Martina Matus, presidenta FEUC: “Las políticas públicas se deben construir con nosotros”

A más de seis meses de asumir el cargo, la líder de la federación de la Nueva Acción Universitaria hace un balance de su gestión. En esta entrevista, delinea los objetivos para fin de año, analiza la influencia de los estudiantes en el debate nacional y define su postura ante las nuevas medidas en educación.

Entrevista por Javiera Cabezas y Mateo Cartes

Revisa la entrevista completa en nuestro canal de YouTube.

Conciliar la agenda programática con las urgencias del país marcó los primeros meses de gestión de Martina Matus. La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC) cuestionó el cierre de canales de diálogo por parte del Gobierno y exigió participación directa en las reformas del sector, advirtiendo sobre las dificultades de mantener una agenda estudiantil en medio de la contingencia nacional.

La representante de la Nueva Acción Universitaria Martina Matus definió este período como “un año desafiante”, donde la federación ha evaluado constantemente cómo llevar adelante la agenda programática sin desatender la contingencia nacional.

Sobre los avances obtenidos, Matus destacó la presencia de la federación en espacios relevantes para ellos, como la participación en las campañas de ayuda por los incendios del sur y la apertura de espacios de deliberación interna como los Cabildos FEUC.

Mantener esta hoja de ruta requiere pragmatismo: “La política se trabaja con programas, y creo que algo que le pasa a la política en general es que es muy autocomplaciente, ya que no es capaz de reconocer que a veces hay desafíos más a largo plazo (…) Es importante tener un buen manejo de expectativas”.

De cara al segundo semestre, proyecta desafíos pendientes en materia de bienestar estudiantil y relación con las autoridades universitarias. Matus apuntó a la necesidad de renovar las prácticas frente a la baja respuesta a petitorios presentados por estudiantes, mencionando las demoras sufridas por la Organización Solidaria con Palestina y el Colectivo de Memoria y DD.HH. en sus respectivas mociones.

A nivel nacional, la falta de diálogo con el gobierno generó molestias. En junio, Matus se reunió con autoridades del Ministerio de Educación para exigir vías de comunicación más directas con los estudiantes. Según la presidenta, concretar el encuentro tardó demasiado: “No es posible que no se le dé respuesta a los representantes estudiantiles (…) Toda federación y centro de estudiante que ha querido acercarse, no ha logrado ese espacio”. 

La presidenta contrastó esta experiencia con la apertura mostrada por el gobierno anterior. “Me llama la atención, porque anteriormente las personas que tenían los mismos cargos de la Subsecretaría de Educación Superior se juntaron con nosotros apenas asumimos. Pero este año se ha tocado la puerta y no ha habido respuesta. Por eso, debería haber un canal establecido de comunicación (…) Es importante que las políticas públicas se construyan con nosotros”, sostuvo.

La articulación del movimiento estudiantil sumó otro hito durante el primer semestre. El 2 de junio, Matus protagonizó un encuentro junto a las presidentas de la FEUSACH, Andrea Abarca, y de la FECH, Laura Mlynarz. El encuentro, en el marco de la movilización estudiantil convocada por la Confech para el día siguiente, tuvo como fin consolidar la búsqueda de presentar una agenda estudiantil. 

“Las necesidades de los estudiantes son diferentes entre universidades privadas y estatales, pero el pilar común es el financiamiento y el bienestar integral de los estudiantes”, señaló.

En esa línea, emplazó a la derecha universitaria a integrarse a la Confech: “Deberían hacerse parte de esos espacios. Y hoy por hoy, por cómo se consolida la confederación, nadie les va a tirar una piedra, todo lo contrario”.

El debate legislativo sobre seguridad también concretó críticas de la representante estudiantil. Matus cuestionó los proyectos de ley Escuelas Protegidas y Registro Nacional de Vándalos e Incivilidades. A su juicio, estas iniciativas “carecen mucho de medición de impacto”, argumentando que profundizan la marginación y obstaculizan la reinserción social.

“Cuando uno escucha sobre estas medidas, lo que se percibe es que es muy punitivo y piensa con lógica de castigos (…) ¿Quiénes necesitan la protección del Estado en materia de salud y educación? ¿Es todo Chile, o ciertos deciles de nuestro país? Yo creo que eso es lo bonito que en algún momento recordamos como país: que la educación es el camino para darle reinserción a estas personas”, sostuvo.

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Javiera Cabezas
Javiera Cabezas

Directora - El PUClítico Chile