Tras una fiscalización de Junaeb, la concesionaria RocknRolla redujo las raciones de sus almuerzos. Según los representantes estudiantiles de Lo Contador, esta sería una situación que se extiende a otros campus de la UC.
El miércoles 4 de noviembre, estudiantes del Campus Lo Contador denunciaron en redes sociales una notoria disminución en la cantidad de comida servida en el casino “RocknRolla”. Tras una reunión entre la Mesita Lo Contador y Administración de Campus UC, se acordó que a partir de este viernes el casino retomaría el tamaño de las porciones habituales.
A través de un comunicado, la Mesita Lo Contador precisó que este problema afectó exclusivamente a los menús Junaeb y transmitió a las autoridades su “preocupación y molestia” por la situación.
Según señalaron en el escrito, la administración les explicó que los casinos de la UC comenzaron a aplicar de manera más estricta la normativa de Junaeb que regula los gramajes. Tras una fiscalización de Junaeb, se le advirtió al local que las cantidades servidas superaban lo establecido, lo que los obligó a realizar un ajuste que, luego del reclamo de los estudiantes, debería quedar sin efecto.
Trabajadores del casino RocknRolla confirmaron a El PUClítico que Junaeb efectivamente fiscalizó sus porciones durante la semana pasada. Según detallaron, el organismo estatal les instruyó que el menú debe restringirse a un solo acompañamiento: ensalada, postre o jugo, y no una combinación de estos. Actualmente, el menú Junaeb cuesta $2.350, mientras que la opción de menú mejorado alcanza un precio de $4.700.
La situación alimentaria en el Campus Lo Contador no es un conflicto reciente. Frente a lo que los estudiantes han calificado como una escasa oferta y altos costos los almuerzos, la Mesita Lo Contador conformó una comisión que ha trabajado en el asunto durante todo el año, logrando hitos como la implementación de nuevas máquinas expendedoras.
Valentina Zuñiga, estudiante de Diseño y beneficiaria de la BAES, fue una de las afectadas por la medida. “Genuinamente creo que es indigno (…) Muchas veces recurro a comprar almuerzo en el casino porque era una opción buena y contundente, pero pagar por el nivel de platos que están entregando es como botar la plata”, relató. Además, recalcó que estudiar en Lo Contador ya “es caro”, debido al alto costo de los materiales.
Loreto Vera, estudiante de Diseño, denunció la reducción de las porciones en el casino RockandRolla. Al pedir el menú JUNAEB de $2.350, Loreto afirmó que la trabajadora que la atendió parecía contar las hojas de lechuga que servía en su plato. “Hasta pensé que podía tratarse de algún tipo de broma”, relató. Vera agregó que se sintió “profundamente humillada”.
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Valentina Silva, presidenta del Centro de Estudiantes de Diseño (CED), señaló que Administración de Campus les explicó que “esto era un fenómeno en varios casinos de la UC y que estaban comenzando a aplicar de manera más estricta la regulación de Junaeb”. Silva calificó las porciones como “miserables” y afirmó que, como CED, les parece inaceptable que sus compañeros “tengan que enfrentarse a estas situaciones para acceder a un almuerzo”.
Además, aseguró que fiscalizarán que los compromisos de administración se cumplan e hizo un llamado a que los estudiantes sigan respondiendo el formulario habilitado para recopilar antecedentes y así “poder seguir levantando y tomando acción sobre estas problemáticas”.
Desde la Consejería Territorial por Amanecer, Maksim Baeza destacó la participación y articulación de los estudiantes en la implementación de mejoras frente a este asunto. Llamó a los estudiantes a “hacer las denuncias pertinentes cuando creen que la alimentación es afectada”. Además, enfatizó que “es una necesidad y un derecho del estudiantado tener una buena alimentación y que se cumplan los estándares necesarios, especialmente en este tipo de universidad”.
Anita Díaz, consejera territorial de Lo Contador por la Nueva Acción Universitaria, advirtió que no se trata de un caso aislado. Díaz señaló que la disminución en las raciones se ha materializado en recintos escolares de Magallanes, una situación que, a su juicio, “está empezando a calar dentro de nuestra comunidad estudiantil y probablemente con otras universidades”. Junto a esto, valoró la “rápida” respuesta de las autoridades universitarias.
Su compañera de movimiento y segunda secretaria ejecutiva de la FEUC electa, Martina Atala, calificó la situación alimentaria en Lo Contador como “una lucha histórica”. Agregó que han recibido testimonios de situaciones similares en otros casinos y lugares de venta de comida. Por último, instó a los estudiantes a canalizar formalmente sus denuncias: “Muchas veces estas quejas se quedan en conversaciones con amigos, pero nosotros podemos tratar de hacernos cargo y levantar estas problemáticas con las autoridades y concesionarias”.







