Silencio, tu carrera no opina

Estimada Directora:

He querido escribir para aquellos que, como yo, se sintieran tentados de guardar silencio. Confieso que he estado tentado de callar ¡pero no puedo!

He leído algunas de las últimas cartas y me he detenido en los comentarios. A raíz de esto me nace la siguiente pregunta: ¿cuán dispuestos estamos realmente a escuchar? Pareciera que, como es natural, nuestras reacciones inmediatas condicionarán a cabalidad la escucha y la reflexión.

¿Acaso somos alérgicos a la tolerancia, el respeto y el pensamiento crítico? Si el autor es estudiante de Derecho, Ingeniería Comercial o Ingeniería, entonces sus palabras son descartadas automáticamente. En cambio, si quien escribe comparte la postura política de ciertos lectores, su opinión es moralmente correcta y digna de admiración colectiva.

Creo que reducir la existencia de una persona, su quehacer reflexivo y su afán por intentar colaborar a la construcción de una comunidad —por supuesto cada quien desde sus creencias— a su carrera o preferencias intelectuales, es un acto de cobardía que culmina en un narcisismo inoperante.

Hemos llegado a un punto en que se ven comentarios como: “Suspendan el derecho a libre expresión de los ingenieros”, “Ingeco no opina”, “Que a Derecho UC les enseñen a escribir, o peor aún, que se callen.

Parece que hay carreras con “derecho a opinar” y otras que no. Esto ha generado un ambiente en que muchos estudiantes prefieren guardar silencio, ante el matoneo de quienes creen que solo su perspectiva merece ser escuchada.

“Nuestra acción o inacción tiene un sentido social” (P. Alberto Hurtado) —curiosamente exestudiante UC—. 

Los invito a que no callemos, el silencio es cómplice; ¿queremos ser cómplices de la violencia de anular la opinión de un ser humano sólo por reducirlo a un aspecto de su vida?

Mi mensaje no busca borrar las diferencias ideológicas —estas siempre van a existir—, sino advertir sobre el riesgo de cancelar carreras completas solo porque en ellas predomina una postura distinta a la propia. Al final, todos somos estudiantes de la UC.

Benjamín Hinojosa León

Estudiante Filosofía UC

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