Estimada directora: El jueves 8 de octubre, un aluvión en San Carlos afectó a alumnos de nuestra universidad. Horas después, la UC decretó suspensión general en todos los campus de la Región Metropolitana.
Este martes 13 de octubre la historia fue otra: tormenta torrencial, granizos, ríos en avenidas, alerta roja del SENAPRED y 38.000 hogares sin luz. Un fenómeno que golpeó a toda la ciudad. Sin embargo, la universidad mantiene las clases presenciales, limitándose a pausar evaluaciones y postergar el ingreso en Lo Contador y Oriente, mientras San Joaquín y Casa Central operan normalmente.
La pregunta es inevitable: ¿podemos asumir que nadie del resto de los campus se vio afectado? ¿Es razonable exigir normalidad en una ciudad colapsada? Algo no cuadra. ¿Por qué ante una emergencia focalizada se prioriza la prevención regional, pero ante un colapso transversal se actúa de forma parcializada?
No dudamos de la capacidad técnica ni de la operatividad de los campus abiertos. Pero esto no es un tema de logística ni de practicidad académica: se trata de preocuparse por cada uno de los 40.536 estudiantes y por los más de 5.000 trabajadores que formamos esta universidad. Pedimos algo básico: empatía y un criterio justo para toda la comunidad.
Sebastián Valenzuela, Delegado Generacional de Ingeniería Comercial.
Florencia Iglesi, Consejera territorial electa de Ingeniería Comercial.
Fernando Chahuan, Consejero territorial electo de Ingeniería Comercial.
Luciano Semprevivo, Consejero territorial electo de Ingeniería Comercial.
Agustín Aravena, Delegado Generacional de Ingeniería Comercial.
Javier González, Delegado Generacional de Ingeniería Comercial.
Andres Alcalde, Delegado Generacional de Ingeniería Comercial.
Alan Lisera, Delegado Generacional de Ingeniería Comercial.
Gonza Gallardo, Delegado Generacional de Ingeniería Comercial.
Angelo Silva, Delegado Generacional de Ingeniería Comercial.






