Silencios selectivos

Estimada directora: El día jueves 4 de junio se vivió un intenso debate entre los movimientos políticos de la UC en el patio de Educación en San Joaquín. En uno de los puntos se habló sobre feminismo y misoginia.

Y mientras escuchaba la discusión, recordé una noticia sobre una denuncia reciente que ha recibido relativamente poca atención dentro del mundo estudiantil universitario. Según la denuncia, el 5 de marzo en Concepción una estudiante de la Universidad San Sebastián fue agredida sexualmente por cuatro individuos en un departamento tras una fiesta mechona/novata. Hoy, el caso sigue siendo investigado.

Lo que me preocupa —más allá del acontecimiento— es el silencio.

Ninguno de los movimientos de la UC, la FEUC o incluso la CONFECh, siquiera se han pronunciado sobre esto, mucho menos condenarlo.

Durante los últimos días hemos visto cómo federaciones, movimientos estudiantiles y organizaciones universitarias se pronuncian rápidamente por acontecimientos políticos, sociales o contingentes. Marchas nacionales, conflictos institucionales e incluso disputas entre movimientos suelen generar declaraciones, comunicados y campañas de difusión. Pero, para este caso, pareciera no existir la misma urgencia.

La pregunta no es si hay que pronunciarse sobre cada cosa que ocurre en Chile, ya que eso es evidentemente imposible. La pregunta es: ¿por qué algunos hechos son elevados al centro del debate estudiantil mientras otros quedan relegados a un segundo plano?

Si los movimientos estudiantiles aspiran a representar principios y valores, esos principios deberían ser consistentes e independientes de la universidad, la región o la conveniencia política del momento. La violencia sexual en espacios universitarios no es un problema exclusivo de una institución, ciudad o sector político. Es un problema que involucra a toda la comunidad estudiantil.

Quizás la discusión no debería centrarse en este caso particular. Quizás deberíamos preguntarnos si estamos construyendo organizaciones capaces de reaccionar frente a aquello que consideran importante, incluso cuando no ocurre en nuestros campus.

Porque si la indignación depende de la cercanía, de la visibilidad o de la utilidad política de una causa, entonces corremos el riesgo de convertir nuestros principios en simples consignas.

Sebastián Concha

Estudiante de Astronomia

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