Ojos de niño: la indiferencia presidencial ante la niñez

Según el último informe de la UNICEF sobre niñez y adolescencia, Chile se sitúa como el país peor evaluado entre las 44 naciones analizadas en torno al bienestar infantil. Hoy, el 15,5% de la niñez en Chile se encuentra en situación de trabajo infantil. El 62,5% de los cuidadores reconocen el uso de métodos de disciplina violentos en la crianza. El 26% de las cuidadoras mujeres no cuentan con apoyo de otros adultos, y el 56,6% de los hogares con NNA vivieron en el último mes situaciones de violencia en su entorno residencial. El 19,1% de los adolescentes entre 15 y 19 años han manifestado sentimientos suicidas (cifra pre pandemia). El 24,9% de los NNA vive en situación de pobreza, cifra que aumenta a 28,3% en el caso de NNA indígenas y a  40,4% en inmigrantes.

La niñez y juventud de nuestro país viven precarizadas, violentadas e invisibilizadas. Al presidente, sin embargo, no parece importarle menos.

Hoy, Chile ve cómo la autoridad más alta del país grita e increpa a un niño por no querer saludarlo. Luego, amedrenta a su madre y enuncia frases: “Lo cortés no quita lo valiente”, “así como me está mirando, con esos ojos de niño, yo le digo que crezca en libertad”, y finaliza con “lo siento por usted, joven”.

Recordemos que es el mismo José Antonio Kast que impulsó la mega reforma fiscal que, de aprobarse, haría realidad atrocidades como la pausa de cuatro años en que nuevas instituciones no podrán incorporarse al sistema de gratuidad universitaria, la reducción al impuesto corporativo, la “disminución de procesos burocráticos» para proyectos (en su mayoría ambientales) o la exención de contribuciones de primera vivienda para mayores de 65 años. Digo atrocidades porque el Fondo Monetario Internacional y el Consejo Fiscal Autónomo han advertido que el proyecto no daría garantías de mejora económica y porque sus ejes se traducen en una disminución de recursos estatales, fuente de beneficios sociales para los grupos más vulnerables, como la niñez. Recordemos también que fue él mismo quien propuso descontinuar el Programa de Alimentación Escolar, creado para combatir la desnutrición infantil y que hoy alimenta a miles de niños, siendo muchas veces su única comida.

Consultado por el episodio de ira del presidente, el biministro Alvarado sentenció: “Como siempre sucede cuando una autoridad, especialmente el presidente, está en terreno, existen personas que se acercan con intenciones de saludar, valorar su trabajo, felicitarlo, sacarse una fotografía y, por supuesto, también existen excepciones”. Efectivamente, los presidentes suelen ser increpados por la ciudadanía, no es la primera vez que esto pasa, pero sí creo que es la primera vez que un presidente de la República se ensaña con un niño por no darle la mano. La gravedad de este hecho, por más que probablemente sea traumático para el niño, está en lo que deja ver: un gobierno que, a pesar de lo que dijo en campaña para poder llegar a donde está, retrocederá en derechos como la educación, el alimento, la seguridad y la salud, especialmente para los niños y niñas.

Presidente, parece que se olvidó de que los niños, las niñas y los estudiantes somos la base de ese país que usted tanto quiere “reconstruir”, “salvar” y “liberar”. Parece que se olvidó de que gobernar es educar y que la felicidad de Chile comienza por los niños.

Tal vez necesita ahora ver la realidad con ojos de niño, para entender lo que sufre el pueblo que lo eligió presidente.

Camila Galilea

Estudiante de Letras Hispánicas

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