La pedagogía del individualismo

Estimada directora: En estos días, la educación vuelve a estar en el ojo público debido a las movilizaciones y paros en distintos establecimientos del país. Sin embargo, basta con mirar las redes sociales para notar un patrón que se repite calcado: comentarios llenos de rabia y, sobre todo, de una profunda indiferencia. ​

Consignas como “aparecieron después de cuatro años” o “yo no tengo gratuidad, así que me da igual” reflejan el gran problema de la sociedad chilena: solo aparecer cuando un problema nos afecta directamente. Pero se nos olvida que no estamos solos. Desde la pedagogía, autores como Vygotsky enseñan que el conocimiento y la conciencia se construyen interactuando con otros. Todo lo que tenemos hoy existe porque antes hubo una demanda colectiva. El argumento de “como no me beneficia, no me importa” es incorrecto; la empatía no se mide por la conveniencia propia, sino por la capacidad de ponerse en el lugar del otro. ​

Ver estas reacciones me hace pensar en el futuro que nos espera como sociedad, fracturada por ideales políticos que dejan de lado el respeto por las luchas ajenas. Un ejemplo claro se vivió el pasado 3 de junio, cuando el movimiento Solidaridad manifestó externamente su postura en contra de los estudiantes convocados por la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECh). Más allá del legítimo desacuerdo, lo que demostraron fue precisamente esa indiferencia. Si tanto defienden la “democracia”, la línea mínima de respeto debió ser reconocer que esas vocerías ganaron su espacio en urnas democráticas y permitirles ejercer su derecho a manifestarse.

​En Pedagogía del oprimido, Paulo Freire planteaba la educación como un proceso de concientización y liberación, donde las bases se convierten en sujetos activos que luchan por sus derechos. Reducir la movilización al desorden es caer en la misma falta de empatía que vemos en la agenda política actual, con recortes que precarizan la educación mientras un sector se cree ajeno al sistema por no recibir un beneficio estatal. La dignidad del resto también es problema nuestro.

Nicolás Henríquez

Estudiante de Pedagogía en Educación Física y Salud

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