Volver a escuchar el corazón de Chile

Dentro del contexto de alta polarización en el que se halla sumido el país, ha vuelto a surgir un tema que ha causado gran desacuerdo en amplios sectores de la comunidad: el aborto. En esta ocasión, ha sido la bancada del Partido Nacional Libertario la que, con el proyecto “Escucha su corazón”, se lanzó de nuevo al ataque.

El debate por el aborto ha sido extenso y reñido. Bien que sea así, pues hablamos de una situación límite en que se ponen en la balanza valores, principios y bienes fundamentales. Pero, incluso desde un movimiento que defiende la dignidad y, por tanto, la protección del ser humano por nacer, nos parece deleznable pretender someter a un procedimiento como el propuesto a una mujer que se encuentra en una posición vulnerable. Más aún, cuando los resultados que se puedan llegar a obtener son altamente dudosos.

Es, además, criticable la escasa visión que demuestran quienes quieren meter la mano en lo que pasa en ese momento límite dentro del hospital, clínica o centro de salud, sin proponer cambios a todo lo que ocurre fuera de ese recinto. No tiene sentido tratar el aborto si no se acompaña también el problema de políticas públicas serias, que aborden las distintas situaciones y circunstancias sociales y materiales que terminan con una mujer en tan dramática situación.

Solo ellos saben lo que buscan obtener con este proyecto de ley. Sin embargo, con esta acción vuelven a quedar de manifiesto las formas y el fondo de cierto sector político.

Primero, destaca la notable contradicción interna que existe en una agrupación (PNL) que propugna una política comprendida desde el libre mercado como base de las relaciones sociales y la defensa, al mismo tiempo, de instituciones como la familia y la dignidad humana. La contradicción queda expuesta de manera patente cuando los nacional libertarios no demuestran mayor interés en proponer acciones concretas para protegerlas ni desde el Estado ni desde la colaboración con el mundo privado. Las políticas sociales en favor de la maternidad exigen mucho más que meros chantajes emocionales: gastar grandes cantidades de dinero en necesidades nacionalmente relevantes. Además, aunque los nacional libertarios afirman estar en contra de la tan repudiada “ideología” —allá ellos con qué querrán decir—, su rígido y limitado discurso de moral sexual y economicismo los hace incapaces de percibir cómo la fragmentación, la soledad, la pérdida de sentido y la penosa calidad de vida afectan el desarrollo vital y las decisiones que toman chilenos y chilenas.

En vez de exigir a otras escuchar latidos del corazón, más les valdría a ellos escuchar el corazón de Chile. Es urgente salir del ensañamiento de pequeñas victorias morales y discusiones estériles. Ya con dos procesos constituyentes desperdiciados y el país pasando por una crisis integral, no podemos permitirnos tales lujos.

Corresponde en todos los ámbitos y más aún a los jóvenes subir el nivel de la discusión y comprender a cabalidad qué problemas son los que deben atacarse. Se vuelve necesario trabajar por proteger, revitalizar y garantizar los vínculos primordiales que dan sentido y vida a un pueblo, que en la sociedad atomizante y algorítmica de hoy se han olvidado. No hablamos de acuerdos por los acuerdos, sino de acuerdos para reconocernos una vez más como miembros de una comunidad, de un país, de un solo Chile.

Antes de hablar de moral o de hacienda, el corazón de cada chileno necesita una buena dosis de Solidaridad.

Hugo Herrera Truffello

Consejero territorial de Derecho por Solidaridad

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