Entre negociaciones, discusiones y tensiones, se le consultó a los movimientos políticos de la UC cómo funcionan internamente a la hora de definir a los candidatos que los representarán en las urnas.
Se acercan las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC) y los movimientos políticos de la UC ya comenzaron a definir qué candidatos los representarán en las urnas. En medio de las negociaciones, discusiones y tensiones que han marcado las semanas previas a la inscripción de las candidaturas, se le consultó a los coordinadores de cada movimiento —que han pasado por este proceso— cómo funciona el mecanismo interno para elegir a sus cartas.
Actualmente existen 9 movimientos que conforman la política UC: Juventudes Comunistas (JJ.CC.), Brigada Universitaria Socialista (BUS), Frente Amplio (FA), Surgencia (SURG), Nueva Acción Universitaria (NAU), Liberales UC, Avanzar (AVZ), Solidaridad (SDD) y Movimiento Gremial (MG). Cada espacio representa visiones ideológicas distintas y criterios internos diferentes para escoger a los rostros que los representarán en las elecciones.
Liberales UC se dio a conocer este mismo año, por lo que no cuenta con experiencia en procesos eleccionarios de la FEUC. Por su parte, el FA no entregó respuesta.
Juventudes Comunistas
Lupe Sepúlveda, integrante de la dirección de las Juventudes Comunistas (JJ.CC.) en la UC, explica que el primer paso es establecer los criterios que deben cumplir los candidatos para representar al movimiento en la FEUC y en la Consejería Superior (CS). Según Sepúlveda, los atributos fundamentales son: relación constante con los estudiantes, antigüedad de militancia y representación comunista.
El proceso de selección suele comenzar en agosto, donde la directiva discute posibles candidatos y elabora una propuesta. Sepúlveda dice que las votaciones no son comunes dentro del movimiento y que la lógica “está dentro del centralismo democrático” y la presentación de argumentos. “Podemos tener un montón de disensos, pero se llega a una síntesis común”, afirma.
Para la elección de quién va a la presidencia, Sepúlveda señaló: “Nunca hemos tenido muchas discusiones sobre quién va a presidir”. En paridad de género, declaró que no tienen un criterio específico, pero que lo están “implementando más en los años recientes”. Respecto a la selección de candidatos a Consejerías Territoriales (CT), evalúan priorizar los territorios donde creen tener menor apoyo, donde toman en consideración la disponibilidad de financiamiento y capacidad para respaldarlos.
Según comentó, no hay un instructivo del Partido Comunista (PC) que deban seguir para la conformación de la lista, pero sí presentan la lista a las JJ.CC. a nivel nacional para solicitar su evaluación. Sepúlveda agregó que ningún partido político los financia. Sin embargo, “muchas veces llegan aportes de los militantes”.
Solidaridad
Benjamín Barrios, coordinador político de Solidaridad, explicó que durante el segundo semestre la directiva se enfoca principalmente en la campaña electoral. En una asamblea los miembros nominan candidatos y los tres más votados conforman una terna, cuya definición final queda en manos de los jefes de campaña.
Según el coordinador político, estas tres figuras suelen ocupar los cargos más altos de la lista por su respaldo popular y, al ser elegidos por el grueso del movimiento, sus candidaturas son inamovibles. Para el resto de los candidatos, como en el caso de las CT, se considera tanto su compromiso con el movimiento como su potencial electoral: “Entendemos que electoralmente puede ser una buena opción porque son personas conocidas por los estudiantes”.
Barrios señala que los antecedentes académicos o problemas de convivencia pueden ser motivos para descalificar a alguien de ser un nombre para la lista. No existen requisitos fijos de antigüedad. También se preocupan de que exista un equilibrio en materia de paridad de género. Sobre el perfil de presidencia, este “está muy asociado al valor interno que tiene dentro del movimiento, se considera mucho en Solidaridad el nivel de arrastre”.
Respecto a posibles influencias de partidos políticos o externos en la elección de candidatos, Barrios asegura que no hay “absolutamente ninguna”. Sin embargo, reconoce que es habitual pedir consejos a personas con experiencia en campañas del movimiento, a quienes presentan los postulantes. Además, revela que reciben aportes financieros de particulares, en ocasiones vinculados a Renovación Nacional y agrega que “es como lo más natural que gente que sale de Solidaridad después milite ahí”.
Nueva Acción Universitaria
La Nueva Acción Universitaria (NAU) realiza elecciones internas a través de una comisión que recopila información en los 21 territorios de sus bases. Esto da paso a una asamblea de nominación y otra de elección, donde los militantes activos votan por los candidatos a Presidencia y Consejería Superior y Sub Consejería Superior. Los miembros restantes, que fueron elegidos en las asambleas, definen sus cargos entre las mismas personas de la lista. El proceso de selección no se limita a quienes ya ocupan cargos, ya que se valora el liderazgo territorial, la capacidad de convocatoria y la participación. Según Antonia Navarro, coordinadora general de la NAU, la última palabra la tiene la asamblea y no la coordinación.
Navarro explica que todos quienes se postulen deben ser militantes y adherirse tanto a la carta de principios del movimiento como a su protocolo de violencia sexual y de género. Además, cualquier candidato puede quedar inhabilitado para competir si así lo determina el tribunal del movimiento. Respecto a la paridad de género, no es un principio formalmente establecido en un reglamento, pero aseguró que existe una paridad que surge de “manera natural”.
La coordinadora general señaló que durante las conversaciones no se suelen presentar muchos desacuerdos, dado que se consideran “un movimiento profundamente democrático, donde el espacio más importante dentro de nuestros estatutos es la asamblea».
