A raíz de la polémica producto de una publicación de la FEUC en torno al “día del niño que está por nacer”, ha habido una gran cantidad de reacciones, y entre una de ellas, la protesta realizada afuera de la oficina de la Federación en campus San Joaquín, pero que por muy legítimo que sea el derecho a realizar una crítica o a manifestar cierto descontento, claramente hay ciertos límites mínimos que no se deberían pasar a llevar nunca, lo cual lamentablemente ocurrió en dicha instancia, siendo el caso del papel con la frase “aborta por si sale solidario”.
No es la intención de esta breve columna entrar en el debate “aborto vs provida”, ni tampoco hacer una defensa corporativa a la actual FEUC, sino que solo tiene como fin criticar conductas contrarias a los principios más básicos de una sana convivencia democrática.
La frase en cuestión y mencionada más arriba, en primer lugar, no ayuda en nada a generar un ambiente en el cual se puedan intercambiar tranquilamente las distintas ideas que son totalmente legítimas en cualquier sociedad libre. En segundo lugar, quien sea que haya puesto ese papel con dicha frase, y también quienes aprueban dicha conducta, no dimensionan (espero) el alcance que realmente tiene, donde no equivale a otra cosa que decir, en simple, que se debe eliminar a quien potencialmente pueda llegar a pensar distinto.
Y si hay algunos que son capaces de realizar públicamente este tipo de actos, ¿de qué serán capaces después?, ¿De una agresión física por el mero hecho de tener una perspectiva valórica e ideológica distinta a la que uno quisiera?
Por ello es que resulta tremendamente preocupante el nulo respeto a valores democráticos e incluso hasta mínimos civilizatorios, como lo es el respetar el hecho de que hay otros que tienen el legítimo derecho a pensar distinto.
¿La FEUC se puede haber equivocado en más de una ocasión? Por supuesto que sí, como todo grupo humano, pero nada va a justificar en ninguna circunstancia que se traspasen líneas rojas tan básicas como estas.
Por lo tanto, el único camino para construir una mejor UC es mediante el respeto, el diálogo y la tolerancia por quienes piensan distinto, y no mediante conductas que son más propias a las de una barra brava que al estándar que se esperaría de parte de estudiantes de la mejor universidad de este país.
Felipe Valenzuela
Estudiante de Derecho