El nadador de Ingeniería Comercial ha batido tres veces el récord nacional de los 100 metros mariposa y se colgó el oro en los Juegos Sudamericanos de Santa Fe. En su cuarto año en la UC, habla sobre las dificultades de compatibilizar el alto rendimiento con la universidad, los aprendizajes que dejó ese proceso y los desafíos que todavía persigue dentro del agua.
Elías Ardiles (21) llegó a los Juegos Sudamericanos de Santa Fe con la intención de pelear una medalla. Se fue con tres: oro en los 100 metros mariposa, plata en el relevo 4×100 combinado masculino y bronce en el relevo mixto. Su tiempo de 51, 91 segundos no solo le dio el primer lugar, sino que también batió el récord de los juegos, que estuvo vigente desde 2014. Este es un nuevo hito para el nadador, que ya había destacado en la edición anterior de los mismos juegos, y que en 2025 recibió el reconocimiento “Mejor de los Mejores” de Deportes UC por su desempeño deportivo y académico.
Detrás de ese resultado hay una historia menos visible. Durante sus primeros años en la universidad, Ardiles llegó a pasar semanas sin entrar a la piscina. La exigencia de Ingeniería Comercial y las demandas del alto rendimiento comenzaron a competir al mismo tiempo, hasta llevarlo a cuestionar su desempeño y atravesar uno de los períodos más difíciles de su carrera.
Ardiles comenzó a nadar a los 6 años. Junto a sus hermanas, iba todos los sábados a una piscina en Escuela Militar, hasta que, por el trabajo de su papá, se trasladaron a Arica. Fue en el norte de Chile donde se integró al Club Neptuno, donde dio el salto a nadar de manera más profesional. Tras un paso de dos años por el Club La Araucana en Iquique, regresaron a Santiago en 2016 para sumarse al Club Deportivo Mayor, la institución que lo acompaña hasta hoy. Ahora, tras años de exigencia y aprendizaje, Ardiles ha logrado equilibrar sus dos mundos y se alista para el Mundial de Piscina Corta en Beijing.
—¿Qué es lo que más te gusta de estar en el agua y qué relación tienes con la natación?
—Cuando tengo mucha carga académica, cada vez que voy a la piscina, me olvido de todo el estrés. También, como es un deporte que lo practico desde pequeño, lo llevo en la sangre. Tengo una relación amor y odio con la natación, porque si bien uno entrena en pleno periodo de clases, se suman los metros de nado y se sufre bastante. Pero la recompensa y gratificación que uno siente al obtener resultados o al bajar las marcas, motiva mucho, y creo que eso es lo que me gusta de la natación: el hecho de superarse a sí mismo, de siempre ir a buscar tu mejor versión y luchar contra tu mejor versión anterior.
—¿Qué has aprendido de ti mismo en los momentos en que la presión se vuelve insostenible?
—Aprendí que mi mente es frágil. Durante el 2023 y 2024, que fueron los años más difíciles de mi carrera, cuando las cosas se ponían muy exigentes, desaparecía de la piscina durante dos semanas. Nunca había sentido un bajón tan importante. Ahí me di cuenta de que no estoy hecho de acero y de que uno necesita ayuda psicológica. Sin embargo, también aprendí que de ese fondo se puede salir: con objetivos claros, la ayuda necesaria y un equipo detrás, se puede recuperar la estabilidad mental. Para obtener buenos resultados, primero hay que estar bien uno mismo.
—¿El alto rendimiento te ha limitado en otros aspectos de tu vida, como lo social?
—Sí, obvio. El deporte de alto rendimiento te limita en ese aspecto. Muchas veces tienes que restarte de una reunión o una junta con amigos porque entrenas al otro día, tienes un campeonato de tres semanas o necesitas cuidarte y dormir bien. Me he perdido muchas cosas, pero después cuando tienes tiempo para juntarte con tus amigos, valoras mucho más esos momentos.
—¿Cuál fue el momento que te hizo decir que tenías que tomarlo como un deporte más profesional?
—En el año 2022, cuando tenía 17. Ese año tuve mi primer mega evento y ahí obtuve medalla de oro en los 50 metros espalda. También obtuve plata en los 100 y 200 metros, y en relevos igual nos fue bien. Fue en ese momento en el que exploté: comencé a tener muy buenos resultados deportivos, bajé mucho mis marcas y me di cuenta que podía tomarlo mucho más en serio.
—¿Qué fue lo que te gatilló a pensar “voy a llegar lejos en este deporte”?
—No es por ser egocéntrico, pero cuando era chico siempre ganaba. Yo siempre estuve en el radar de los primeros lugares. Nunca me había cuestionado si podía llegar más lejos y, quizás, aspirar a unos Juegos Olímpicos. Tampoco lo pensé así en 2022, cuando gané un oro, porque veía los juegos muy lejanos y sabía que conllevan mucho esfuerzo. De hecho, mi plan era terminar mi carrera deportiva en los Panamericanos Santiago 2023 y después enfocarme en la U para sacar la carrera en cinco años.
