“Nosotros no asumimos nuestros cargos solamente para organizar actividades o participar en discusiones políticas, lo hicimos para proteger, cuidar y defender a sus compañeros”, exclamó el actual presidente del Centro de Estudiantes de College (CECO), en respuesta a los actos de violencia ocurridos durante la marcha del 1 de octubre. Comparto su condena, pero aun así hay formas de abandonar a tus compañeros que no hacen ruido.
Ayer, en medio de una jornada de movilización nacional contra los recortes presupuestarios 2027, las calles hablaron por quienes no pudimos votar. Las facultades de la UC bajaron a votación la paralización convocada por la Confech. College, la facultad que se vende como pionera, multidisciplinaria y como el lugar donde el arte convive con el derecho y la ciencia con las humanidades, fue de las pocas en el COFEUC que decidió no darle a sus 2.700 estudiantes la posibilidad de votar. Una facultad que, por su propia diversidad y amplitud de voces que la componen, tenía más razones que nadie para preguntar. No votaron en contra, decidieron que sus compañeros no votaran.
Y hay algo que no puedo sacarme de la cabeza: el mismo centro de alumnos que no tuvo problema en poner una urna en el patio para vender entradas a su gala, encontró demasiado complejo poner una mesa de votación para una movilización que afecta directamente el futuro de la educación chilena. Los recortes presupuestarios 2027 no distinguen entre facultades pioneras y facultades tradicionales; el hambre académica tampoco.
En College nos hicieron creer que estudiar aquí era atreverse a cuestionar, que nuestra formación multidisciplinaria nos hacía mejores para entender la complejidad y para no temerle a las preguntas incómodas. Nuestros representantes electos demostraron que esa promesa no aplica para ellos. Eso tiene otro nombre y no es protección.
Si querían ser la facultad pionera en llevar el sentimiento de Chile a sus pasillos, lo lograron. Son los mismos recortes que no se consultan a nivel nacional, los silencios que se disfrazan de protección y los mismos representantes que deciden por sus representados sin preguntarles. Felicitaciones, CECO: son el Chile que no queremos.
Pero los 2.700 estudiantes que no pudieron votar seguimos aquí. Porque nuestro hábitat multidisciplinario está construido exactamente para esto: cuestionar. Y hoy, les toca a ustedes.
Martina Díaz
Estudiante de College de Arte y Humanidades





