Sobre Gray (y otros profesores)

Los profesores, lo quieran o no, son un modelo para los alumnos. En el fondo, sabemos que somos parte de la misma comunidad universitaria, y lo que ellos se permiten, nos lo permitimos nosotros también. No por nada el Código de Honor nos rige a todos. 

Hace poco menos de un año, el profesor Sebastián Gray me llamaba “pobre fanático de pocas luces” en alusión a un video que hice sobre la disminución de 165 mil empleos durante el gobierno anterior. Dado que estábamos en pleno periodo electoral y entendía que los ánimos estaban caldeados, decidí dejarlo pasar y no responder. 

El problema llegó cuando me empezaron a llegar mensajes de personas que replicaban sus mismas palabras. Particularmente, me sorprendió leer los mensajes de los perfiles que tenían “UC” al costado de sus respectivas carreras. Mis propios compañeros me comentaban: “¿Y la mentira?”, “un vío el profe”, “bien profe Gray”, “payaso”, “desquiciado fanático de pocas luces”, “por una UC donde Borja no pueda opinar”, y “si lo viera en el pasillo no dudaría en encerrarlo en un casillero por facho y llorón”.

Decidí interpelarlo públicamente cuando me llegaron comentarios de otras personas que habían tenido problemas con el mismo profesor. Al principio, Gray limitó los comentarios, se negó a disculparse e incluso respondió a otros profesores que lo increpaban, diciendo que tenía “todo el derecho” porque se trataba de “un estudiante, excandidato del Movimiento Gremial, que hizo una siniestra campaña electoral».

La noticia apareció en diferentes medios y, después de “viralizarse”, recibí apoyo de la Federación, de la Consejería y de mi Centro de Alumnos. Finalmente, Gray publicó otro post donde dijo: “Hago votos de convivencia dentro y fuera de la U. Te pido disculpas si te ofendí y concuerdo contigo en que sí hay quienes temen opinar por conductas y discursos que no corresponden al ambiente universitario”. Solo por eso me abstuve de presentar la denuncia.

Lamentablemente, volví a leer el mismo tenor de comentarios, ahora contra una diputada exalumna de la UC. El mismo profesor que antes se disculpaba, comprometiendo “votos de convivencia dentro y fuera de la U”, ahora se refería a una autoridad diciendo que “una estaca le atraviesa la cabeza”. ¿Qué tipo de ejemplo cree estar dándonos?

En la práctica, los profesores tienen derecho para atacar lo que quieran, pero no nos confundamos, eso no implica que tengamos el deber de quedarnos callados. Da lo mismo que el profesor sea de izquierda o de derecha. Ningún miembro de la comunidad universitaria merece tener miedo de su profesor. Ningún miembro de la comunidad universitaria merece recibir amenazas de sus propios compañeros. Ningún miembro de la comunidad universitaria merece esperar a denunciar para que sus representantes lo apoyen. 

Una justicia coherente no admite doble estándar y eso empieza por no aplicarlos con nuestros propios compañeros. No olvidemos que quien celebra el abuso ajeno corre el riesgo de sufrir el mismo abuso en su contra.

Borja Yáñez Morales

Alumno de Derecho UC

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