—En 2026 has batido tres veces el récord nacional de los 100 metros mariposa. ¿Qué se siente romper un récord y, semanas después, volver a romperlo tú mismo?
—Es algo que no se da mucho en la natación. Mi objetivo en los ODESUR era pelear la medalla de bronce, porque todos iban bien entrenados, todos nadaron muy rápido. Entonces, llegar a la competencia y bajar nuevamente mi marca por más de medio segundo fue algo realmente impensado.
—Tanta baja consecutiva en mis marcas igual me asusta un poco, porque ahora que se calmaron un poco las aguas, tengo que encontrar la manera de volver a bajar mi marca. Es un desafío que me da un poco de miedo y ansiedad, pero siempre los grandes desafíos te generan ansiedad.
—En los juegos ODESUR ganaste el oro en los 100 metros mariposa con una marca que superó un récord que llevaba desde 2014. ¿Cómo fue vivir esa carrera?
—Yo siempre hago lo mismo, pero para esta carrera agregué una patada extra. Entro al agua, hago siete patadas subacuáticas, tres brazadas sin respirar, una respirando y dos sin respirar. Después sigo un ciclo: respiro una, no respiro otra, hasta que llego a la pared, doy la vuelta y siempre hago nueve subacuáticos. Pero esta vez pensé: ‘Puedo hacer uno más, me siento con la confianza para hacerlo’. No estaba nervioso, sabía que tenía que seguir la receta paso a paso y el resultado iba a estar. Lo hice, y al tocar la pared me di cuenta de que había roto el récord sudamericano. Yo sabía que tenía que juntar paso a paso esta receta y el resultado iba a estar. Después lo que viene después es simplemente alegrías, abrazos y mensajes de felicitaciones.
—¿Qué se siente llevar esta carrera a la par de tu hermana?
—Es extraordinario. Ella estudia Medicina en la Universidad de Chile, así que ambos vivimos mundos muy parecidos, donde compatibilizamos el deporte con exigencias académicas brutales. Compartimos el mismo cariño por el deporte y viajar juntos siempre es una experiencia inolvidable. En realidad, como que compartimos el mismo objetivo, el mismo cariño por el deporte. Viajar juntos siempre es una experiencia grata, linda e inolvidable. Es algo que siempre voy a llevar en mi corazón
—¿Cuál es el rol que tiene la UC en tu carrera como deportista?
—La UC me ha ayudado a crecer como persona, a madurar mucho. Típico que uno a los 17-18 años está saliendo del colegio y cree que se las sabe todas, en realidad entra a la universidad y se da cuenta que es un completo novato. Entonces creo que me ha ayudado a tomarme las cosas en serio en el estudio, a ser más disciplinado, más responsable y más humilde.
—En 2025 recibiste el premio “Mejor de los Mejores” de Deportes UC, que reconoce tanto el rendimiento deportivo como el académico. ¿Qué significa para ti compatibilizar ambas exigencias?
—Es muy difícil. Los primeros dos años de universidad, 2023 y 2024, me costaron mucho: tenía muy poco tiempo para las tareas académicas y deportivas. No rendía bien en ninguna de las dos porque trataba de poner el foco en ambas y terminaba siendo experto en ninguna. Fue en 2025 cuando planteé mis objetivos en el deporte y dije: ‘Voy a calmar las aguas con la universidad’. Aunque es complejo, se puede; y me gustaría aportar ese granito de arena para todos los deportistas que están a punto de entrar, a que, si uno tiene el deseo, la determinación y la disciplina, se puede.
—¿Qué te queda por demostrar? ¿Qué objetivo te gustaría perseguir?
—En diciembre tengo el Mundial de Natación de Piscina Corta, en Beijing, China. Ya estamos clasificados y me gustaría competir en piscina corta, porque hace mucho no lo hago y creo que tengo mucho que demostrar. Creo que puedo seguir rompiendo récords nacionales y quedar entre los 16 mejores del mundo a nivel adulto, que sería extraordinario para cerrar el año.
Bonus Track – PUClicuestionario:
—Estilo de nado favorito.
—Mariposa.
—¿Baño favorito?
—No tengo.
—¿Ramo favorito?
—Fundamentos de Marketing.
—¿Ramo más temido?
—Inferencia Estadística.
—Cosa que quieres hacer antes de egresar.
—Ser campeón mundial universitario el otro año.
—OFG que recomiendes.
—La música en Nuestro Tiempo. OFG de Artes.
—Si fueras rector de la UC, ¿cuál sería tu primera medida?
—Dar becas 100% deportivas.
—Invéntate un ramo.
—Gestión Deportiva.






