La deportista y estudiante UC cuenta con más de 16 mil seguidores en TikTok y 119 mil seguidores en Instagram. Tras años como seleccionada nacional de patinaje artístico y una dura lesión que pausó su carrera, hoy enfrenta el desafío de equilibrar deporte, universidad y exposición en redes sociales.
“Hola, mi gente latino”, dice Constanza Pino (24) apenas se sienta frente a la grabadora.
Cae la tarde en el Campus San Joaquín y el cielo empieza a teñirse de rojo detrás del Castaño ubicado frente a la biblioteca. Aunque la temperatura apenas bordea los 16 grados, ella lleva una polera verde de manga corta; parece no tener frío. Mientras habla, sus ojos azules se desvían por momentos hacia el horizonte cuando recuerda sus tiempos como seleccionada nacional de patinaje, algo que hoy le duele un poco.
Cony fue seleccionada nacional a los 11 años. Para ella, asumir esa responsabilidad a temprana edad fue muy duro. Cuando llegó su primera competencia internacional, entendió que ya no se trataba solo de patinar, sino de representar a su país. Empezó a entrenar más horas, a exigirse físicamente y a sentir una presión que no venía ni de sus padres ni de su entrenador, sino de ella misma.
Su carrera profesional se vio interrumpida: la patinadora se esguinzó el tobillo derecho a inicios de 2025. Estuvo dos semanas fuera de las pistas. Luego de su recuperación, volvió a patinar. En octubre de ese mismo año, se rompió el peroneo astragalino anterior y la tibiofibular, la articulación entre la tibia y el peroné, lo que le impidió caminar y limitó su autonomía. Su vida se detuvo por casi tres meses hasta el 15 de enero, cuando volvió a patinar.
Su faceta de deportista a veces choca con su vida universitaria. Va en cuarto año de Pedagogía en Educación Física. Cuando iba en tercer año, sufrió del síndrome de burnout. Durante ese periodo trabajaba, patinaba y estudiaba: “Yo la estaba pasando muy mal”, dice.
Actualmente cuenta con más de 16 mil seguidores en TikTok y 119 mil seguidores en Instagram. Su primer video viral fue el de “choques culturales en la UC”, donde comenta situaciones que le sorprendieron al ingresar a la universidad. Esa exposición fue algo que no esperaba, pero que se ha convertido en un nuevo ámbito de su vida por explorar.
—¿Cómo fue el proceso de la lesión para ti?
—Me acuerdo que cuando me lesioné me quería morir. Yo pensaba: “Weona, mi carrera estaba en mi peak”. Fue muy triste. Lloraba, lloraba, lloraba. Me arrepentía un montón. Me dolió más que la mierda. “Cagué, cabros, cagué”, pensaba. Yo sentí arrepentimiento, frustración, porque estaba haciendo una tontera.
—Después yo pensé: “Puta, hay que tirar pa’ delante no más”. Tuve que cumplir todo lo que me decían el kinesiólogo y el traumatólogo. La lesión me quitó el movimiento, que, en ese momento, lo era todo para mí. Yo decía: “Weón, ¿quién es Cony sin moverse? Ahora no soy nadie”. Perdí el valor. “Si me quitan el patinaje, ¿quién mierda soy?”.
—¿Habías sentido antes ese tipo de frustración?
—Fue diferente, porque cuando me lesionaba antes no era tan fuerte. Lo volvía a intentar, me volvía a caer, pero podía practicar. Esta fue una frustración en la que pensaba todos los días en volver a patinar. Después pasó de “quiero patinar” a “quiero caminar”. Cosas tan básicas como llevar un vaso de agua a mi pieza. Me daba cuenta que no podía y me ponía a llorar. Yo quería hacer mis cosas, que me quitaran las muletas, quería apoyar el pie, caminar, bañarme, hacer mi vida normal. Esa fue la frustración.