El movimiento también asegura mantener autonomía frente a organizaciones externas. Según explicó Navarro, no reciben financiamiento ni instrucciones de partidos políticos, fundaciones o centros de estudios: “La NAU es un movimiento 100% autónomo. No hay influencias de ningún externo”.
Movimiento Gremial
Tomás García, expresidente del Movimiento Gremial (MG), explica que el proceso comienza con un sondeo que realiza la directiva para identificar liderazgos. Buscan aptitudes como la oratoria, compromiso con la doctrina gremialista, templanza para el debate público, cercanía con los estudiantes no militantes y capacidad ejecutiva.
El proceso descarta a candidatos con sanciones vigentes o sumarios disciplinarios universitarios, faltas a la probidad en manejos de recursos y la militancia partidista que comprometa la independencia del movimiento. Tras las entrevistas y definición de cargos, la nómina queda cerrada a inicios de septiembre mediante debates internos que García califica como “intensos”. Sin embargo, agrega que “los desacuerdos se resuelven buscando equilibrios”.
Para la elección de la presidencia se prioriza la tracción y transversalidad hacia el votante. Respecto a la paridad de género, García señala que no operan bajo cuotas estatutarias, ya que su eje rector es el mérito y la vocación de servicio.
García asegura que la toma de decisiones es “100% de los estudiantes del MG”. Añade que no existen reuniones periódicas ni formales con directivas de partidos y que “es sin intromisión externa”. Aun así, algunas fuentes señalan que el Movimiento Gremial recibe ayuda de exmiembros del movimiento y que están ligados a la Unión Demócrata Independiente (UDI) y al Partido Republicano.
Surgencia
Tras declararse independientes, el colectivo Surgencia organizó su proceso interno para la FEUC y la Consejería Superior. Su coordinadora general, Mars Toledo, explica que la selección de candidatos comienza antes del segundo semestre, durante las jornadas de invierno llamadas “Panorama Político”, un espacio donde los miembros evalúan las postulaciones para los cargos de representación estudiantil.
El principal criterio de selección se fundamenta en conocer los valores del colectivo, lo que implica que los candidatos deben atravesar una formación política que contempla debates y preparación en materias de género. Según Toledo, también se requiere “ser miembro activo, lo que implica el pago de cuotas, ir a las asambleas y participar en la comisión que decidieron”. En cuanto a paridad de género, señaló que no es un criterio de selección como tal, aunque sostuvo que es un valor central y se espera que los candidatos promuevan su debate.
Las bases territoriales ratifican a los candidatos y luego se realiza una votación general. “Es bastante horizontal la toma de decisiones, no va mucho por la coordinación política general y externa, nosotros podemos comentar nuestras opiniones, pero no es como que tengamos un peso”, destacó su coordinadora general. Tras la elección, se realizan entrevistas con la Secretaría General, donde buscan reforzar su formación para mantener una línea coherente con las asambleas.
Avanzar
Jorge Muñoz, coordinador general de Avanzar, explica que el proceso inicia con reuniones individuales entre la coordinación del movimiento y miembros activos. “Ver qué intereses tienen y si están dispuestos a subir. Es un proceso más o menos largo”, dice. Tras esto, en una asamblea o “minga” se vota la aprobación individual de los posibles candidatos, quienes, luego de ser aceptados, se vuelven inamovibles.
En cuanto a los criterios de selección, Muñoz sostiene que se considera la vocación por el trabajo territorial, la experiencia académica para la Consejería Superior y la capacidad de liderazgo y manejo de crisis para la presidencia. Reconoce también que existen antecedentes que descartan de plano a un candidato, como procesos abiertos en la Secretaría General o en el Tribunal Nacional. Además, apuntan a crear listas equilibradas en materia de género, aunque reconocen que no siempre es posible cuando el número de candidatos es impar.
Respecto a posibles influencias externas, el coordinador asegura que tienen el “privilegio de ser autónomos”. Según dice, no responden a ningún partido político y el apoyo de terceros se limita a aspectos logísticos, como el acceso a espacios de la universidad.
Brigada Universitaria Socialista
Dante Camaggi, secretario político de la Brigada Universitaria Socialista (BUS), señala que el movimiento se rige por los estatutos de la Juventud Socialista de Chile (JS). Al discutir posibles candidatos, buscan que prime el diálogo y aseguran que intentan no votar en la interna del espacio. Camaggi señala que la BUS “no es asambleísta”: si bien existen estatutos que definen los cargos que toman las decisiones, procuran generar espacios de diálogo entre los militantes, quienes suelen sugerirse a sí mismos para una posible candidatura.
Para definir el perfil del político universitario ideal para representar al movimiento, Camaggi dice que “siempre evaluamos la presencia del territorio”. Además, valoran el compromiso con la unidad y el apoyo dentro de la militancia. Respecto a los criterios para descalificar a un posible candidato, señala que la institución partidista cuenta con un Tribunal interno. En caso de presentarse denuncias, estas pueden ser evaluadas por la BUS, lo que no implica necesariamente una descalificación inmediata.
La paridad de género es un factor dentro del partido, pero no de las brigadas. Pese a eso, el secretario político de la BUS comenta que dentro del movimiento tienen acuerdos para establecer un mínimo de presencia de mujeres: “Somos un espacio el cual se representa como feminista y lo hacemos simbólicamente”.
Según Camaggi, la BUS no tiene una influencia partidista sobre sus decisiones. Sin embargo, explica que tienen conversaciones con el Partido Socialista (PS), donde intercambian opiniones sobre los candidatos de las listas. Respecto al financiamiento, asegura que sí reciben dinero del PS, “pero siempre intentamos autofinanciar”.






