Hace unos días salud y bienestar comunicó a través de un correo que la Dirección Superior dio autorización para que, a partir de la crisis sanitaria por virus sincicial, se flexibilizarán las exigencias de asistencia para estudiantes madres, padres y tutores legales menores de 5 años.

Si bien es una medida pertinente para el contexto que se está viviendo en el país, desde Crianza UC solicitamos que este beneficio pudiese ampliarse a un mayor rango de edad, ya que, si bien existe hoy una urgencia por virus sincicial, nuestras hijas e hijos han experimentado de forma reiterada enfermedades producto de virus como el adenovirus y la influenza, lo que ha afectado directamente en nuestros niveles de asistencia. 

Frente a la solicitud, las respuestas no han sido alentadoras, y la DAE señaló que ellos basan sus medidas en las recomendaciones de expertas/os en el tema y que, es más, ampliaron el rango de edad de 1 a 5 años aun cuando solo los menores de 1 año tienen riesgos graves.

Esta respuesta no es nueva, ya que en diversas ocasiones las agrupaciones de madres, padres y cuidadores han recibido respuestas negativas frente a situaciones de crisis, donde las excusas siempre se sitúan en un otro que aconseja o un otro que impide que ellos como institución puedan darnos respuestas a nuestras problemáticas. En este caso son “los y las expertas” y la independencia de las unidades académicas, en otros casos “la libertad de cátedra”  e incluso “el vaticano”, pero nunca está en sus manos entregar la ayuda necesaria.

Frente a esta respuesta nos preguntamos, si es que no pueden exigir el cumplimiento de protocolos a las unidades académicas ¿qué pasará cuando entre en vigencia la ley “yo cuido y estudio”?, y si cuando entre en vigencia la ley comenzarán a exigirlos ¿Por qué no empezar hoy con políticas transversales para personas que realizan labores de crianza y cuidados?

En la reunión se señala que “recopilemos los casos” y que “nos coordinemos con les consejeres académicos de cada escuela”, pero, desde principio de año distintas representantes han estado trabajando en los territorios para la obtención de una mayor flexibilidad en las exigencias de asistencias, siendo las respuestas diversas de acuerdo con la unidad académica a la que se han dirigido y en muchos casos, negativas.

Si bien podemos comprender que existen limitantes económicas para la implementación de ciertas políticas, como la sala cuna y jardín infantil, pero existe una enorme dimensión relacionada a la creación de protocolos, a la capacitación del cuerpo académico y a estandarizar exigencias que solo dependen de voluntades.

Consideramos que la universidad no es consciente de las necesidades reales de sus estudiantes que ejercen labores de crianza, por lo que es necesario que la institución comience a acercarse y trabajar con sus estudiantes que crían y cuidan, y que entreguen medidas concretas, efectivas y sin letra chica, las cuales sean EXIGIDAS no sugeridas. 

Nuestra realidad como estudiantes es enormemente distinta al resto y entre nosotres mismes existe una diversidad de necesidades que necesitan ser escuchadas por la institución, para así poder asegurar nuestro acceso y ejercicio de la educación superior.

El llamado a la institución es claro, pero también creo que es necesario extenderlo a la comunidad estudiantil, para que puedan apoyar a sus compañeres que crían y cuidan, no solo en los estudios, sino también en la visibilización y en la obtención de mayores apoyos y beneficios.

Por Crianza UC

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