Pino confiesa que la lesión no le quitó nada, pero sí la transformó. Aprendió a canalizar sus energías y a calmarse cuando las emociones fuertes la acechaban. Además, cree que todo el proceso le enseñó a tomarse el tiempo para escuchar a las personas y observar su entorno. “Eso fue lo más brígido de todo”, dice.
—¿Cambió algo de tu percepción con el deporte?
—Me hizo quererlo más. Me hizo desearlo mucho más.
—Estudias Pedagogía en Educación Física, ¿de dónde nació tu gusto por enseñar?
—Me gusta enseñar. Primero estudié Pedagogía en Matemáticas un año. Lo odié. Que el ángulo, que cálculo, que trigonometría, que álgebra. ¡Váyanse a la mierda! No me encantaban las matemáticas, pero me gustaba que la gente pudiera entender. En esa carrera me enfrenté con una profesora que no entendía mi vida deportiva y que me dijo: “Tienes que elegir entre patinar o estudiar”. El amor por la docencia seguía estando, porque los ramos humanistas que tenía en el primer año me gustaban mucho. Después entré a Pedagogía en Educación Física y me encantó. Descubrí que este era mi lugar. Ahí fue cuando confirmé que amaba la docencia.
—¿Cómo has vivido esta nueva etapa de vida en redes sociales?
—Al principio no entendía lo que estaba pasando. Fue de cero a cien. Para mí fue un problema, porque antes tenía un nicho y subía lo que quería. La gente me decía que no dijera tanto garabato y les decía: “¡Ay, weón!, Si es mi forma de ser”. Pero me empezó a agobiar un poco, porque a mí me gusta ser florerito de mesa, pero tampoco tanto. Una vez me reconocieron y estaba llorando en San Joaquín. Fue como “puta, weón, yo en las redes sociales me veo super contenta”, pero en esos momentos estaba destrozada.
—¿Te esperabas esta exposición?
—No, para nada. El video del choque cultural con la UC fue bien heavy. Quizás mañana no opine lo mismo, pero en estos momentos la estoy pasando como el hoyo, me estoy calentando la cabeza, me está dando ansiedad. Veo los comentarios y me preocupo porque no me comentó un amigo o mis cercanos. Entre tanta gente me siento sola, me siento mal, porque me valido a través de algo superficial.
La patinadora rescata la visibilización que le da a su deporte. Además, siente presión por verse como un ejemplo a seguir. Sin embargo, a través de su contenido, le quiere entregar herramientas a las nuevas generaciones para que el proceso de ser deportista y seleccionado/a nacional no sea tan abrumador.
—Mirando todo tu camino, ¿qué ha sido lo más desafiante y lo más gratificante?
—Lo más gratificante de haber conocido este deporte es haberme entregado a él, vibrar con él —dice con lágrimas en los ojos— . Pero puta, yo voy a los campeonatos ahora de patinaje artístico y es la weá más linda que puedo ver. Es hermoso. Lo más desafiante es todo lo que la gente no ve. Todo el estrés y la carga emocional que hay detrás.
—¿Cómo te gustaría que te recordaran dentro y fuera del deporte?
—Quiero que me recuerden como una persona apasionada, como una persona transparente.
—¿Ves el patinaje dentro de tu vida en los próximos años?
—Ojalá toda mi vida, hasta que den mis pies, esté arriba de las ruedas.
Bonustrack – PUClicuestionario
—¿Baño favorito?
—El de Veterinaria. Y el que más odio es el que está en Ingeniería en Construcción, siempre está cerrado.
—¿Ramo favorito?
—Fisiología del Ejercicio.
—¿Ramo más temido?
—Anatomía II.
—Cosa que quieres hacer antes de egresar.
—Tirarme a la piscina del gimnasio con ropa.
—OFG que recomiendas.
—Lengua de Señas, muy útil.
—Si fueras rector de la UC, ¿cuál sería tu primera medida?
—Poner scooters eléctricos para el traslado en el campus, es muy grande.
—Invéntate un ramo.
—Circo y algo con burbujas. Me encantan las burbujas.






