El eco de las cuerdas: el paso de Penélope Knuth por la academia

Tras más de tres décadas en la Orquesta de Cámara de Chile y una extensa trayectoria como académica de la UC, la violista dejó una huella en la formación de la nueva generación de la música docta chilena.

Por Juan Pablo Rubio Herrera

A eso de las 21.00 del pasado sábado, a la altura de la calle Diego Portales, en la Región Valparaíso, un bus que transportaba a 46 miembros de la Orquesta de Cámara de Chile (OCCh) se desbarrancó. Tras el accidente, se reportaron 12 personas heridas y se confirmó el deceso de Penélope Knuth, primera viola de la OCCh y académica de la Universidad Católica (UC).

Penélope Knuth se desempeñaba como profesora asociada de la Facultad de Artes de la UC y dedicó gran parte de su vida a la formación pedagógica de jóvenes instrumentistas chilenos, donde dejó una huella tanto en los escenarios como en la docencia.

Knuth desarrolló una sólida carrera que comenzó en su natal Nueva York, donde cursó una maestría en The Juilliard School. Con más de tres décadas en la OCCh y al frente de la línea de las violas desde 1994, se consolidó como una de las figuras clave de la música docta nacional.

Para conocer su legado, El PUClítico conversó con cuatro violistas profesionales que pasaron por sus aulas y que recordaron su paso por la academia junto a Penélope Knuth.

“Ella siempre fue muy buena profesora, muy profesional en su área, dentro y fuera de la sala de clases”, dice Ítalo Opazo Ortiz, violista titulado del Instituto de Música UC en 2022 y quien tuvo a Penélope como profesora guía en su concierto de título. Opazo destaca que Knuth no solo se tomaba el tiempo de enseñarle fuera de clases, sino que también brindaba espacios para practicar el repertorio antes de los exámenes finales.

“Todos coincidimos en que, si necesitábamos algo, la profesora jamás dudaba en ayudarnos en la medida de sus posibilidades. Siempre se preocupaba por nosotros, más allá de nuestro rendimiento como alumnos”, recuerda el violista Ítalo Opazo.

Esa misma calidez humana es la que rescata Daluz Sepúlveda, violista titulada del Instituto de Música UC en 2021, quien afirma que gran parte de su trayectoria se la debe a Penélope. “Ella siempre fue muy comprometida con sus alumnos”, asegura. 

Lejos de la distancia académica tradicional, Penélope destacaba por establecer vínculos cercanos que traspasaban las paredes de la universidad. Para la violista, la figura de la profesora se instaló en un plano íntimo y familiar, al punto de que Knuth abría las puertas de su hogar para recibir a sus alumnos a comer y compartir más allá de las partituras.

“Era una profesora muy generosa, siempre dispuesta a ayudar y acompañar si había dificultades de cualquier tipo para alguno de sus alumnos. Siempre atesoraré todos los detalles que tuvo conmigo, realmente fue para mí como una segunda mamá”, dice la violista Daluz Sepúlveda. 

Esa devoción inquebrantable por la enseñanza de tocar la viola es el punto en el que coinciden todos los exestudiantes, lo que se transformó en el hilo conductor de su carrera dedicada de lleno a las nuevas generaciones de la música docta chilena.

Para Carlos Brito, violista titulado en el Instituto de Música UC en 2017, Penélope poseía un “amor férreo por la música” que iba mucho más allá de lo habitual. Afirma que la palabra “comprometida” se “queda corta” ante su labor: “Su devoción incondicional hacia sus alumnos constituyen un legado que hoy resuena con fuerza en el corazón de toda una comunidad de violistas”.

“Su entrega generosa y apasionada con todos sus alumnos, en cada rincón donde ejerció la docencia, es un ejemplo imborrable para mí, para mis compañeros y para las futuras generaciones de músicos”, destaca el violista Carlos Brito. 

La huella de la académica también se tradujo en ser el impulso decisivo hacia la internacionalización y la consolidación profesional de sus estudiantes.

Así lo experimentó Carola Fredes, violista titulada del Instituto de Música UC en 2009 y una de sus primeras estudiantes. “Me dio el ejemplo de ser una persona constante e intensa a través de la música y volcar todos mis sentimientos y deseos en ella”, señala. 

Aunque describe a Penélope con un carácter “fuerte y a veces complejo”, destaca que esa alta exigencia respondía a una vocación formativa que cambió el rumbo de su carrera y le otorgó la seguridad necesaria para dar el salto al extranjero.

“Me impulsó mucho a salir del país, a hacer mi carrera profesional, a postular a becas y al mismo concurso de la Orquesta de Cámara de Chile que gané a los 18 años. Ella, en general, era una muy, muy buena profesora”, valora la violista Carola Fredes.

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Juan Pablo Rubio
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