: el robo de cargamentos de droga, armas o dinero en efectivo entre bandas narco. “Describí todo con mucho detalle, como era el espíritu del trabajo. Y la profe me puso un siete”, cuenta orgullosa.  

—¿Cómo recuerdas a tus compañeros de generación?

—Teníamos un curso de alto nivel. Imagínate cómo no iba a estar contenta con ir a clases. Había muy buenos compañeros y buenas personas. Tenemos un vínculo importante hasta el día de hoy y tenemos nuestro chat.

Algunos de los nombres que compartieron clases con Mónica son Soledad Onetto, con quien recuerda estudiar en los subterráneos de la Biblioteca Nacional; Constanza Santa María, quien fue ayudante de Rincón; o Paz Montenegro, periodista de Informe Especial. “Hacer un trabajo con Francisco Ortega, imposible que te vaya mal”, comenta mientras se ilumina su rostro con las luces del estudio. 

—¿Qué te dejó la Facultad de Comunicaciones de esa época? ¿Qué aprendiste ahí que todavía te acompaña hoy?

—Curiosidad y ganas de aprender. Yo creo que uno se forma con compañeros y profesores. La periodista que soy se ha formado en el oficio, pero también vino de esa universidad. Yo estoy muy agradecida con los profesores y las profesoras. Los técnicos que trabajaban en los talleres también. Es una base de formación súper relevante.

—En una entrevista en 2023 mencionaste que te gustaría hacer clases e incluso dirigir una Escuela de Periodismo. ¿Te ves volviendo a la UC desde ese lugar?

—Sí, en algún momento. Me gustaría mucho hacer clases en la Universidad Católica y también en otras universidades. Me gustaría mucho dirigir una Facultad de Comunicaciones. Tiemblen, jajaja.

Poner luz donde hay oscuridad

Comprometida con el periodismo, la periodista reconocida con el Premio Lenka Franulic 2024, asegura hacer cosas que jamás haría en su vida privada: “Yo en la ONU pasé entre medio de las piernas de uno de los guardias de Emmanuel Macron para lograr entrevistarlo”. 

También recuerda la vez en que subió el Cerro El Plomo por un documental de La Cultura Entretenida, “cosa que jamás hubiera hecho”. En Argentina, entre pizzas y cargas, se escondió en un ascensor para alimentos con el fin de entrevistar a un sindicalista en medio de la crisis del Corralito. 

—¿Qué te sigue movilizando del oficio periodístico? 

—Darle voz a los que no tienen voz. Y creo que los que no tienen voz o tienen menos voz, son siempre los que están en una situación desmedrada dentro del balance de poder. Mujeres frente a hombres. Menos recursos con más recursos. La niñez en relación a los adultos, que no los escuchan muchas veces. Y sobre todo, las personas en situación de discapacidad. 

La conductora de CNN asegura tener sus metas claras: “Nunca dejar de tener presente que el trabajo que hacemos no lo estamos haciendo para nosotros los periodistas, lo estamos haciendo para las personas que nos ven, que nos leen y que nos escuchan”. 

Mientras el sonidista le instala el micrófono, asegura que “ayudar a formar ciudadanos y ciudadanas mejor informados es formar una democracia más sólida”. El rol de los periodistas, según Rincón, debe centrarse en el fortalecimiento de la democracia “y eso implica también incomodar al poder, venga de donde venga”.

Bonus Track – PUClicuestionario

—¿Baño favorito?

—Es la pregunta más extraña que me han hecho en la vida. Ni siquiera me acuerdo cómo eran los baños del Campus Oriente, jajaja.

—¿Ramo favorito?

—Redacción y Análisis de la Actualidad Internacional.

—¿Ramo más temido?

—Ortología, heavy. Me saqué los primeros rojos de la vida. Pensé casi en abandonar la carrera. El examen final era un poema antiguo: «estas que te dictó rimas sonoras, cultas sí, o bucólica Talía. ¡Oh, excelso conde! en las purpúreas horas…». O sea, imagínate que todavía me acuerdo.

—¿Algo que te faltó hacer antes de egresar?

—Si yo hubiera sabido que iba a haber Reforma Procesal Penal, hubiera estudiado Periodismo y Derecho.

—Consejo para los estudiantes UC.

—Que traten de ser como decía Kapuściński: “Para ser un buen periodista hay que ser una buena persona”.

—Si fueras rectora de la UC, ¿cuál sería tu primera medida?

—Que nadie deje de entrar a la UC por falta de recursos y que su estadía en la universidad potencie todas sus capacidades. 

—Invéntate un ramo.

—Conducción y Realización de Debate. 

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